NBA: O´Neal impuso su ley

Allen Iverson y compañía fueron opacados con un sólido partido del centro angelino y el apoyo efectivo de Kobe Bryant, que permitieron a los Lakers derrotar por 98-89 a los Sixers e igualar a uno la serie final de la NBA.

09 de Junio de 2001 | 16:33 | EFE
LOS ANGELES.- La pareja ideal del pívot Shaquille O'Neal y el escolta Kobe Bryant recuperó su efecto demoledor para ser la respuesta perfecta que Los Angeles Lakers tuvieron en el segundo partido de las Finales de la NBA que ganaron por 98-89 a los Philadelphia Sixers, que vieron como su jugador estrella Allen Iverson fue silenciado.

La victoria permitió a los Lakers empatar a 1-1 la serie al mejor de siete que se traslada a Filadelfia para disputarse el domingo el tercer partido en el First Union Center.

La victoria de los Lakers también tuvo un tercer protagonista, el base Derek Fisher, quien con un triple cuando sólo faltaban 2:20 minutos para que finalizase el partido el que aseguró la victoria de los Lakers, actuales campeones de Liga, al darles un parcial de 86-92 y romper una racha de 11-3 que habían tenido los Sixers.

O'Neal, a pesar de tener problemas con las personales, cometió la quinta cuando todavía faltaban siete minutos para que finalizase el partido, fue la gran estrella al conseguir 28 puntos, 20 rebotes, nueve asistencias y ocho tapones, que le permitió empatar la mejor marca en la historia de la NBA.

Bryant se olvidó del fracaso del primera partido 7 de 22 tiros de campo y 15 puntos y volvió a ser el jugador explosivo en el ataque para convertirse en el máximo encestador con 31 puntos, mientras que Fisher aportó 14 tantos.

El escolta estrella de los Lakers logró 11 de 23 tiros de campo, estuvo perfecto desde la línea de personal (8-8), capturó ocho rebotes, dio seis asistencias, perdió dos balones y robó otros dos.

Los Sixers esta vez no tuvieron el apoyo de su jugador estrella Allen Iverson, que se quedó con 23 puntos, pero lejos de los 48 que logró en el primer partido, capturó cuatro rebotes y dio tres asistencias.

Iverson falló los cuatro tiros que hizo de personal, incluidos dos con tres minutos para que finalizase el partido que hubiesen permitido a los Sixers quedarse a tan sólo un punto en el marcador cuando el parcial era de 86-89 y en la siguiente jugada Fisher anotó el triple definitivo.

Los fallos de Iverson en los tiros de personal fue la nota común del resto de los jugadores de los Sixers que se quedaron con sólo un 57,7 por ciento de acierto (15 de 26) para ser uno de los factores que les costó el partido.

El pívot Dikembe Mutombo aportó 16 puntos y 13 rebotes, mientras que el base Aaron McKie logró 14 puntos, capturó seis balones bajo los aros y dio 6 asistencias para los Sixers que vuelven a su campo del Firs Union Center con la misión cumplida de lograr una victoria.

La competición de las Finales se traslada a Filadelfia, donde se disputará el domingo el tercer partido de la serie al mejor de siete.

El partido comenzó de nuevo favorable a los Lakers que se pusieron con la ventaja de 4-0 después que Fisher a notase dos tiros de personal y Bryant canasta, pero de inmediato reaccionaron los Sixers para igualar el marcador a 8-8 y luego ponerse por delante con parciales de 10-13 y 12-15.

La igualdad se mantuvo hasta el final de los primeros 12 minutos que terminó 25-24 favorable los Lakers con Bryant de figura al conseguir 12 puntos (5 de 8 tiros de campo), mientras que O'Neal lo apoyó con cinco tantos y tres tapones para ser la fuerza dominante en la defensa.

Los Sixers también vieron como Iverson después de haber fallado los cinco primeros tiros de campo comenzó a encontrar su toque mágico de muñeca y aportó siete tantos para dejar que el pívot Mutombo, a pesar de cargarse con dos personales, lograse seis puntos, seis rebotes y un tapón.

La igualdad se iba a mantener en el segundo cuarto a pesar que los Sixers con 7:15 por jugarse lograron una ventaja parcial de siete puntos (38-31), la mayor del partido, pero tardó muy poco en surgir la figura de O'Neal que anotó tres canastas consecutivas para permitir que los Lakers la eliminasen y se fuesen al descanso arriba dos puntos (49-47).

O'Neal volvió a ser el jugador decisivo para su equipo al aportar 17 puntos y 13 rebotes, mientras que Bryant, que bajó su rendimiento en el segundo cuarto estuvo mucho mejor en sólo 24 minutos que en todo el primer partido al conseguir 16 tantos (7 de 15 tiros de campo) y tres asistencias.

Los Sixers, a pesar de no tener en el campo a Mutombo, que el entrenador Larry Brown volvió a reservar para la segunda parte, vieron como el reserva Todd MacCulloch surgió como factor positivo al conseguir siete puntos, mientras que Iverson se iba con 11 y el base Aaron McKie logró 10.

Nada estaba decidido, los dos equipos habían mostrado que como sucedió en el primer partido tenían la capacidad de reacción a cada una de la canasta que anotaban, pero la figura de O'Neal iba a sobresalir más que nunca bajo los aros y sus tapones, llegó a ocho para empatar la mejor marca en la historia de la NBA, iban a abrir el camino del triunfo a los Lakers.

Las acciones de O'Neal, que también aportó siete puntos y de Bryant que logró 10 tantos más, permitieron a los Lakers con un triple de Derek Fisher terminar el periodo con la mayor ventaja de 10 puntos (77-67), la mayor ventaja que se había dado hasta entonces.

Los Lakers estaban inspirados, Iverson no explotaba porque no tenía su mejor noche como tampoco la visión de los árbitros que siempre se equivocaban a favor del equipo local y los espectadores que llenaban el Staples Center comenzaron a respirar tranquilos de que iban a ver la primera victoria después de la derrota sorpresa que presenciaron en el primer partido.

Pero cuando lo tenían a su favor los Lakers vieron como O'Neal cometió la quinta falta personal con siete minutos para que finalizase el partido y de inmediato los Sixers pasaron de una desventaja de 13 puntos 86-73 a sólo cinco 89-84 con 3:35 después que sus rivales lograron una racha de 11-3.

O'Neal tuvo que volver del banquillo para imponer de nuevo su autoridad y liderazgo antes que fuese demasiado tarde y los Lakers, ayudados por los fallos de Iverson y la inspiración de Fisher lograron un triunfo que fue mucho más agónico y dramático que lo que reflejó el marcador final.
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