Perfil: Coria, el nuevo número uno del tenis argentino

La victoria de este viernes sobre el austríaco Stefan Koubek en Kitzbuehel lo convierte a los 19 años en el top uno del tenis trasandino, superando a Guillermo Cañas.

27 de Julio de 2001 | 15:30 | Patricio Corvalán C, emol.com
BUENOS AIRES/SANTIAGO.- Rufino no es más grande que cualquier comuna de Santiago, de hecho en un poblado argentino con menos televisores que cualquier pueblo chileno y hasta hace un año sólo un meticuloso profesor de geografía podía poner el dedo en el mapa trasandino con autoridad para localizarlo.

Rufino -o Venado Tuerto, que así se llama el barrio- en todo caso está de fiesta. Y la fiesta es en casa de los Coria. Guillermo, el chiquito que ya tiene 19, es ahora otra persona, pero en buena. Guillermo, el chiquito que ya tiene 19, es ahora el póster de las cabeceras de las nenas -la cara achinada debajo de un gorro al revés y el típico gesto de gol del chileno Marcelo Salas- y es quien alarga las partidas de dominó y las pasadas de mate.

¿Qué hizo Guillermito? Nada más que seguir subiendo la escalera en la que se metió este año, cuando reventó el cascarón y se convirtió en la mayor promesa del tenis argentino después de Guillermo (¿será casualidad?) Vilas. Y eso que ya han pasado 25 años y otras tantas buenas raquetas.

Guillermo CoriaEl lunes, Guillermo Coria aparecerá en el listado de tenistas profesionales ocupando al menos el casillero 33 del mundo, lo que a su vez significa -y aquí entran los asados, los pósters y los mates- ser el nuevo número uno del tenis argentino, gracias a haber avanzado a semifinales en el torneo de Kitzbuehel, tras vencer en cuartos de final al austríaco Stefan Koubek por 6-4 y 6-0.

Es la primera vez en más de 30 años que los pronósticos de los expertos le pegan al clavo. Nunca las llamadas "promesas" del tenis trasandino habían explotado con tanta fuerza y tan alto como lo está haciendo Coria, ganador en febrero del Abierto de Viña del Mar.

"Ahora me miran diferente. Me paran, me piden autógrafos, me conocen más... Es muy importante porque están reconociendo lo que hago", dijo en una entrevista al diario Olé de Argentina, en el resumen perfecto del cambio de vida que le tocó vivir de la noche a la mañana. Porque hasta febrero, o sea hasta ayer no más, Coria era sólo la promesa, la nueva, las que casi siempre no se cumplen.

Los expertos están aún más asombrados, porque cuando la espuma comenzó a bajar -entre el 8 de mayo y el 25 de julio, el venadense no ganó un solo partido- la capacidad mental de Coria siguió en alto. Tanto que despachó en tres sets al español Félix Mantilla, en un tie break final que estuvo a punto de perder, y al día siguiente eliminó al crédito local, el austriaco Stefan Koubek, en plena casa, con 6-0 en el segundo set.

Sí, es cierto, apenas dos detalles, pero no es fácil salirse y secarse des una laguna de más de dos meses con apenas 19 años, con tanto argentino dando vueltas en el circuito -con mucha más experiencia que él- y con tan parejo nivel como no ocurría en las décadas pasadas.

"Me di cuenta de que puedo aguantar bien en lo físico y, tenísticamente, me tengo una confianza tremenda. Puedo jugar sin problemas contra los mejores. No le temo a nadie".

Ya es el nuevo número uno de Argentina.

Las promesas son para cumplirlas.
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