Columna: Blanco o azul

21 de Agosto de 2001 | 13:10 | Amanda Kiran
Es fome cuando ves que una gran amiga -gran deportista, más encima- está perdida en el carrete. Pero peor es ver que te hace el quite, porque ahora contigo no puede compartir sus gustos y pasaste tú a ser fome.

Cuando una gran amiga está en esa, hay algo por hacer, y aunque algunos aconsejen una clínica de rehabilitación, mi opción era el fútbol. Con la Lore nos unía el deporte, las paletas, las duplas de vóleibol en la arena, la pichanga, el tenis. Pese a ser tan sanas, nuestras mamás igual sufrían porque nos dedicábamos a puro lesear. Pasábamos horas en la plaza, en cualquier club, en su casa, en la mía, y en los veranos nuestra afición al deportetodo era más intensa.

Pero el tiempo pasó.

Cuando me di cuenta, ella ya estaba seca para la piscola y no quería salir conmigo a trotar los sábados en la mañana. Me empecé a preocupar, y me puse a pensar con qué motivarla, más por su salud que por nuestra amistad, porque ésta duraría siempre.

Me acordé de las ganas de jugar fútbol que siempre tenía la Lore y, aunque es colocolina fanática, fui a hablar a la "U" donde hay un grupo de mujeres que juega fútbol. Lo encontré entretenido, demás que engancha, pensé.

Hablé con la entrenadora, la señora Ester, y le conté un poco de la historia y le dije que una amiga y yo queríamos ser parte del equipo.

Recuerdo su tono y sus palabras:

-Hay que de-mos-trar, cabrita -me dijo. Tienen que venir a probarse, y ahí veo si quedan o no.

Si le contaba todo a la Lore, me iba a mandar a la cresta, así que opté por decirle que unas amigas mías de la "U" nos invitaron a una pichanga el sábado en la tarde.

Aceptó, media desganada, porque por las mañanas le gusta dormir, pero la tenté con irnos todas a comer y al cine después, y que entre todas la invitábamos. Ahí aceptó.

Ese sábado llegamos a la cancha, cerca de Independencia. Miré a la señora Ester y le indiqué a mi amiga, la vio, anotó el número, el mío, y nos pusimos a jugar.
La Lore no miró con muy buena gana la camiseta azul que le pasaron y con la mirada parecía buscar la alba, pero igual jugó, como nunca, relajada y contenta. Yo en cambio estaba nerviosa a morir, quería que ella quedara, y que se entusiasmara.

Amanda KiranEl entrenamiento terminó 2-1 en favor del equipo en el que estábamos metidas. La Lore había dado el pase del segundo. Mientras ella ya se iba al camarín, sentí que alguien me gritaba.

-Oiga, Amanda, oiga -dijo la señora Ester.

Me puse tan nerviosa, la Lore me iba a cachar, pero ella seguía caminando hacia la ducha...

-¡Oiga pues, señorita!

-...

-Aparte de mala, es sorda usted...

Le sonreí, colorada hasta los huesos.

-La verdad, me interesa que se quede su amiga a jugar con nosotras-, me dijo.

-¿En serio? Grande... Le doy su teléfono, entonces.

-Ya, la voy a llamar para el próximo partido del domingo y los entrenamientos comienzan el martes que sigue, para que usted le diga.

-Gracias señora, yo se lo diré.

-Ahh, oiga, y usted no es tan mala, pero tiene que relajarse.

La Lore venía saliendo, con el pelo mojado y una cara de tres metros. ¿Se había enojado por haber jugado vestida de azul siendo tan colocolina? Pero no era eso. Las otras minas de la "U" le habían contado todo. Estaba furiosa conmigo, ni me habló, para qué decir del cine, la comida, la junta; sólo me pidió que la fuera a dejar.

La llevé a la casa y se bajó sin despedirse. Me fui hablando sola en el auto y también llorando. ¿En qué estabas pensando, tonta? Ya ni sabía que hacer.

No supe de ella en toda esa semana, no supe nada, no me llamó, ni me atreví a llamarla, pero el domingo, tipo once de la mañana, contesté el teléfono medio dormida.

Era ella.

-Amanda, me dice, juego a las tres en el Santa Laura, me encantaría que me fueras a ver...

-Lore, perdo...

-Cállate, no quiero hablar mas del tema, pero tengo una sola pregunta.

-...

-¿Por qué la "U"? ¿Que no hay fútbol de minas en el Colo?

Amanda Kiran
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