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Molestia de Rafael Nadal genera nuevas exigencias en el ATP de Viña del Mar

Para proteger al tenista español han levantado nuevamente las rejas protectoras que cercan el Court Central en Las Salinas y además, las canchas han sido tratadas con especial cuidado.

08 de Febrero de 2013 | 08:27 | Felipe Lagos, enviado especial a Viña del Mar
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Esta es parte de la rutina que inquieta a Nadal.

Juan Eduardo López, El Mercurio
VIÑA DEL MAR.- La presencia del español Rafael Nadal ha marcado el ATP de Viña del Mar VTR Open 2013. Por eso, en la organización del torneo se cuida cada detalle menor para que la gran atracción del campeonato se sienta lo más cómodo posible en las instalaciones del Club Naval de Campo Las Salinas.

Y los cambios con relación a los primeros días de competencia en la ciudad jardín son evidentes, especialmente en el tema de seguridad, donde han tenido un trato único con el actual número cinco del mundo.

En el perímetro de la cancha central, han levantado nuevas rejas de seguridad, para impedir cualquier problema con los enfervorizados fanáticos que esperan el ingreso y salida del jugador hispano al court.

Esto se realizó a expresa petición del ex número uno del mundo, quien estaba molesto por la masiva presencia de hinchas y cazadores de autógrafos a su salida del court, algo que lo mantenía incómodo.

Es tanta la expectación por ver a Nadal en cualquier instante, que cuando aparece por las instalaciones del recinto todo se revoluciona y los guardias arman un cerco nunca antes visto en Viña. Un trato que nunca tuvieron en su momento ni Marcelo Ríos, ni Fernando González ni Nicolás Massú.

Ahora hay dos rejas de seguridad antes de ingresar a las tribunas mecano de Las Salinas y para ingresar a ese sector hay que superar dos controles estrictos, de los cuales la misma prensa apostada en el torneo debe superar.

La cancha también mejora por Nadal

Uno de los grandes problemas históricos del ATP de Viña es el estado de las canchas. Este año, los courts se han preparado mucho mejor que anteriores ediciones. La pista central, que es montada sólo para el torneo, no ha tenido mayores inconvenientes como ha ocurrido en ediciones pasadas.

Sin embargo, este jueves en el duelo de Nadal y Juan Mónaco por la competencia de dobles ante la pareja de Guillaume Rufin y Filippo Volandri, la historia se pareció un poco a la del pasado.

Tras el clásico peloteo de cada previa al partido, el tenista español pidió al umpire que emparejaran la cancha ya que estaba un tanto desnivelada, producto de los dos encuentros que se disputaron antes en la Central de Las Salinas.

Cuando otros jugadores hacían ese mismo reclamo en la cancha, nunca fueron escuchados. Pero en el caso del manacorí todo es distinto. Entraron cinco funcionarios a rellenar de polvo de ladrillo esos sectores y lo esparcieron por el lugar para dejar todo impecable. Sólo después de eso comenzó el encuentro.

Sin embargo, a Nadal parece no haberle gustado mucho ese arreglo, porque nunca se vio muy cómodo en la cancha, pese a la victoria que lo instaló en semifinales de la serie de dobles.

Incluso, terminado el partido, el español firmó pocos autógrafos al público que lo esperaba a su salida del court y se fue inmediatamente del recinto, sin dar conferencia de prensa luego de su victoria en la serie de duplas.

Son los costos de tener en el torneo a uno de los mejores tenistas del mundo, cuya sola presencia provoca la histeria y locura de las masas.
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