Señor
Camilo Escalona Medina
Presidente del Partido Socialista de Chile
Presente
Estimado Camilo:
Hemos estimado oportuno hacerle llegar esta carta a usted, y a los demás presidentes de partidos aliados, dado que han circulado versiones antojadizas, cuando no caricaturas, sobre cuales serían las intenciones de esta Directiva Nacional y de su presidente en particular, ante los hechos que han afectado a la Concertación.
Lo primero es subrayar algo que a estas alturas debería ser obvio, jamás estuvimos detrás de una operación para dañar a un partido aliado. Sino como se explica que fuéramos tan drásticos con quienes supuestamente eran los ejecutores de tal acción.
En cuanto a lo sucedido, su desarrollo actual y las proyecciones, nos permitimos explicar nuestra visión y posición.
Estamos frente a la mayor crisis política desde el retorno a la democracia y si bien el epicentro se sitúa en la Concertación, sus réplicas afectan al sistema en general ya que corroe un bien fundamental de toda sociedad como es la confianza pública. Nadie puede sentirse al margen de responsabilidades en este lamentable episodio.
En estas irregularidades y faltas a la probidad se han visto involucrados presidentes y vicepresidentes de partidos del conglomerado, parlamentarios y funcionarios de gobierno de niveles alto y medio. Ello no le puede ser indiferente a los chilenos y chilenas, especialmente cuando viven una situación económica complicada, cuando no angustiosa, ante la falta de empleos y oportunidades. Este comportamiento nuestro es una verdadera bofetada a todos nuestros compatriotas, especialmente a los más pobres y a los más esforzados.
No nos corresponde juzgar el comportamiento de los demás partidos ante los hechos ocurridos, sin embargo no se nos puede pedir conductas análogas o corporativas.
Para nosotros resulta imprescindible, por respeto al pueblo y porque hemos cometido errores que nos han hecho mucho daño, que se conozca toda la verdad de lo ocurrido y evitar la tentación de manipular u ocultar los hechos que han sacudido a la opinión pública.
Es por lo anterior que rechazamos la creación de una Comisión de Etica de la Concertación. No porque desconfiáramos de la honorabilidad de quienes eventualmente la hubieren integrado, sino porque la sensibilidad de la gente está muy herida por lo sucedido y podía interpretarla como una maniobra distractiva.
La Concertación no puede ni debe ser un obstáculo para conocer toda la verdad, y estamos ciertos que ustedes tienen igual predicamento. Ella nació bajo un sello épico y moral que hoy queda fuertemente cuestionado y que al decir de uno de sus fundadores, hoy está reducida a cenizas.
Si existe una sola opción de recuperación ella pasa por permitir que operen libremente, sin presiones de ninguna naturaleza, los sistemas institucionales ya sean de orden político, administrativo o judicial.
Esta última institución está llamada a ejercer un rol fundamental en recuperar la confianza ciudadana; y debe hacerlo con sobriedad, sopesando sus resoluciones y comprendiendo que la sociedad chilena vive un clima de desconfianza e incertidumbre generalizado, ya que la crisis de credibilidad va más allá de este hecho puntual, que por su impacto ha actuado como detonante del sentir ciudadano.
Ese sentido de responsabilidad con la fe pública es lo que nos llevó a ser tan drásticos, en el ámbito político, con los parlamentarios nuestros involucrados. Ellos fueron sancionados por el daño causado al Partido en su credibilidad, al margen incluso de sí resultan culpables o no en el ámbito penal.
Creemos que el Gobierno debe corregir, en su esfera de acción, todos aquellos elementos administrativos anómalos que han quedado en evidencia en esta crisis.
Para eso, recién ocurrida ésta, fuimos donde el Presidente de la República a decirle que, respetando sus prerrogativas, tuviera la certeza que podía disponer de todos los cargos públicos de los demócratacristianos, desde los más conspicuos hasta los más sencillos.
También le reiteramos que al margen de la crisis que vivíamos como Concertación estábamos conscientes que éramos integrantes activos y responsables de la coalición política que sustentaba al Gobierno y que nuestra primera responsabilidad estaba con los chilenos.
Por eso, en una segunda oportunidad, volvimos a decirle que nuestras bancadas estaban disponibles y motivadas para abordar aquellos proyectos de ley que impulsan la Agenda Procrecimiento, la Ley de Presupuesto, el Auge, y en general todos aquellos que ayuden a generar empleos y mejoran la calidad de vida de nuestros compatriotas más humildes.
No se puede confundir el que queramos crear plenas condiciones de transparencia ante la gente, con querer dañar la Concertación. Esta llegó donde está por la falta de rigor después de doce años de ejercer el poder. Todos somos cómplice por no haber sido más vigilantes y exigentes.
Quienes hicimos intentos por alertar de estos hechos, en el seno de nuestros partidos, recibimos críticas e incomprensiones. Ahora que el daño causado puede ser irreparable se alzan las mismas voces para exigirnos lealtades mal entendidas.
Con esas actitudes no seremos capaces de superar la crisis, es más la profundizaremos; sin advertir que en ella puede estar la oportunidad para reformularnos y volver a tener sintonía con las grandes mayorías nacionales, especialmente con los cientos de miles de chilenos y chilenas que necesitan volver a creer y tener fe en algo superior.
Las coaliciones políticas deben responder a las necesidades de las sociedades que pretenden representar, no se justifican por si mismas y sólo movidas por mantenerse en el poder.
Para la búsqueda de esa razón de ser estamos dispuestos y disponibles, creemos que la mejor forma de apoyar la Concertación, hoy, es ser cautos y que la verdad, respecto de los hechos que desencadenaron la crisis, se conozca plenamente. En tanto como coalición podemos y debemos trabajar en el ámbito legislativo buscando aprobar leyes que den cuenta de las urgencias de todos los chilenos y ahí habrá que coordinarse, respaldando decididamente al Gobierno, el que también debe jugar su rol conductor.
Esperando que estas líneas alejen suspicacias y que nuestro proceder no se use como excusa para justificar lo injustificable.
Lo saludan atentamente,