Carta
de la ministra Gloria Ana Chevesich al Pleno de la Corte Suprema:
Se tenga presente.
Excma. Corte Suprema
Gloria Ana Chevesich
Ruiz, Ministro de la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago, designada
Ministro en Visita Extraordinaria en el décimo Séptimo
Juzgado del Crimen de Santiago para conocer la causa número
de rol 15.260, a V.S. Excma. Respetuosamente digo:
Ha raíz
de los últimos hechos dados a conocer por la prensa, se han
expresado graves e injustas imputaciones relativas a mi desempeño
funcionario; por lo que he estimado conveniente dar a conocer al máximo
tribunal los siguientes antecedentes:
I. Reunión
con el Presidente de la Excma. Corte Suprema, señor Marcos
Libedinsky Tschorne.
La última semana de febrero, el Presidente de la Excma. Corte
Suprema, señor Marcos Libedinsky Tschorne, telefónicamente
me comunicó a mi domicilio particular que deseaba hablar conmigo.
Me solicitó que fuera a su residencia, pues si concurría
a su despacho la prensa iba a tomar conocimiento de la reunión,
lo que podía prestarse para todo tipo de comentarios y especulaciones.
No me manifestó en ningún momento el motivo de la reunión.
Mi cónyuge, Andrés de la Maza Camus, todos los días,
salvo contadas excepciones, me va a dejar y a buscar a mi trabajo,
por lo que, el día de la cita, le pedí que me levara
a la casa del señor Libedinsky. Como no sabía el motivo
de la reunión ni la extensión de la misma, le solicité
que me esperara. En la reunión, el señor Libedinsky
me expresó que altos personeros de gobierno le había
manifestado, que estaban preocupados por las últimas publicaciones
periodísticas y que ello podía deberse a filtraciones
a los medios de prensa, de los antecedentes que el tribunal custodia.
Hago presente que en el transcurso de la semana en que se llevó
a cabo la reunión, o en la anterior, se difundieron por la
prensa escrita y por canales de televisión, las expresiones
que el Sr. Eduardo Arraigada moreno, ex Director General de Obras
Públicas, vertió en contra del actual ministro de Obras
Públicas señor Javier Etcheberry Celia, en el sentido
que varios contratos celebrados con actuales funcionarios de esa Secretaría
de Estado, eran ideológicamente falsos y que sólo perseguían
pagar “sobresueldos”. En la oportunidad también
agregó que esta situación venía repitiéndose
desde pasadas administraciones. Las citadas expresiones las profirió
después de haber prestado declaración a la suscrita
en el proceso que instruyo. Dicha circunstancia podría haber
hecho pensar a más de alguno que la prensa había sido
citada previamente. Sin embargo, lo que ocurrió fue que ese
mismo día, en el Tercer Juzgado del Crimen ubicado en el mismo
piso donde está el tribunal donde presto funciones, se encontraba
una gran cantidad de periodistas, tanto de la prensa escrita como
de canales de televisión, esperando a la llamada “Geisha
chilena”, los que al ver al señor Arraigada procedieron
a entrevistarlo. Ese hecho se puede corroborar con el análisis
de los expedientes respectivos. Lo anterior se lo expresé al
señor Libedinsky en la reunión de la referencia, agregándole
que confiaba tanto de la empleada judicial que oficia de actuaria
como del funcionamiento de la policía civil que me sirve de
enlace con la Policía de Investigaciones. De manera que las
“filtraciones” que motivaban el encuentro no eran imputables
al tribunal. También le manifesté que todos los días
hay periodistas que esperan mi llegada y que se quedan en el hall
esperando la ocurrencia de hechos que les puedan servir para sus notas
periodísticas aunque, últimamente, cada día el
número de ellos se reduce.
En cuanto a las diferentes publicaciones de la prensa escrita relacionadas
con el proceso que instruyo, le hice presente al señor Presidente
y solicito a V.S. Excma. También tenerlo en consideración,
que un análisis de los mismos conduce a que la mayoría
de la información se reduce a especulaciones y elucubraciones
de los periodistas. En efecto, por ejemplo, tratándose del
episodio denominado “MOP-IDECON” (Instituto de Economía
de la Universidad de Chile), concluyen que si la situación
es similar a lo que ocurrió con la triangulación de
dineros a través de la empresa GATE S.A., deberían ser
sometidos a procesos todos los funcionarios del Ministerio de Obras
Púbicas que habrían tenido alguna participación
relevante. Esa conclusión ha diso abonada por lo manifestado
a la prensa por los propios procesados de la causa, señores
Cruz y Cortés, en cuanto a que el sistema paralelo para pagar
sobresueldos se instauró en administraciones pasadas. Debo
suponer que es por esa razón, que hoy se especula en el sentido
que el tribunal haría efectiva la responsabilidad de un actual
personero de gobierno.
Sin embargo, no puedo explicarme la razón que persigue una
publicación efectuada en un diario del día domingo 16
del presente, en la que se señala que “… el jueves
20 de mayo del año en curso sería procesado…”,
puesto que, hasta la fecha, no se han entregado al tribunal todos
los contratos requeridos y, por lo mismo, no se tienen cabal conocimiento
del nombre de los funcionarios que intervinieron como inspectores
fiscales en los mismo, lo que es indispensable para la determinación
de responsabilidades. Además, aún no se han concluido
con el trabajo encargado a un empleado judicial, consistente en la
elaboración de una planilla Excel que contenga todos los datos
consignados en los cheques girados desde las distintas cuentas corrientes
bancarias del Instituto de Economía, con la finalidad de saber
el nombre de las personas que, en definitiva, se beneficiaron con
el giro de los mismos. Hasta la fecha, se han incorporado a la referida
planilla los datos de un número aproximado de 9.000 cheques.
En consecuencia, la conversación con el Presidente señor
Libedinsky giró en torno a las preocupaciones que le manifestaron
algunos personeros de gobierno y las explicaciones que le di sobre
la materia.
II. En cuanto a la filtración de la reunión que sostuve
con el Presidente señor Libedinsky.
En algunos medios de la prensa escrita se ha sostenido que mi cónyuge,
Andrés de la Maza Camus o la suscrita habría filtrado
la ocurrencia de ese encuentro. Incluso el Presidente señor
Libedinsky, en la reunión del día miércoles 12
del mes en curso, me preguntó si mis relaciones matrimoniales
estaban en mal pie como para que mi marido hubiere actuado de esa
manera, dándole con ella credibilidad a esa información.
No logro explicarme qué se persigue con dichas publicaciones,
que amparadas en “fuentes judiciales”, afectan la honorabilidad
de mi cónyuge y la mía.
Al respecto, hago presente que el día viernes anterior a la
publicación del reportaje que aludía a la reunión
que sostuve con el Presidente señor Libedinsky, un periodista
a primera hora de la mañana me manifestó que tenía
conocimiento de la misma y me pidió que le corroborara la información.
Sólo le manifesté “no me voy a pronunciar sobre
esa materia”. Por la lealtad y el profundo aprecio que le tengo
al señor Libedinsky, decidí ponerle en su conocimiento
lo manifestado por el periodista, puesto que obviamente iba a ser
consultado sobre lo mismo. Ese día viernes lo llamé
como a las 8:10 horas A.M. a la Presidencia de la Corte Suprema, como
no había llegado le solicité encarecidamente a la persona
que me atendió, no recuerdo si fue Francisco Leiva o Eduardo
González, que tan pronto llegara el Sr. Presidente, me llamara
urgente a la Quinta Sal de la Iltma. Corte de Apelaciones de Santiago,
pues me angustiaba que fuera sorprendido con la noticia. Hago presente
que en esa semana, el ministro de Justicia señor Bates había
emitido diversas opiniones sobre mi desempeño profesional.
Al poco rato, el señor Presidente me llamó y le informé
lo que pasaba, me dijo que no me preocupara, que sabía lo que
tenía que decir. En la noche me llamó a mi casa, manifestándome
que un periodista lo había contactado y que le había
expresado que la reunión había sido de tipo social.
III. En
cuanto a otro tipo de filtraciones del caso que instruyo
En la prensa se
ha señalado que altos personeros de gobierno han manifestado
su molestia por las “filtraciones” del caso “MOP”,
incluso se afirma que sería la suscrita la que estaría
proporcionando información a la prensa, hecho que no es efectivo.
Invito a los señores ministros a leer y analizar los artículos
de prensa y advertirán que se trata de especulaciones y elucubraciones
de los periodistas, como ya lo manifesté; sin prejuicio de
hacer contar, que diferentes actores del proceso, señores Cruz,
Cortes, Arriagada y Paredes, entre otros, han dado entrevistas en
forma permanente para publicitar sus particulares puntos de vista
acerca del proceso que instruyo. No obstante lo anteiror, debo dejar
expresa constancia del siguiente hecho, que dice relación con
la declaración policial prestada por el señor Paris
H.: El funcionario policial señor Rocuant Cornejo, cumpliendo
las instrucciones del tribunal, tomó declaración policial
al señor Paris en dependencias de La Moneda, un día
viernes. Según me manifestó el señor Rocuant,
en esa diligencia sólo estuvieron presentes él y el
señor Paris. Sin embargo, el día domingo, en la revista
reportajes de la Tercera, se publicó lo declarado por el señor
Paris, sin que, hasta la fecha, el tribunal tenga conocimiento del
tenor de su declaración. EL día lunes le consulté
al detective cómo pudo haberse filtrado la declaración
del señor Paris, respondiéndome que él no había
sido. La conducta mostrada hasta la fecha por este funcionario policial,
me lleva a confiar en su integridad. El mismo día lunes me
pidió audiencia el señor Davor Harasic, abogado del
señor Paris, representando la publicación en un periódico
de la declaración de su defendido, manifestándole que
no tenía conocimiento de lo que había declarado el señor
Paris, pues no se había allegado a la causa el parte policial
que debía contenerla, razón por la que el tribunal no
tenía ninguna responsabilidad en el hecho. Lo anterior es un
ejemplo que las denominadas “filtraciones” no tienen su
origen ni pueden ser imputadas al tribunal.
IV. Respecto de otras afirmaciones.
Atendido los últimos
acontecimientos, de los que V.S. Excma. habría tomado conocimiento,
en que se involucra a mi cónyuge y veladamente a mi persona
y con el objeto de prevenir que, en el evento de que se conozcan públicamente
otros hechos que pueden ser de interés y que nuevamente se
impute a mi familia o mi persona la filtración de los mismos,
con el avieso propósito de afectar la honra de mi familia o
la mía, he decidido poner en conocimiento de V.S. Excma, lo
siguiente:
a. En el curso del mes de febrero de 2003, me visitó en
el tribunal un conocido abogado de la plaza, no como abogado patrocinante
o apoderado en la causa, solicitándome a nombre del Presidente
de la República que le concediera la libertad a Carlos Cruz
Lorenzen.
b. En el segundo trimestre del año 2003, en una fecha que no
recuerdo, me visitó en mi residencia un Ministro de la Excma.
Corte Suprema, pidiéndome a nombre del gobierno que no citara
a declarar al Presidente de la República, por las connotaciones
políticas que ello podría acarrear. En la oportunidad
se encontraban en mi domicilio particular diferentes miembros de mi
familia y la persona que, a esa fecha, se desempeñaba como
empleada doméstica.
c. En el curso de este año, un funcionario policial me manifestó
que personas de gobierno estaban interesados en que recibiera a una
“persona entendida”, la que me daría una charla
sobre los alcances de la causa que instruyo, esto es, acerca de cómo
la investigación podía afectar la estabilidad institucional
del país.
d. También este año solicitó audiencia un importante
funcionario policial, para expresarme que la institución necesitaba
conocer con anterioridad las diligencias y resoluciones, para prevenir
al gobierno sus alcances y consecuencias.
e. Finalmente debo agregar a lo anterior, una serie de sucesos menores
(provocaciones, intentos de agresión, insultos) algunos denunciados
otros no, que investigados no han arrojado resultados positivos.
Por tanto:
Ruego a US. Excma. Tener presente lo expuesto.
Firma Gloria Ana Chevesich.