Rancagua,
20 de enero de 2003.
EXCELENTISIMO SEÑOR
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA,
DON RICARDO LAGOS ESCOBAR
PRESENTE.-
Señor Presidente
tenga usted mis cordiales saludos.
Estoy seguro señor
Presidente, que al saber quien es el que suscribe la presente carta, tal vez
se sorprenda y hasta que pueda pensar que éste es un gesto desafiante
de mi parte, pero muy por el contrario, envío esta carta porque todavía
me siento un hombre de la Concertación y un partidario del gobierno
que usted preside don Ricardo.
Siempre he dicho Señor
Presidente, que antes de realizar mi acusación pública, de todos
los hechos irregulares que me afectaron directamente y en los cuales tuvieron
participación colaboradores suyos o cercanos a usted, busqué
la fórmula o el nexo para que estos hechos llegaran a su oficina, para
que tomara decisiones importantes, privilegiando la probidad y la transparencia
funcionaria, de lo cual estoy seguro que hubiesen sido sus medidas.
No obstante, mis esfuerzos
no pudieron permear las fronteras que me impusieron, evitando de esta manera
que llegara a usted y darle a conocer lo que funcionarios públicos
y Honorables Diputados habían hechos a su espalda.
Con el objetivo descrito
me reuní con el Señor Subsecretario de Transportes y Telecomunicaciones,
con Asesores del Señor Ministro Etcheberry, quienes nos se interesaron
en absoluto de mi exposición, restándole toda importancia.
Para los mismos fines
me entrevisté con su representante en la Sexta Región, el Señor
Intendente, a quien, en entrevista realizada en su despacho privado, acompañado
de una concejal de Rancagua, le expliqué lo que pasaba, las pruebas
que existían o que confirmaban mis dichos, pero el señor Trincado
se limitó a decirme que hiciera lo que yo creía más conveniente
y siendo precisamente esto lo que hice.
Mi denuncia pública,
con todo el revuelo que ha traído el denominado caso "Coimas",
señor Presidente, la hice para que no existan otros Carlos Filippi,
es decir, no existan otras personas que sean utilizadas, estrujadas económicamente
y luego botadas como cualquier producto desechable, que era lo que estaba
ocurriendo conmigo, además, para que usted supiera que no todos sus
colaboradores piensan como usted, que al servicio público se va a servir
y no servirse.
Ahora, siendo muy honesto,
Su Excelencia, quiero manifestarle que igual estoy extrañado porque
al interior del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, específicamente
Sub Secretaría, existen elementos nocivos que siguen actuando, como
el abogado de esa repartición don Lautaro Pérez, el propio Subsecretario
de Transportes don Guillemo Díaz y para que decir del Secretario Ministerial
de la Sexta Región, puesto que sus permanencias en nada vienen a aportar
a transparentar los servicio públicos.
Las palabras anteriores,
Señor Presidente, que no se tomen como venganza o ánimo de revancha,
sino como un acto de colaboración y porque deseo lo mejor para mi país,
no que nos transformemos en una nueva Argentina y, además, Señor
Presidente, porque todo lo que he dicho o he denunciado ha sido con fundamento,
sin faltar a la verdad, ni menos denuncias al boleo.
Por todo lo anterior,
Señor Presidente, con todo el respeto que usted me merece, me atrevo
a molestarle y solicitarle que me conceda una audiencia, dentro de su escaso
tiempo disponible para poder explicarle personalmente los motivos o fundamentos
de mis acusaciones y en especial de personas que siguen desarrollando funciones
públicos.
Sabedor de su buena disposición
quedo a la espera de su respuesta.
CARLOS ALBERTO FILIPPI
BARRA
RUT:7.202.080-4
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