Bonos de carbono: una nueva oportunidad de negocios en chile

Podría parecer una locura: vender aire limpio a cambio de convertirse en un basural de dióxido de carbono. Pero el negocio ya está funcionando en algunos países de Latinoamérica y en Chile un empresario no quiere quedarse atrás.

17 de Abril de 2001 | 17:02 | emol.com, por Loreto Flores
SANTIAGO.- Cuando en 1997 los países más industrializados se comprometieron a suscribir el Protocolo de Kioto, pocos imaginaron que nacía una nueva forma de ganar dinero y generar negocio: los bonos de carbono.

¿Y cómo?. Muy simple. El convenio, establecido en la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en 1997, comprometió a 38 países industrializados (de la Unión Europea y Estados Unidos) a que al año 2008 disminuyan en un 6% a 7% las emisiones tóxica producidas por sus desarrolladas industrias.

Pero, si a través de reformas tecnológicas no logran cumplir con dicha meta, la solución pueden encontrarla en países que se conviertan en los denominados "basurales de carbono", lugares con amplios bosques que capturen el dióxido de carbono y lo conviertan en oxígeno.

Un proceso tan natural que ocurre desde siempre en todos los árboles, desde ahora será visto como un negocio, donde el empresario se compromete a mantener y cuidar el bosque, a cambio de un contrato firmado por muchos años en el que los países desarrollados pagan un precio por ese aire limpio. Todo esto transado en las bolsas más importantes, a través de bonos... bonos de carbono.

Cada bosque es capaz de capturar una determinada cantidad de aire contaminado, por lo que los países que tengan más árboles serán los principales beneficiarios con el Protocolo de Kioto.

Una de las principales características de América Latina, es la gran cantidad de terrenos vírgenes que tiene a su haber, bosques nativos con una gran capacidad de "capturar" el dióxido de carbono (CO2) y transformarlo en oxígeno a través del proceso de fotosíntesis (a través del cual las plantas obtienen su alimento capturando CO2 del ambiente).

Los bonos de Carbono, son el valor monetario que se le asigna a la "captura de partículas contaminantes" que realizan los bosques, es decir, el precio que le cuesta a una empresa bajar o eliminar la contaminación que emite en su proceso productivo.
Así los países industrializados, puedan mitigar los efectos negativos de dichas contaminaciones adquiriendo bonos de carbono, es decir, grandes predios de bosques nativos o reforestados.

En Argentina, Brasil, Costa Rica y México la compra y venta de los bonos de carbono en los mercados internacionales ya está a punto de ser una realidad.

En Chile, esta idea está dando sus primeros pasos y se presenta como un negocio que podría generar positivas consecuencias en el ámbito económico, ambiental y social.

La Universidad Austral de Chile, en conjunto con el Instituto Forestal con sede en Valdivia, iniciaron en abril de 1999 un proyecto de investigación sobre captura de carbono para insertar a nuestro país en el mercado mundial del carbono.

El proyecto, financiado por Fondef, Conicyt, empresas e instituciones forestales nacionales, tiene como objetivo principal, obtener un coeficiente técnico, es decir, "una fórmula matemática" que determine cuánto carbono son capaces de capturar las especies arbóreas presentes en los bosques chilenos a fin de poder asignarle un valor.



La experiencia en Chile

Hace dos años el empresario Luis Smok (48, ingeniero comercial) comenzó a oir de boca de algunos miembros de la Universidad Austral sobre el Protocolo de Kioto. Así conoció el negocio de los bonos de carbono y nació su idea de implementarlo en Chile.

Con una inversión inicial de $150 millones, el empresario inició un nuevo proyecto ecológico, el que generará ganancias de casi el doble de la inversión inicial y además insertará a nuestro país en el mercado internacional de la producción y venta de "bonos de carbono".

Con estas metas y una visión futurista del tema, Smok compró, hace dos años, dos mil 500 hectáreas de bosque nativo en la décima región, llamados Bosques de Huellelhue, con el objetivo para capturar carbono de la atmósfera.

Si bien, está consciente que para hacer realidad esta idea se requiere de una inversión de 200 pesos por hectárea, está seguro de que los beneficios para el país serán múltiples. A su juicio, esta idea permite desarrollar nuevos tipos de instrumentos financieros no tradicionales (bonos de carbono), mejorar la sustentabilidad del manejo forestal, fortalecer la investigación científica y técnica en torno al tema de captación de carbono y posicionar una buena imagen de Chile en torno a temas ambientales.

"Los ingresos por venta de carbono tendrán que invertirse necesariamente en los mismos bosques para cumplir con las metas de almacenamiento a largo plazo con lo cual el trabajo será permanente y con ingresos estables", asevera Smok.

Y para lograrlo tiene como meta alcanzar las 25 mil hectáreas en tres años más, y almacenar 1,5 toneladas de carbono por hectárea anual, con una transacción del bono en los mercados internacionales de US$7 la tonelada, movimiento que le generara U$15 por hectárea año, en un futuro no muy lejano.

En su afán, ya ha concretado importantes convenios de ayuda con la Universidad Austral, que será la encargada de medir la capacidad de carbono que tienen sus bosques, además de otorgar asesoría técnica.

Smok aclara que no todo es conservar los bosques nativos, ya que los árboles viejos no consumen la misma cantidad de carbono que los más jóvenes, por lo que es necesario cortarlos y plantar nuevos. Esto genera otros negocios para el empresario, que pueden estar relacionados con la fabricación de muebles de muy buena madera, ya que los bosques son principalmente de especies nativas como mañío, alerce, coigüe, canelo y tepa, entre otros.

"Hay que privilegiar los bosques jóvenes. Ante esto, podemos explotar los árboles viejos y generar empleo al desarrollar la industria del mueble. Con esto prolongamos el almacenamiento de carbono. Con una silla que dura 15 años, estamos dando esos años adicionales al basural de carbono", sentencia Smok.
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