Jaime Campos: Hablar de crisis en la agricultura alejará a los financistas internacionales

El ministro de Agricultura llamó a cuidar las palabras, ya que, según afirmó, si se pretende generar una sensación de crisis, caos o de que el sector está en quiebra, es muy difícil que los financistas internacionales decidan invertir en Chile.

22 de Junio de 2001 | 11:59 | ORBE
SANTIAGO.- El ministro de Agricultura, Jaime Campos, señaló que pretender generar una situación de crisis en cuanto a que el sector está en quiebra, hará más difícil que los financistas internacionales decidan invertir en este sector.

Así lo advirtió el secretario de Estado, en declaraciones a ORBE, al referirse a las inquietudes manifestadas por representantes del agro.

En ese sentido, llamó a tener en cuenta que se está ante una caída internacional en el valor de los productos silvoagropecuarios y que a lo que "nosotros podemos aspirar es a contar con instrumentos estabilizadores de precios, como hoy día son las bandas, o como eventualmente, pudiese ser a futuro un fondo de sustentación de los precios, o derechamente, restituirle al Presidente de la República, la libertad que tuvo hasta el 1997 en orden a poder mover el arancel dentro del consolidado".

A juicio del secretario de Estado, con la agricultura ocurre un fenómeno físico.

El termómetro indica la presencia de un sector muy activo, dinámico y pujante, lo que es un mérito de los agricultores de chilenos. Sin embargo, sostuvo, el clima que existe es distinto, por lo que hay que tratar llegar a un justo equilibrio, lo que pasa por seguir manteniendo una relación muy estrecha con los productores grandes, pequeños y medianos, como lo hace el Gobierno y, particularmente el Ministerio.

También, afirmó, que es necesario continuar trabajando en la construcción de una propuesta común que son las bases de una política de Estado para la agricultura nacional.

Cifras

En forma paralela, Jaime Campos destacó que los agricultores han reaccionado positivamente al llamado del Ejecutivo en orden a reactivar el sector.

Indicó que durante el 2000, éste creció en un 5,2 por ciento. Asimismo, añadió, representa el área que genera más mano de obra en el país, sobre 780 mil empleos directos.

Señaló que, desde el punto de vista de las exportaciones el año pasado se alcanzaron cifras récords, con 4 mil 900 millones de dólares.

Precisó que después de la gran minería del cobre, la silvoagricultura, asoma con más remesas al exterior con una positiva balanza comercial de 3 mil 600 millones de dólares que "no es una cantidad menor para la economía nacional".

Añadió que si ese factor sólo se analiza dentro del ámbito del empleo, se constatará que el 2000 se generaron 40 mil ocupaciones más que en 1999, "en medio de toda la crisis de cesantía que existe objetivamente en el país y que hoy constituye la preocupación preferente del Gobierno".

No obstante, resaltó que eso no significa que no se reconozca que dentro de la agricultura hay problemas estructurales como consecuencia de la caída de los precios de algunos productos como también en materia de financiamiento y de endeudamiento.

Sin embargo, sostuvo que las respuestas a esas inquietudes se deben encontrar insertas dentro de lo que es el modelo económico que hoy rige al país. Dicho de otra manera, puntualizó, "pretender que va a ver una solución especial para la agricultura chilena en materia de crédito, personalmente lo veo muy difícil".

Apuntó que la gran aspiración del Gobierno en materia financiera es poder contar con una banca especializada. No obstante, añadió que si se pretende generar una sensación de crisis, caos o de que la agricultura está en quiebra, es muy difícil que los financistas internacionales decidan invertir en este sector, de manera que tenemos que ser muy cuidadosos en nuestras palabras.
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