Muerte de presidente de aerolínea TAM causó consternación en Brasil

Rolim Amaro, de 58 años, murió hoy en un accidente aéreo ocurrido en Paraguay, a pocos kilómetros de la frontera con Brasil, cuando pilotaba un helicóptero de la compañía paraguaya ARPA, controlada por TAM.

08 de Julio de 2001 | 18:47 | EFE
RIO DE JANEIRO.- La muerte del presidente de la aerolínea brasileña TAM, Rolim Amaro, ocurrida hoy en un accidente aéreo en Paraguay, causó consternación en Brasil, donde autoridades y empresarios coincidieron en calificar al piloto y empresario como un ejemplo en el mundo de los negocios.

El propio Presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, calificó al piloto, al que llamó de "amigo" en un comunicado de prensa, como un "pionero" y un empresario que venció en el mundo de los negocios "por sí propio".

El Mandatario se refirió así a la habilidad empresarial que permitió a Amaro convertir a la pequeña compañía regional de taxi aéreo que adquirió en 1972 en la segunda mayor aerolínea brasileña y una de las mayores de América Latina.

El emprendedor negociante, que comenzó su carrera profesional de piloto en vuelos comerciales en 1963, no sólo era el presidente sino también el mayor accionista de TAM, una aerolínea con una flota de 67 aviones, 7.000 empleados y filiales en Paraguay y Ecuador.

El piloto y empresario, de 58 años, murió hoy en un accidente aéreo ocurrido en Paraguay, a pocos kilómetros de la frontera con Brasil, cuando pilotaba un helicóptero de la compañía paraguaya ARPA, controlada por TAM.

En el siniestro también murió la acompañante de Amaro, Patricia dos Santos, gerente de TAM, compañía aérea responsable del 29 por ciento del transporte de pasajeros en vuelos domésticos en Brasil.

La muerte de Amaro también fue lamentada por el presidente de la aerolínea VARIG -la mayor aerolínea de Brasil y principal rival de la TAM-, Osires Silva, quien calificó al infortunado piloto de "uno de los emprendedores más creativos que yo conocí".

"Estoy absolutamente consternado y entristecido", se limitó a decir el presidente de VASP -tercera empresa del sector-, Wagner Canhedo, quien dijo conocer a Amaro hace más de 40 años.

El vicepresidente brasileño calificó al "comandante Rolim" como "un icono de la aviación civil brasileña" y un emprendedor que demostró que el "idealismo, asociado a la perseverancia, es capaz de grandes realizaciones".

"Su nombre con seguridad constará en las páginas de la historia por su abnegado espíritu emprendedor y por su incansable liderazgo al frente de una de las compañías aéreas más respetadas del país", dijo el comandante de la Aeronáutica brasileña, brigadier Carlos Almeida Baptista.

Amaro murió cuando planeaba convertir a su compañía en una de las mayores de América Latina.

El empresario había anunciado hacía apenas dos semanas la compra de 20 aviones A-318 al fabricante europeo Airbus y la firma de un "memorándum de entendimiento" para la adquisición de hasta un centenar de ERJ-190-200 al brasileño Embraer.

El anuncio sorprendió entonces a los participantes de la feria de aviación de Salón Aeronáutico de Le Bourget (Francia), pero Rolim explicó que intentaba convertir a TAM en una de las mayores empresas del sector en América Latina.

El presidente de la aerolínea brasileña también negociaba la adquisición de una aerolínea de vuelos regionales en Argentina con la que quería fortalecer a TAM en todo el Mercado Común del Sur (Mercosur).

La muerte sorprendió a Amaro cuando TAM se preparaba para superar finalmente a su principal rival en Brasil, la aerolínea VARIG.

Datos del Departamento de Aviación Civil divulgados la semana pasada indican que TAM comenzó a pisar los talones de VARIG y que, entre enero y mayo, fue el líder del sector con el 29 por ciento del transporte de pasajeros en vuelos domésticos.

VARIG, cuya participación en tal segmento cayó al 28 por ciento, garantizó su liderazgo en el sector en general (casi un 50 por ciento) gracias a sus filiales Río Sul y Nordeste, y a ser la principal operadora de vuelos internacionales.

TAM, que en 1996 adquirió el 80 por ciento de las acciones de la aerolínea Líneas Aéreas Paraguayas (LAPSA) y después fundó en ese país la compañía local Aerolíneas Paraguayas (ARPA), había comprado dos años antes la ecuatoriana Saeta.

Pese a tener que comandar todo ese conglomerado, el piloto nunca dejó de entrar en contacto personal con sus pasajeros, tanto en el aeropuerto de Congonhas como en los aviones, para enterarse de sus quejas y críticas.
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