El Papa cierra Puerta Santa y presentó nueva carta apostólica

En una sobria celebración, el pontífice oró y meditó en silencio antes de ificiar una misa que puso término al Jubileo del año 2000.

06 de Enero de 2001 | 09:30 | AP
CIUDAD DEL VATICANO, 6 (AP) - Con el uso de dos cuerdas, el Papa Juan Pablo II cerró hoy la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, con lo que puso fin al Jubileo del Año 2000, que atrajo a unos 25 millones de peregrinos a Roma.

El Año Santo, que es proclamado cada cinco lustros por los pontífices, en esta ocasión coincidió con el cambio de siglo y de milenio.

Juan Pablo II esperó con ansiedad este acontecimiento, que ocurrió en el 22° año de su pontificado y que es visto como una oportunidad para rejuvenecer a la Iglesia Católica y a sus 1.000 millones de fieles en todo el mundo.

Un asistente ayudó al Papa al sostenerlo por el brazo izquierdo. Juan Pablo II, de 80 años de edad y quien se encuentra enfermo, aceptó la ayuda mientras cerraba el lado derecho de la puerta de bronce en el atrio de la Basílica de San Pedro.

Cuando cerró el lado izquierdo de la puerta, se escuchó una fuerte ovación desde las afueras de la Plaza de San Pedro, donde una gran cantidad de peregrinos, calculados por el Vaticano en unos 100.000, observaban la ceremonia a través de pantallas de televisión.

Ayer, aproximadamente un centenar de peregrinos por minuto atravesaron la puerta como parte de un ritual del Año Santo que les otorga la remisión de sus pecados.

"Sabemos con certeza que esta puerta de vuestra clemencia nunca estará cerrada para aquellos que creyeron en vuestro amor y proclamaron vuestra misericordia", oró el Papa, que se arrodilló con dificultad en la escalinata ubicada afuera de la puerta.

El Papa oró y meditó de rodillas durante algunos minutos antes de que un asistente lo ayudara a incorporarse y se dirigiera hacia la Plaza donde ofició una misa. Durante un momento durante la ceremonia de cierre de puertas, sus manos temblaron y el las apretó juntas, para después sentarse en una silla.

El Papa ha batallado para mantenerse activo pese a un persistente temblor en una mano y dificultades para caminar y para dirigir discursos. Estos síntomas son ampliamente atribuidos al mal de Parkinson, una enfermedad neurológica debilitante, aunque el Vaticano nunca ha dicho con exactitud cuál es el mal que aqueja al Sumo Pontífice.

Este mismo sábado, el Vaticano dio a conocer una carta de Juan Pablo II dirigida a sus obispos en la que va a reflejar los retos de la Iglesia Católica para este nuevo milenio.
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