Publican informe británico que advertía sobre el peligro de municiones con uranio

El documento, redactado hace cuatro años, señala que "se ha demostrado que la exposición al polvo de uranio aumenta el riesgo de contraer cáncer de pulmón, cerebro y linfoma".

11 de Enero de 2001 | 08:21 | EFE
LONDRES.- La publicación hoy de un informe hecho hace cuatro años por el Ejercito británico y que sugiere que la munición con uranio empobrecido aumenta el riesgo de contraer cáncer, ha provocado un revuelo en medios políticos británicos.

Aunque el Ministerio de Defensa se apresuró a restar importancia al documento, alegando que contiene elementos "incorrectos", los medios de comunicación británicos dan hoy amplia cuenta de las advertencias que contiene el texto, que, con fecha del 4 de marzo de 1997, fue redactado por un grupo de médicos de las Fuerzas Armadas.

La revelación del informe "secreto" se produce después de que el martes el Gobierno anunciara que las Fuerzas Armadas seguirán utilizando la munición con uranio empobrecido porque, según alegó, no hay otra alternativa igual de eficaz.

El estudio, que fue hecho para determinar los efectos de la guerra del golfo Pérsico en los soldados británicos, indica que "se ha demostrado que la exposición al polvo de uranio aumenta el riesgo de contraer cáncer de pulmón, cerebro y linfoma". Los soldados que han participado en la limpieza y desmontaje de vehículos que han sido atacados con munición de uranio empobrecido están expuestos a niveles de radiación ocho veces mayores que los aceptados como seguros, según el informe.

"Pese a que la toxicidad química es baja, puede haber localizados daños de radiación en el pulmón que produzcan cáncer. El polvo mezclado con uranio es consecuentemente peligroso", según el informe. Asimismo, la mitad de los ex combatientes británicos en la guerra del Golfo presentaban niveles de contaminación más elevados de lo normal.

En una declaración ante la Cámara de los Comunes, el secretario de Estado de Defensa, John Spellar, insistió el martes en que el uso correcto de uranio empobrecido no comporta riesgos para la salud de los soldados. Pero ante la creciente preocupación ciudadana y en medios militares, despertada por varios casos de leucemia y cáncer entre soldados británicos y de otros países europeos que estuvieron en conflictos en los Balcanes, el Gobierno ofreció a sus ex combatientes exámenes médicos para determinar si fueron contaminados.

Tras la publicación del polémico informe secreto, el Ministerio de Defensa británico divulgó un comunicado en el que intentó restar importancia a las advertencias contenidas en él. "Aunque la mayor parte del informe es correcto, ciertos elementos son científicamente incorrectos o erróneos", afirmó el Ministerio al admitir que los soldados que participaron en la guerra del Golfo "pueden haber inhalado o ingerido pequeñas cantidades de polvo de uranio empobrecido y creemos que los riesgos de salud, tanto radiológicos como tóxicos son pequeños".

El portavoz de Defensa del Partido Conservador, Duncan Smith, pidió al Gobierno que explique qué tipo de precauciones se tomaron tras la elaboración del informe y por qué se negaron a divulgarlo. "Si dicen que las pruebas en este documento son incorrectas, deberían ahora publicar los argumentos con los que las desaprobaron", dijo Smith.

En la cresta de la polémica, el profesor Malcolm Hooper, de la Universidad de Sunderland, Inglaterra, advirtió además de los riesgos que presentan las fábricas de municiones con uranio empobrecido para la población tanto civil como militar que vive a una distancia de las mismas de entre 35 y 48 kilómetros.

También están en peligro las personas que viven en lugares que han sido atacados con armamento con uranio empobrecido, según Hooper. "No quiero ser alarmista pero creo que es un riesgo muy real" aunque difícil de calcular por ahora, dijo Hooper, quien confesó que "me sentiría muy preocupado si yo viviese en una zona donde ha habido producción o se han disparado" municiones con uranio empobrecido.

El presidente de la Asociación de ex combatientes de la guerra del golfo Pérsico, Shaun Rusling, pidió una investigación pública del asunto y recordó que 521 soldados que participaron en ella murieron desde abril de 1991 y muchos de ellos padecían cáncer. "Alguien está engañando al país. Alguien está engañando a la Cámara de los Comunes", manifestó Rusling.
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