Prensa alemana destapa dudoso pasado de nueva ministra

El canciller alemán, Gerhard Schroeder, se ha visto nuevamente obligado a salir en defensa de la "integridad" de uno de sus ministros, en este caso de la flamante titular de Sanidad, Ulla Schmidt, ante las recientes informaciones que le atribuyen "amistades peligrosas" y un pasado de "dudosa reputación".

14 de Enero de 2001 | 13:17 | EFE
BERLIN.- El canciller alemán, Gerhard Schroeder, se ha visto nuevamente obligado a salir en defensa de la "integridad" de uno de sus ministros, en este caso de la flamante titular de Sanidad, Ulla Schmidt, ante las recientes informaciones que le atribuyen "amistades peligrosas" y un pasado de "dudosa reputación".

"Bar de luz roja en Gobierno federal", titula hoy, domingo, el diario "Bild", en referencia al "Barbarina", local para "contactos" ubicado en el centro de la ciudad de Aquisgrán donde Schmidt trabajó como camarera a finales de la década de los 70.

El "Barbarina", propiedad de la hermana de la ministra, Doris Zoeler, fue objeto de un registro por parte de la Policía, que encontró catorce vídeos pornográficos con escenas de violencia, uno de los cuales se titulaba casualmente "Ulla la sueca".

Schmidt se encontraba en el momento del registro en el local -actualmente llamado "Club Voltarire"- y, como ocurrió con todos los presentes, debió facilitar su identidad a la Policía, que anotó sus datos.

"Era estudiante, madre soltera y necesitaba ganar dinero, de ahí que aprovechara encantada la oportunidad que me dio mi hermana de trabajar como camarera una vez a la semana", explicó la actual ministra al semanario "Spiegel".

Según "Bild", también se dejó cuidar por su hermana cuando ésta se hizo cargo de la sala de juegos "Grand Múhle", donde una inspección fiscal realizada en 1992 hizo aflorar casi 266.000 marcos (unos 133.00 euros) ocultos.

La deuda con Hacienda fue saldada en cuestión de días y, aunque no pudo probarse, previsiblemente fue con supuesto dinero negro.

En 1990, cuando Schmidt accedió por primera vez como diputada al Bundestag (Parlamento), la nueva ministra de Sanidad se vio envuelta en un proceso legal al descubrirse que estaba siendo amenazada por un antiguo novio griego de su hermana.

El individuo, al que "Bild" identifica como Dimitros S., pretendía silenciar con dinero ciertos episodios embarazosos del pasado de Schmidt.

Pero eso no es todo: la estrecha amistad de Schmidt con el ex parlamentario europeo Dieter Schinzel aumentó su círculo de "amistades peligrosas", puesto que en 1994 éste se convirtió en el centro de un escándalo financiero al descubrirse que intentó poner en circulación cuatro millones de francos suizos falsos.

Tras la captura de Schinzel a mediados de dicho año, la ahora ministra, que había pedido un crédito para ayudar a su gran amigo de partido, entró en la quiebra más absoluta.

Sus deudas con la Caja de Ahorros de Aquisgrán ascienden a 420.000 marcos (unos 210.000 euros).

"Schimdt está tan endeudada que ha de vender sus dos seguros de vida, su coche y entregar directamente al banco la mayor parte de su salario", recuerda Bild.

Según el diario "Nordwest", "los escarceos de Schimdt en el submundo de Aquisgrán son, probablemente, más profundos de lo que ha salido a la luz pública hasta ahora".

A juicio de los partidos de la oposición, las amistades peligrosas que ha ido cosechando la ministra y su ajetreado pasado van a dar mucho que hablar en Berlín.

En la cúpula del Partido Socialdemócrata (SPD), mayoritario en la coalición de Gobierno, nadie considera que la biografía de Schimdt constituya un motivo para apartarla de la cartera de Sanidad.

"El canciller Schroeder no alberga la más mínima duda acerca de la integridad de Ulla Schimdt", declaró el portavoz de la Cancillería, Bela Anda.

Aunque por otros motivos, esta es la segunda vez en quince días en que el canciller sale en defensa del pasado de uno de sus ministros.

La primera fue en favor del titular de Asuntos Exteriores, el verde Joschka Fischer, por su pasado revolucionario y su frecuente asistencia a manifestaciones en las que no faltaron enfrentamientos con la Policía.
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