Continúa incertidumbre por liberación de chileno secuestrado en Ecuador

A pesar de que la empresa Repsol-YPF ya canceló los US$13 millones que exigió el grupo que mantiene cautivo a siete trabajadores de la empresa en la selva ecuatoriana, aún no se producen novedades de cuándo y dónde serán liberados los secuestrados, entre ellos el chileno Germán Shultz.

26 de Febrero de 2001 | 14:32 | EFE
QUITO.- Los familiares de los siete técnicos extranjeros secuestrados desde el pasado 12 de octubre en la Amazonía ecuatoriana viven una tensa espera ante su inminente liberación.

El diario Hoy informa que los secuestrados podrían ser liberados en las próximas horas, aprovechando los días festivos en Ecuador por el carnaval.

El hijo del técnico chileno Germán Shultz, Pablo, llegó anoche a Quito para recibir a su padre que, junto al argentino Juan Rodríguez y los estadounidenses Demmis Correy, Steve Derry, Jason Wavey, David Bradley y Arnold Arfold, continúa en poder de los secuestradores.

El Gobierno de Quito ha mantenido reserva en torno al caso y ha aclarado que no ha participado en las negociaciones para la liberación. Pablo Schultz se reunió el domingo con el embajador chileno en Ecuador, Rodrigo Asenjo, y con un equipo de la Brigada de Investigaciones Policiales de Chile (Bipe) que se encuentra en Quito para recibir al secuestrado.

Las negociaciones, a cargo de una comisión integrada por familiares de las víctimas y representantes de las compañías petroleras a las que pertenecen los secuestrados, se desarrollan con discreción. El viernes se conoció el pago de unos 13 millones de dólares a los secuestradores, efectuado la semana pasada en Sucumbíos, provincia fronteriza con Colombia.

Los secuestradores, aún no identificados, exigieron en un principio 80 millones de dólares para liberar a los rehenes, pero esa cantidad se redujo a 13 millones, aseguraron fuentes cercanas a las negociaciones.

Dos de los extranjeros secuestrados en octubre, los franceses Jean-Louis Froidurot y Jamy Marcelly, lograron huir y llegaron a Quito en buen estado de salud, en una fuga aún no aclarada por las autoridades.

El cadáver de otro de los secuestrados, el estadounidense Ron Sanders, fue encontrado el 31 enero en un lugar de la selva amazónica ecuatoriana, con una leyenda en la que los delincuentes advertían de nuevas ejecuciones si no se lograba un acuerdo económico.
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