Guerra en Chechenia no tiene fin

El mando del Ejército ruso en el Cáucaso informó que en las últimas 24 horas murieron cuatro guerrilleros, hubo siete ataques a puestos federales, tres de ellos en Grozni, y fueron bombardeadas con artillería tres bases rebeldes que habían sido detectadas por aviones espías.

09 de Marzo de 2001 | 10:22 | EFE
NAZRAN, Rusia.- El Kremlin se esfuerza en dar la imagen de que la situación en Chechenia se normaliza, pero la guerra entre el Ejército ruso y los separatistas islámicos sigue este viernes con bombardeos federales y emboscadas rebeldes.

El mando ruso informó que en las últimas 24 horas murieron cuatro guerrilleros, hubo siete ataques a puestos federales, tres de ellos en Grozni, y fueron bombardeadas con artillería tres bases rebeldes que habían sido detectadas por aviones espías.

El parte militar añadió que helicópteros de combate efectuaron más de 30 salidas, la mitad en misión de ataque y el resto de reconocimiento y para escoltar caravanas de vehículos castrenses y protegerlos de posibles emboscadas.

También citó la dispersión de tres pequeños grupos rebeldes, la detención de 14 civiles sospechosos de pertenecer a la guerrilla, el levantamiento de una veintena de minas colocadas en carreteras y el hallazgo de tres búnker y otros tantos zulos con armas.

Otros informes revelaron que en Grozni resultaron heridos por una granada un general de las tropas de Interior y dos oficiales, y que las fuerzas de Seguridad detuvieron a un "contable" del jefe guerrillero Shamil Basáyev.

Esta situación, junto a nuevas denuncias rebeldes sobre los estragos de la guerra y el escándalo por una fosa común con medio centenar de civiles supuestamente matados por el Ejército, sirve de trasfondo al mensaje de normalización que intentan dar las autoridades.

El general Valeri Baránov, comandante del contingente militar desplegado en el Cáucaso Norte, calculado en 80.000 efectivos, dijo ayer que este mismo mes comenzará la retirada parcial de las tropas prometida por el Kremlin bajo presiones de Occidente.

"La situación general en Chechenia es bastante controlable, aunque no cesan los actos terroristas contra militares y contra civiles que quieren volver a la vida pacífica", señaló.

La agencia ITAR-TASS informó de que en el norte de Chechenia "han empezado los preparativos para la siembra de primavera", pero matizó que estos trabajos están a cargo de zapadores que deben levantar los miles de minas y obuses sin explotar que cubren los campos.

También el coronel Yuri Em, viceprimer ministro del gobierno local instalado por el Kremlin, dijo que la situación es "relativamente tranquila" y "va mejorando". Atribuyó esta mejora a la aprobación por Moscú de un programa urgente de medidas socio-económicas en Chechenia y al cambio de táctica para pasar de acciones militares a gran escala a operaciones especiales a cargo de servicios secretos y fuerzas antiterroristas.

Pero Anatoli Kulikov, ex ministro de Interior y jefe de las tropas federales en la anterior guerra de 1994-96, afirmó que las fuerzas rusas, en el mejor caso, lograrán "arrebatar la iniciativa a los bandidos, limpiar Chechenia y volver a la normalidad dentro de dos años" y en el peor será "el cuento de nunca acabar".

El comandante Basáyev anunció un nuevo capítulo de la guerra con la aprobación por el mando independentista del plan militar de campaña para la primavera y el verano de 2001. La guerrilla denunció la muerte de al menos 45.000 civiles en un año y medio de combates y "acciones punitivas" de las tropas rusas y reclamó a Moscú información sobre 1.270 civiles chechenes cuya desaparición pudo ser registrada oficialmente.

La agencia digital de los independentistas Kavkaz-Center informó de que el mando chechén calcula que otros 25.000 chechenes "se encuentran en campos de concentración, cárceles y zonas de detención, tanto en territorio de Chechenia como de Rusia".

Basáyev indicó que tiene en su poder a 90 militares rusos, retenidos en bases ubicadas en las montañas del sur de Chechenia, y amenazó con ejecutarlos si el Kremlin da información sobre los 1.270 chechenes desaparecidos.

El comisario de Derechos Humanos en Chechenia nombrado por el Kremlin a instancias de Occidente, Vladímir Kalamánov, pidió a la prensa que no saque "conclusiones prematuras" sobre los 48 cadáveres de civiles hallados recientemente cerca de la base militar rusa de Jankalá.

La organización humanitaria rusa Memorial denunció esta semana que la mayor parte de estos cuerpos, hallados en una fosa común, son de "víctimas ejecutadas sumariamente" y torturadas por las tropas, pero Kalamánov pidió que se espere a los resultados oficiales de la instrucción.

Las espeluznantes fotografías y grabaciones en vídeo difundidas por Memorial confirman que "los cuerpos descubiertos son una evidencia de los crímenes militares perpetrados por las fuerzas federales", señaló la directora ejecutiva de la organización, Tatiana Kasatkina.

Indicó que "a varios muertos les habían cortado las orejas y otros tenían las manos atadas", y muchos cuerpos, además de los impactos de bala o fragmentos de metralla, mostraban signos de haber sido torturados.
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