Aznar renueva su apuesta por futuro de Iberoamérica

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, considera que "Iberoamérica es una tierra de futuro", en una entrevista en la que hace balance de su primer año con mayoría absoluta, señala que "España necesita emigrantes" y reitera su voluntad de retirarse en el 2004.

10 de Marzo de 2001 | 15:33 | EFE
MADRID.- El presidente del Gobierno español, José María Aznar, considera que "Iberoamérica es una tierra de futuro", en una entrevista con EFE en la que hace balance de su primer año con mayoría absoluta y señala que "España necesita emigrantes" y reitera su voluntad de retirarse en el 2004.

La buena marcha de la economía, las próximas elecciones en el País Vasco y su firme voluntad de seguir combatiendo a ETA y "nunca pagar un precio porque alguien deje de matar", son otras de las cuestiones analizadas en este balance, en el que dice que los españoles dieron el 12 de marzo de 2000 el respaldo mayoritario a "un proyecto global para España, centrista y renovador".

Tras recordar que España asumirá la presidencia de la Unión Europea en el primer semestre del próximo año, señala como uno "de los objetivos básicos de nuestra presidencia" el continuar impulsando la relación de la UE con América Latina.

"Yo creo francamente en el futuro de Iberoamérica", precisa José María Aznar, quien recuerda que acaba de reunirse en Madrid con los presidentes centroamericanos "haciendo la presentación de Centroamérica como tierra de oportunidades, como una región atractiva para la inversión, alentando un proceso de integración".

"Luchamos mucho -recuerda- para que hubiera un acuerdo de libre comercio entre la UE y México. Ahora se están negociando acuerdos de la UE con Chile, con Mercosur. Queremos impulsar también la relación de la UE con Centroamérica, y esto será un objetivo básico en nuestra presidencia".

Tras señalar que España es hoy uno de los principales países inversores en el mundo, que "ha invertido en el exterior más del ocho por ciento de nuestra riqueza nacional", resalta la realizada en América latina, que considera una "inversión estratégica", y concluye con "yo creo que Iberoamérica es una tierra de futuro en este siglo XXI".

"España necesita inmigrantes, queremos inmigrantes, necesitamos inmigrantes", subraya al abordar uno de los temas más candentes de la actualidad española, para matizar que "lo que hace falta es que ese proceso de inmigración sea un proceso ordenado".

"Si queremos integrar a los inmigrantes que necesitamos, tenemos que saber que eso significa reconocerles prácticamente los mismos derechos que tiene un español. Y eso se tiene que hacer sobre la base de la legalidad, no sobre la base de la ilegalidad", añade el presidente del Gobierno.

Pero también apunta que "pensar que España puede abrir las puertas ilimitadamente a todo el que quiera es absurdo. España tiene una capacidad de asimilación de inmigrantes, una capacidad de integración y unas necesidades".

En este terreno, indica que "vamos a determinar dentro de unas semanas un cupo de inmigrantes, delimitar cuáles son las necesidades de trabajo que tiene España en orden a los inmigrantes y hacer la política de inmigración como debe hacerla un país responsable".

Considera que el acuerdo firmado con Ecuador "muestra el interés español en facilitar determinada inmigración de países de Iberoamérica" y dice que "lo que se trata es de hacer con algunos países -no se puede hacer con todos- unos procesos ordenados, que la gente pueda venir a trabajar en condiciones legales, que no tengan porqué ponerse en manos de organizaciones criminales".

El País Vasco y las elecciones que se celebrarán el próximo 13 de mayo en esa región española es otro de los puntos destacados por el presidente del Gobierno, quien insiste en la necesidad de un cambio político y "una alternativa que garantice la democracia y la libertad".

"Estamos hablando de poner en práctica políticas en las cuales ningún ciudadano se sienta amenazado, ningún ciudadano tenga la tentación de marcharse, ningún ciudadano se tenga porque sentir inseguro, sino que sepa que todas las instituciones aplican el Estado de Derecho, garantizan su seguridad, su libertad y que la democracia y las reglas de la democracia se respetan", precisa.

"Después de veinte años de Gobierno creo que ha sonado la hora del cambio", dice tras dejar abierta la posibilidad de un acuerdo de gobierno con los socialistas en el País Vasco después del 13 de mayo y reiterar que "la alternativa de la libertad es posible".

Firme es también al reiterar que nunca aceptará pagar un precio porque ETA deje de matar, como señala al recordar la tregua-trampa que durante quince meses mantuvo la organización terrorista vasca.

"Ni nosotros hubiéramos aceptado nunca pagar un precio porque alguien dejase de matar temporalmente, ni mucho menos estamos dispuestos a pagar un precio cuando se mata. Lo que simplemente hicimos fue decir: que no sea por nosotros; si existiera una oportunidad, que esa oportunidad se perdiese. Pero no había ninguna oportunidad", precisa.

El proyecto de España y la buena situación económica son dos de las principales satisfacciones del Presidente en su balance y en las perspectivas para su segundo año de mandato, en el que resalta el crecimiento económico y la creación de empleo.

"España va a crecer más que la media de la Unión Europea y, por tanto, vamos a seguir acortando distancias respecto de los países más desarrollados de Europa. En este año 2001 se crearán más de 400.000 empleos", dice Aznar, quien recuerda los resultados de la reforma laboral emprendida en 1997 tras su llegada al Gobierno.

José María Aznar insiste en su decisión de no presentarse a la reelección como Presidente del Gobierno en el 2004, que señala como algo "atípico".

"Pongamos que hay cierto carácter atípico en mi personalidad. Pongamos que no soy un dirigente político ni un gobernante aferrado al poder", concluye.
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