Turba asesinó a juez gutemalteco por considerar que aplicó débil sentencia

El magistrado, identificado como Alvaro Hugo Martínez Pérez, de 51 años, fue atacado por una turba enfurecida aparentemente en represalia porque había liberado con sólo una multa a un hombre que lazó y arrastró a una jovencita el lunes por la tarde.

14 de Marzo de 2001 | 11:33 | AP
SENAHU, Guatemala.- Un juez que resistió toda una noche el ataque de una turba encerrado en un juzgado, finalmente fue muerto a pedradas el martes por la mañana en esta ciudad en el Departamento de Alta Verapaz.

El juez, identificado como Alvaro Hugo Martínez Pérez, de 51 años, fue atacado por una turba enfurecida aparentemente en represalia porque había liberado con sólo una multa a un hombre que lazó y arrastró a una jovencita el lunes por la tarde.

Los primeros informes de Senahu, ubicada en las verdes montañas de Verapaz a 250 kilómetros al noreste de la capital, indicaban que la policía estaba sitiada por la turba y que el juez había sido quemado vivo. Sin embargo, por la tarde del martes, después de que tropas y policías entraron a la ciudad, pudieron constatar que el juez murió apedreado y que algunas personas quemaron parcialmente su cuerpo después de muerto.

Según informes recogidos por los periodistas en el lugar de los hechos, todo empezó el lunes por la tarde cuando Pedro Cacao, desde una camioneta, lazó a una jovencita en la calle y la lastimó. El individuo fue arrestado y llevado ante el juez Martínez Pérez quien lo dejó en libertad luego de multarlo.

Un grupo de vecinos del pueblo atacó la casa de Cacao y la incendió. pero éste logró escapar. Después la turba se lanzó contra el edificio de la policía arrojando piedras contra el inmueble. Siguió luego hacia el juzgado donde el juez se había guarecido.

Según testigos, las piedras cayeron sobre la oficina del magistrado prácticamente toda la noche. Durante los ataques el juez hizo algunos disparos hiriendo a tres personas.

Finalmente, cerca de las diez de la mañana del martes y ya sin la protección del techo de su oficina, el juez recibió las pedradas que le causaron la muerte. La mayoría de los vecinos del pueblo rehuso hablar con los periodistas alegando que no habían visto lo sucedido.

En Guatemala, un país que sale de una guerra civil de 36 años que erosionó el sistema jurídico y político, los linchamientos han sido respuesta a lo que en algunas comunidades más apartadas se percibe como falta de justicia.
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