Moscú exige extradición de chechenos que capturaron avión en Arabia

Este viernes fuerzas de seguridad sauditas procedieron -bajo la autorización del Kremlin- tomar por asalto el avión ruso secuestrado por activistas chechenos que exigían el fin de la guerra en el Cáucaso. En la acción resultaron muertos 3 personas, entre ellos un secuestrador, pero fueron liberados los 125 pasajeros que quedaban aún a bordo.

16 de Marzo de 2001 | 10:09 | EFE
MOSCU.- Las autoridades rusas reclamaron la entrega inmediata de los autores del secuestro del avión ruso Tupolev-154, que concluyó este viernes en Medina, Arabia Saudita, con la muerte de un rehén, una azafata y uno de los terroristas que exigían el fin de la guerra chechena.

Tras casi 24 horas de secuestro, con tensas negociaciones, forcejeos y un goteo en la liberación de rehenes, las autoridades sauditas decidieron emplear la fuerza para rescatar a las 125 personas aún en manos de los terroristas.

No pudieron, sin embargo, salvar la vida de uno de los pasajeros, un ciudadano turco, y de una de las azafatas, que fue degollada por uno de los terroristas, quienes hasta el último momento confiaron en dejar Medina con destino a Afganistán. El más joven de los secuestradores, al parecer chechén como sus compañeros, fue acribillado por las tropas especiales árabes y murió apenas diez minutos después.

Otro auxiliar de vuelo había sido apuñalado por los secuestradores en los primeros instantes del secuestro, cuando intentó oponer resistencia. El avión fue secuestrado ayer por entre dos y cuatro terroristas al despegar de Estambul con destino a Moscú, y fue desviado de su ruta hacia Arabia Saudita tras serle denegado el aterrizaje en Siria y Jordania.

Allí se inició una tensa negociación que logró la progresiva liberación o fuga de hasta 50 de los 175 pasajeros y tripulantes que viajaban a bordo del Tupolev-154, antes de producirse la operación de rescate a cargo de 30 agentes especiales.

"El asalto del avión se efectuó oportunamente", declaró Serguéi Yastrzhembski, portavoz del Kremlin para Chechenia, quien subrayó que la liberación fue precedida por "conversaciones muy difíciles con los terroristas".

El portavoz dijo que el Presidente ruso, Vladímir Putin, había "impartido instrucciones de hacer todo lo posible para liberar a los pasajeros e impedir el despegue del avión" y que el asalto se produjo con autorización de Moscú.

El Kremlin había comentado con preocupación la posibilidad de que el avión, que había repostado, pudiera partir rumbo a Afganistán por un corredor aéreo que habían exigido los secuestradores. El gobierno talibán es el único que ha reconocido a la república de Ichkeria, como llaman los separatistas de Chechenia a este territorio del Cáucaso, donde continúa la guerra con el Ejército ruso en un conflicto cuyo fin exigían los terroristas.

En el Kremlin existió la certeza durante toda esta crisis de que si los terroristas chechenes alcanzaban Afganistán se esfumaría toda oportunidad de sentarlos en el banquillo de los acusados.

La acogida por un régimen que no ha negado la presencia de chechenes en sus campos de entrenamiento de guerrilleros islámicos hubiera dado además una gran propaganda a la causa chechena.

Entre los secuestradores se encontraba Aslambek Arsáyev, quien fue ministro de Seguridad en Chechenia antes de que empezara esta segunda guerra en el Cáucaso. El subdirector del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB) y jefe del gabinete de crisis creado por le Presidente Putin tras el secuestro, Vladímir Prónichev, dijo que "Rusia insiste en que se entregue a Moscú a los terroristas".

El directivo del espionaje ruso subrayó la voluntad de Moscú para que el juicio "se celebre precisamente en Rusia" y propuso "el envío de dos aviones, uno para repatriar a los pasajeros y otro para extraditar a los terroristas".

En el aeropuerto moscovita de Vnúkovo espera un avión listo para partir hacia Arabia Saudí en cuanto se llegue a un acuerdo con las autoridades de Riad y un "comando móvil de 80 policías" están preparados para viajar a Medina y proteger la vuelta.

Si los terroristas son extraditados a Moscú, su suerte estará en manos del omnipotente fiscal general ruso, Vladímir Ustínov, perseguidor implacable de empresarios, oligarcas y de todo aquel que figure en la lista negra del Kremlin.

El jefe de la Administración Civil chechena, Ajmed Kadírov, advirtió hoy sobre el peligro de que este secuestro pueda ser utilizado para "minar la reputación del pueblo de Chechenia".

El Presidente chechén, Aslán Masjádov, cuya cabeza está puesta a precio por Moscú, también se desmarcó de esta acción protagonizada por su ex ministro de Seguridad, quien se recuperaba en Turquía de heridas recibidas en Chechenia.

"La toma de rehenes y el chantaje no son nuestros medios de lucha", dijo Masjádov. Sin embargo, Farizá Atfáyeva, esposa de otro de sus ministros, declaró en Jordania que el secuestro fue llevado a cabo "para atraer la atención de la comunidad mundial a los acontecimientos en el Cáucaso", donde esta guerra se prolonga ya casi 20 meses.
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