Juan Pablo II ofició misa de Jueves Santo

En la basílica romana de San Juan de Letrán, el Sumo Pontífice lavó los pies de doce sacerdotes y afirmó que con ese gesto Jesús recuerda a todo el mundo en todas las épocas que la Eucaristía hay que manifestarla sirviendo a los hermanos.

12 de Abril de 2001 | 13:21 | EFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Juan Pablo II ofició hoy en la basílica romana de San Juan de Letrán la misa del Jueves Santo, durante la que lavó los pies a doce presbíteros y afirmó que con ese gesto Jesús recuerda a todo el mundo en todas las épocas que la Eucaristía hay que manifestarla sirviendo a los hermanos.

Con esta misa solemne se recordó la Ultima Cena del Señor ("In Coena Dominis") y el dinero recaudado en las ofrendas será destinado, por deseo del Papa, para los damnificados del terremoto que recientemente sacudió El Salvador. El año pasado el beneficiario fue Mozambique, afectado por fuertes inundaciones.

El Papa ya donó 100.000 dólares para ayudar a los damnificados de los dos terremotos que destruyeron a primeros de este año una amplia zona de El Salvador.

Un año después de que pisara el Cenáculo y celebrara allí misa, durante su peregrinación a Tierra Santa, y que tanto le conmovió, Juan Pablo II recordó que durante la Ultima Cena fue instituido el sacramento de la Eucaristía y que ésta "no es la simple memoria de un rito pasado, sino la viva representación del supremo gesto del Salvador".

El Papa manifestó que ahora la Iglesia continúa repitiendo las palabras de Jesús "y sabe que está comprometida a hacerlo hasta el final del mundo".

El Pontífice destacó que la institución de la Eucaristía se enlaza con el rito pascual de la primera alianza, descrito en el libro del Exodo y en el que se habla del cordero cuyo sacrificio liberaría al pueblo del exterminio.

"Justamente por ello, los textos bíblicos de la liturgia de hoy llevan nuestra mirada hacia el nuevo cordero, quien derramando su sangre en la Cruz estableció una nueva y definitiva Alianza", dijo.

"He aquí la Eucarística, en ella se ofrece a toda la humanidad la salvación y el amor", agregó el Papa Wojtyla.

Juan Pablo II también recordó cuando Jesús lavó los pies a los apóstoles, gesto que él mismo repitió hoy lavando y besando los pies a doce sacerdotes.

"Con este gesto, Jesús recuerda a los discípulos de todos los tiempos que la Eucaristía hay que manifestarla sirviendo con amor a los hermanos. La participación en la misa sólo puede generar amor fraterno tanto en el creyente como en la entera comunidad eclesial", agregó el Obispo de Roma.

La misa fue concelebrada por varios cardenales, obispos y sacerdotes, y las plegarias fueron hechas en varios idiomas, entre ellos el español.

Juan Pablo II ofició también hoy, pero en la Basílica de San Pedro del Vaticano, la tradicional Misa Crismal, durante la que bendijo los Santos Oleos.

Mañana, Viernes Santo, Juan Pablo II bajará a la Basílica de San Pedro para confesar como un cura más, presidirá los oficios del Viernes Santo y por la noche el Vía Crucis.

Por primera vez en su pontificado, no recorrerá totalmente a pie las catorce estaciones, sino que seguirá de rodillas el rito -desde la colina del Palatino, frente al Coliseo- y sólo llevará la cruz en la última estación.

"El Papa se encuentra bien y no hay variaciones en su estado de salud; sólo se pretende evitarle esfuerzos", dijo a EFE el subdirector de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Ciro Benedittini, al explicar los motivos sobre la reducción del recorrido.
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