PAPA: "El mundo puede cambiar, es posible la paz en Medio Oriente"

Con motivo de Pascua, el Papa lanzó hoy un mensaje de esperanza a los hombres del tercer milenio, a quienes dijo que el mundo ya no es esclavo de acontecimientos inevitables e hizo votos para que la investigación y el progreso se pongan al servicio del ser humano.

15 de Abril de 2001 | 09:03 | EFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa lanzó hoy un mensaje de esperanza a los hombres del tercer milenio, a quienes dijo que el mundo ya no es esclavo de acontecimientos inevitables y que la paz es posible en Oriente Medio y en los Balcanes e hizo votos para que la investigación y el progreso se pongan al servicio del ser humano.

Juan Pablo II también exhortó a América Latina para que mire a Cristo, "en el que encontrará el coraje necesario para el desarrollo respetuoso de cada ser humano".

Lo dijo en su esperado Mensaje Pascual, el primero del tercer milenio, que pronunció en la plaza de San Pedro del Vaticano, ante más de 150.000 personas, transmitido en directo por televisión a 60 países y en el que volvió a condenar la violencia y el odio.

"Hombres y mujeres del tercer milenio, el don de la paz de Cristo resucitado es para todos. ¡Que rompa las cadenas de la violencia y del odio!. Redescubrir hoy, con alegría y estupor, que el mundo ya no es esclavo de acontecimientos inevitables. Este mundo nuestro se puede cambiar", afirmó con voz firme el anciano Pontífice.

Juan Pablo II aseguró que la paz "es posible" también en esos lugares donde "desde hace demasiado tiempo se combate y se muere, como en Tierra Santa y Jerusalén (Oriente Medio).

"La paz también es posible en los Balcanes, no condenados ya a una preocupante incertidumbre que corre el riesgo de hacer vana toda propuesta de entendimiento", añadió.

El Obispo de Roma también tuvo palabras de aliento para América Latina, Africa y Asia.

De Latinoamérica dijo que es "depósito de jóvenes promesas" y la animó a mirar a Cristo, "ya que sólo en El encontrarás capacidad y coraje para un desarrollo respetuoso de cada ser humano".

A Africa, "tierra martirizada por constantes conflictos bélicos que están al acecho", le dijo que levante la cabeza con confianza y que se apoye en el poder de Cristo Crucificado.

A Asia le aseguró que puede vencer "la apuesta de la tolerancia y la solidaridad".

En el día que la Iglesia proclama al mundo la alegría por la resurrección de Cristo, Juan Pablo II animó a los hombres de este tercer milenio a sacar de la tumba vacía de Jesús la fuerza y el vigor necesario para vencer al mal y a la muerte.

También pidió a los hombres que pongan toda la investigación y el progreso técnico y social al servicio de un futuro mejor para todos.

Antes del mensaje, el Papa ofició la misa de Resurrección en la plaza de San Pedro, adornada con decenas de miles de flores, sobre todo tulipanes amarillos, blancos, azules y naranja; lilas, claveles, rosas, crisantemos, etc, regalados por floricultores holandeses, que la convirtieron en un bello jardín multicolor.

Juan Pablo II recordó que por coincidencia del calendario, católicos, ortodoxos y protestantes celebran hoy la Pascua, aprovechando esta feliz coincidencia para hacer un llamamiento en favor de la unidad de los cristianos.

"Que pueda la Resurrección del Señor celebrarse, respetando las diferentes culturas, no sólo en un día común, sino en la plenitud de la comunión (unidad) entre todas las iglesias", dijo.

Al igual que el pasado año, cuando se recuperó una tradición de hace 800 años que se había perdido, en el altar fue colocado el icono del Santísimo Salvador conocido como "Acheropita" (que significa no pintado por manos humanas).

Se trata de una de las imágenes más veneradas de la cristiandad y se guarda en una capilla aneja a la basílica de San Juan de Letrán.

Hasta el siglo XII, este icono, que, según la tradición, fue pintado por los ángeles y representa la verdadera imagen de Cristo Resucitado, era sacado en procesión en la mañana del Domingo de Pascua.

Debido a diferentes motivos, no volvió a exponerse en público hasta el año pasado, en el 2000 aniversario del nacimiento de Jesús.

Durante la celebración de hoy se cantaron ante el Papa los "Stichi" y "Stichirá", de la liturgia pascual bizantina, otro gesto para subrayar la coincidencia del anuncio de la Resurrección por la Iglesia de Occidente y la de Oriente.

Concluido el mensaje, el Papa impartió la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y a todo el mundo) en 61 idiomas, entre ellos, el español y el portugués.

"Felices pascuas en la alegría de Cristo Resucitado", dijo en español, tras lo cual los numerosos españoles y latinoamericanos presentes respondieron con los ya tradicionales "Juan Pablo II, te quiere todo el mundo" y "Viva el Papa".
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