Relaciones China-EE.UU. no pasan por buen momento

Mientras el Presidente norteamericano adelantó que su país hará todo lo necesario para que Taiwán se puede defender de un posible ataque chino, las autoridades orientales llamaron al embajador estadounidense en el país, Joseph Prueher, para protestarle por la decisión que tomó este país de venderle armas a la isla independentista.

25 de Abril de 2001 | 17:31 | Reuters
WASHINGTON.- El Presidente George W. Bush prometió este miércoles que Estados Unidos ayudará a Taiwán a defenderse de China, pero dejó en términos ambiguos si eso implicaría el involucramiento de las fuerzas armadas norteamericanas.

En una entrevista con Reuters con motivo de sus primeros 100 días en el cargo, un período que ha visto un gran incremento de tensiones en las relaciones entre China y Estados Unidos, Bush asumió una posición muy dura hacia Beijing, después de que detuvo a 24 efectivos estadounidenses durante una confrontación de 11 días en torno a un avión espía.

Pero Bush pareció distanciarse de declaraciones previas que sugirieron una abierta disposición a recurrir a la fuerza militar estadounidense para defender a Taiwán de un eventual ataque de China, lo que constituiría un giro de una estrategia conscientemente ambigua.

Bush subrayó la necesidad de afianzar las relaciones con China en áreas tales como el comercio, en la que respaldó las relaciones comerciales permanentes con Beijing y su ingreso en la Organización Mundial de Comercio, pero aceptó que habría áreas de diferencias.

Los nexos han sido afectados por la disputa en torno a la aeronave de reconocimiento, por las persistentes críticas de Estados Unidos al historial de derechos humanos de China y por la decisión de Washington de facilitar a Taiwán su mayor paquete de armamentos en una década.

En Beijing, el embajador estadounidense Joseph Prueher fue convocado el miércoles a la cancillería para escuchar una vigorosa protesta por la decisión de vender las armas, que incluye el suministro de destructores, aeronaves y submarinos.

Señalando que no hay cambios en la política hacia China, Bush dijo que acatará el espíritu de la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979. Al igual que la propia ley, no dejó en claro si Estados Unidos intervendría militar en cualquier conflicto entre Taiwán y China.

Mensaje a las autoridades chinas

"Creo que los chinos deben de comprender que, al igual que cualquier otro gobierno, el mío acatará el espíritu de la Ley de Relaciones con Taiwán. Eso significa que haremos lo que sea necesario para ayudar a Taiwán a defenderse", dijo Bush.

Previamente el Presidnete había generado revuelo en Beijing y entre observadores de la política hacia China cuando, al ser consultado en una entrevista con la cadena de televisión ABC si Estados Unidos tenía la obligación de defender a los taiwaneses en caso de un ataque de China, dijo: "Sí, la tenemos".

Al insistir el entrevistador si eso quería decir que se invocaría todo el poderío de las fuerzas armadas estadounidenses, Bush respondió: "Lo que sea necesario para ayudar a Taiwán a defenderse".

El ex embajador estadounidense en China James Sasser dijo a la CNN: "Lo que Estados Unidos ha buscado vis a vis con Taiwán desde 1979 es una política de ambivalencia. No hemos indicado a los taiwaneses que acudiríamos en su defensa ni hemos indicado a los chinos que no acudiríamos a la defensa de los taiwaneses. Así que eso deja a ambas partes conjeturando y esa política ha funcionado bien para nosotros durante casi un cuarto de siglo", agregó.

Ante una pregunta específica de Reuters, en una entrevista de 20 minutos en la Oficina Oval, de si las fuerzas armadas estadounidenses apoyarían la defensa de Taiwán, Bush pareció evadir, cuidadosamente, el distanciarse de la política tradicional.

"Ayudaremos a Taiwán a defenderse y la gente tiene que comprender, ese es el espíritu (de la legislación) y ellos pueden asumir lo que quieran. Simplemente tienen que entender que nuestro país se plantará firme a su lado", dijo Bush.

Las declaraciones probablemente serán recibidas con aprensiones en Beijing, donde el gobierno comunista previno que las ventas de armas estadounidenses a Taiwán anunciadas esta semana causarán "daños devastadores" en las relaciones sino-estadounidenses.

Beijing considera a Taiwán como una provincia rebelde, a la que dice reunificará por la fuerza, si es necesario.
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