Italia espera los comicios tras una disputada campaña

La campaña terminó oficialmente en la medianoche del viernes al sábado, en una jornada en la que miles de manifestantes de las alianzas de la oposición asistieron a mítines al aire libre: Berlusconi y el centroderecha en Roma, Rutelli y el centroizquierda en Nápoles.

12 de Mayo de 2001 | 09:55 | Reuters
ROMA.- Tras un mes de agrios intercambios dialécticos, la campaña electoral italiana entró el sábado en su jornada de reflexión, un día antes de que los votantes acudan a las urnas para elegir entre el magnate Silvio Berlusconi y el ex alcalde de Roma, Francesco Rutelli, como próximo primer ministro.

La campaña terminó oficialmente en la medianoche del viernes al sábado, en una jornada en la que miles de manifestantes de las alianzas de la oposición asistieron a mítines al aire libre: Berlusconi y el centroderecha en Roma, Rutelli y el centroizquierda en Nápoles.

Berlusconi se ve ligeramente favorecido para conseguir la victoria en los comicios del domingo, pero existe una opinión generalizada de que la elección será disputada. Rutelli apuntó el viernes que creía que los dos iban a estar muy cerca en la fase final de los resultados.

Ambos candidatos emplearon todas las horas del viernes para hacer sus últimas promesas e intercambiar los últimos insultos en su intención de convertirse en líderes del gobierno número 59 de Italia desde la Segunda Guerra Mundial.

En el puerto de Nápoles, a orillas del Mediterráneo, Rutelli fue aclamado por aproximadamente 4.000 personas, y estuvo acompañado por primera vez durante la campaña por su esposa y sus dos hijos.

Rutelli criticó a Berlusconi por ignorar la región cuando fue primer ministro siete meses en 1994 y por no resolver el conflicto entre sus intereses políticos y económicos.

Berlusconi es el hombre más rico de Italia, con intereses en televisión, publicidad y servicios financieros y deportivos. En un posible reflejo de las elecciones del domingo, el AC Milán, propiedad del magnate, derrotó el viernes a su principal rival, el Inter de Milán, por 6-0.

El empresario cerró la campaña con una aparición de dos horas en un espectáculo en el que conversó con el electorado a través de uno de sus canales de televisión, en un programa del que fue anfitrión un amigo suyo.

El magnate criticó lo que llamó el fallo del centroizquierda por lograr alguno de sus objetivos en los últimos cinco años y dijo que tanto él como su partido eran el equipo adecuado para hacer que Italia "funcione de nuevo".

Tras el programa, asistió a un mitin en el centro de Roma en el que 15.000 personas seguidores de su partido, Forza Italia, y de otros de su coalición, ondearon numerosos banderines, en un encuentro en el que también estuvieron presentes los partidos de derechas.

Al subir Berlusconi al estrado, la multitud comenzó a saltar y a corear "quien no salte es un comunista", y el empresario terminó brincando.

Para ganar las elecciones en Italia, un candidato debe obtener mayoría en ambas cámaras del parlamento, el Congreso y el Senado.

Pese a que se espera que Berlusconi gane en la Cámara Baja, muchos analistas consideran que no vencerá en el Senado.

Si el bloque del empresario no consigue la victoria en el Senado, el presidente, Carlo Azeglio Ciampi, puede darle tiempo extra para que encuentre apoyo de los senadores que no pertenecen a su coalición, o puede decidir que se forme un gobierno de tecnócratas.
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