Guerrilleros decapitan a 11 campesinos colombianos

El secuestro y posterior asesinato de los labriegos se produjo en los últimos tres días en zona rural del municipio de Tierralta, en el departamento de Córdoba, una zona cuyo control se disputan guerrilleros izquierdistas y paramilitares de derecha.

28 de Mayo de 2001 | 16:15 | Reuters
BOGOTA.- Guerrilleros de las izquiersistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) decapitaron y arrojaron a un río a 11 campesinos a los que habían secuestrado horas antes en una región montañosa del norte de Colombia, informaron este lunes las autoridades.

El secuestro y posterior asesinato de los labriegos se produjo en los últimos tres días en zona rural del municipio de Tierralta, en el departamento de Córdoba, una zona cuyo control se disputan guerrilleros izquierdistas y paramilitares de derecha.

"Los campesinos se desplazaban en una lancha por el río Sinú, fueron secuestrados por la guerrilla que luego los decapitó y arrojó sus cadáveres a las aguas del río", dijo a Reuters telefónicamente el sacerdote de Tierralta, Joaquín Pachón.

La versión del religioso fue confirmada por la policía en el mismo pueblo, que precisó que la matanza fue ejecutada por rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el principal grupo rebelde del país, con 17.000 combatientes.

Los cuerpos de las víctimas aparecieron con los brazos y los pies atados con cuerdas, según un portavoz policial.

Colombia, país de 40 millones de habitantes, afronta un conflicto interno que enfrenta a guerrilleros, paramilitares y las fuerzas de seguridad del Estado. La confrontación ha dejado más de 40.000 muertos, en su mayoría civiles, y dos millones de refugiados internos en el último decenio.

La zona en donde se registró la matanza es una región agrícola habitada por indígenas y campesinos. Las FARC no han suspendido sus hostilidades, pese a que a comienzos de 1999 iniciaron negociaciones de paz con el gobierno del Presidente Andrés Pastrana, con las que se busca poner fin a la guerra interna.

Pachón también denunció que en la misma zona los paramilitares secuestraron a ocho indígenas. En medio del conflicto colombiano, los bandos enfrentados suelen atacar a civiles acusándolos de colaborar con sus rivales.

Los paramilitares, que cuentan con unos 8.000 combatientes, son acusados de cometer las peores violaciones a los derechos humanos en medio del conflicto interno y de acudir a métodos violentos como la decapitación de sus víctimas.

Esos grupos ultraderechistas se financian con aportes de ganaderos, comerciantes y narcotraficantes perseguidos por la guerrilla.
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