Chilenos radicados en Israel superan las 4.500 personas

En su mayoría son judíos que emigraron muy jóvenes a Israel para hacer aliah, es decir, a vivir y convertirse en israelíes. Hoy día forman un grupo de profesionales, que a pesar de no tener mucho contacto entre sí, realizan variadas actividades culturales.

15 de Junio de 2001 | 09:28 | Loreto Flores, desde Tel Aviv
TEL AVIV.- Según cifras oficiales que maneja la embajada de Chile en Israel los chilenos viviendo en este país no superan las dos mil 400 personas, sin embargo, aclaran que sumados los no inscritos deben bordear el doble: unas cuatro mil 500 a seis mil personas.

Muchos han llegado al país realizando aliah, es decir, se vienen a vivir adoptando la ciudadanía israelí, facilidad que les da el Estado por el hecho de ser judíos.

"La mayor parte son personas que han hecho aliah en diversos períodos, afirma la embajadora en este país, Sally Bendersky, y agrega que "hay una muy buena colectividad chilena, ya que son muy bien considerados en el país".

La diplomática enfatiza en que mayoritariamente la migración se produjo en cuatro períodos diferentes: con la creación del Estado de Israel, donde los chilenos judíos venían a hacer patria; con las guerras como la de los seis días a finales de la década del 60; y otros llegaron a Israel durante los gobiernos de Salvador Allende y de Augusto Pinochet.

En general son profesionales de diversas áreas, como la medicina, la ingeniería, entre otras, los que a pesar de que no mantienen un contacto estrecho entre sí, se reúnen constantemente gracias a las actividades que realiza con regularidad el Instituto Chileno-Israelí de Cultural, que preside Tubia Goldstin y que en sus eventos, que van desde la peña folclórica, exposiciones hasta actividades literarias, llega a convocar a más de 200 personas.

En la actualidad, los jóvenes que se vienen a vivir a Israel lo hacen por estudios y muchos otros para experimentar la vida en un kibutz, una especie de comunidad donde se cultiva la tierra, el ganado y se realizan negocios para ganarse la vida de una manera muy comunitaria.

La experiencia de la embajadora

Hace menos de un año que llegó a Israel la embajadora Sally Bendersky. Ella trabaja junto a una quincena de personas en la pequeña embajada de Chile, ubicada en Tel Aviv.

Aunque es casada se vino a Israel sola, ya que su marido se quedó en Chile mientras ella asumía la labor de la representación diplomática, una tarea nueva para esta ingeniero militante del PPD, quien hasta antes de aceptar el cargo se desempeñaba como directora ejecutiva de la Corporación de Investigación Tecnológica, INTEC-Chile.

Asegura que Israel le parece un país maravilloso, pero confiesa que los primeros meses sintió miedo, ya que en octubre del año pasado comenzaron los hechos de violencia y ella no contaba con seguridad en su residencia ubicada en una lujosa playa, donde habitan mas del 50% de los embajadores.

"Me dio susto, sobre todo cuando vi en la CNN una quema de banderas y entonces pensé que vivía sola y no tenía seguridad en la casa", relata.

Sin embargo, tiene toda la energía puesta en trabajar en una agenda que se relaciona con cooperación en educación, salud, turismo y sobre todo la tecnología.

Sobre este último punto está empeñada en lograr que empresarios israelíes se interesen en invertir en un proyecto que será licitado por el gobierno chileno en el que se entregarán mil 500 hectáreas en la Primera región, en el valle del Lluta, para la producción de productos desérticos.

"La idea es que se copie el 'know how' israelí", afirma, ya que ellos son los máximos exponentes mundiales de la utilización de recursos hídricos en zonas desérticas. Es así como en todo el país es posible ver grandes extensiones de parques, plantaciones, bosques y todo verde, gracias a un sistema de regadío que se basa en instalar tubos que riegan por goteo con la cantidad exacta de agua.

Precisamente esta experiencia quiere transportarla a territorio chileno para mejorar la economía de las regiones desérticas, y afirma con entusiasmo que ya existen varios inversionistas israelíes interesados en el proyecto.
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