Barrios en Israel: una organización sin improvisación

Pero no todo está completamente controlado en este país, porque uno de los problemas que tiene "de cabeza" a los israelíes es la violencia que existe en los jóvenes que bordean los 13 y 15 años edad.

20 de Junio de 2001 | 10:01 | Loreto Flores, desde Tel Aviv
TEL AVIV.- En Israel parece que nada es improvisado, todo está plenamente ordenado, planificado y hecho para que funcione. Desde las mangueras que llevan el agua que riega por goteo los verdes y extensos jardines que se pueden encontrar a lo largo del país, hasta la distribución de los edificios, negocios y centros comunitarios de una población, pasando por el lugar en que los jóvenes pueden rayar sus grafitis y los publicistas pegar su propaganda.

Antes de que comience la construcción de un conjunto habitacional, la municipalidad o los propios vecinos ya han definido y comenzado la instalación de lo que se convertirá en un centro juvenil, otro de menores e incluso para los adultos mayores, multicanchas y un centro comunitario que contará con bibliotecas y talleres de las más amplias variedades.

Hasta las villas más pobres -en su mayoría compuestas por emigrantes-, que en nada se parecen a las poblaciones marginales chilenas, cuentan con centros comunitarios donde los niños junto a sus padres pueden concurrir a utilizar la biblioteca, los salones y asistir a clases de baile, cerámica, cocina, astrología, ballet, música clásica, entre muchas otras alternativas.

Todo lo anterior pagando una pequeña cuota mensual, ya que la idea, como explica Eran Landau experto en temas de educación y de juventud, y quien por muchos años ha trabajado con los más necesitados del país, las personas sientan que esto les cuesta algo para que aprendan a valorarlo.

De esta forma es posible pagar a los profesores que dictan las diferentes clases y a las personas encargadas de la administración y seguridad. En estos lugares no es difícil encontrar a padres con sus hijos buscando libros en la biblioteca o pequeños tomando lecciones de baile.

Muchos de estos centros se construyen con donaciones que otorgan judíos de otros países que se interesan en cooperar en el desarrollo de Israel, pero dependen de los municipios.

Además, en el mismo barrio se construyen las escuelas primarias, que pertenecen al sistema de educación pública, casi gratuita y obligatoria de este país. Una de ellas debe ser judío religiosa y otra laica, a las que asisten niños de 6 a 8 años.

"La idea es que los menores se puedan ir caminando o en bicicleta a sus escuelas, que no se trasladen muy lejos, ya que los padres trabajan y no siempre pueden ir por ellos. En las tardes realizan actividades en los centros comunitarios o se reúnen en movimientos juveniles como los scouts", enfatiza Eran Landau.

Este tipo de organizaciones de jóvenes son muy populares en Israel y en ellas participan un 25% a 30% de muchachos hasta los 17 años de edad.

Barrios árabes israelíes

Sin embargo, existen diferencia entre los barrios de judíos israelíes y los que habitan los árabes israelíes, que van desde la construcción, distribución y modelo de las viviendas, hasta en la limpieza que se puede encontrar en sus calles.

Una de las razones para esto, según Eran Landau, es que el gobierno israelí "no siempre invirtió todo lo que tenía que invertir en esas ciudades, además los impuestos que pagan los árabes israelíes en sus comunas es mucho menor que el de los judíos, porque no se puede exigir mucho a las personas que ganan menos".

Otro factor es la cultura y el sistema de vida muy diferente de los árabes israelíes al de los judíos, ya que ellos acostumbran a vivir en clanes conformados por los padres, muchos hijos y las esposas de los hijos, más los nietos. Las casas se van construyendo por pisos y sobre pilares y se van ampliando dependiendo de las necesidades.

Estéticamente los barrios árabes son menos organizados, pero muestran una variedad enorme de construcciones con sus techos parejos y sus ventanas circulares y negocios distribuidos en las avenidas ocupando los primeros pisos de las casas.

En las calles las mujeres circulan con sus cabezas tapadas con pañuelos, largos vestidos y blusas de manga larga, llevando las compras, mientras los hombres se reúnen en los cafés formando un verdadero grupo aparte de lo femenino.

En las escuelas los chicos árabes estudian como primer idioma el árabe y como segundo el hebreo obligatorio, idioma oficial del país.

Violencia y drogadicción: problemas no poco comunes

Pero no todo está completamente controlado en este país, porque uno de los problemas que tiene "de cabeza" a los israelíes es la violencia que existe en los jóvenes que bordean los 13 y 15 años edad. Para evitar esto, se intenta que los muchachos participen en movimientos, tengan un lugar donde reunirse e incluso un lugar específico para hacer sus grafitis y así evitar que toda la ciudad este contaminada visualmente.

"Lo más problemático hoy día en Israel es la violencia verbal y física. Tenemos un gran problema con eso. Además de mucho consumo de alcohol y cigarrillos, sin descartar las drogas. Se pelean entre sus pares en las discotheques por ejemplo", dice el experto en jóvenes Eran Landau.

Otro problema son las drogas. Las mas comunes en el pais son las blandas que contemplan el hachís y la marihuana.

Según Landau, un estudio realizado el año pasado entre jóvenes escolarizados de 16 a 18 años, el 87% de ellos afirmaron que no consumen drogas. Entre ellos, 25% respondió que consumió alguna vez y el 13% dijo consumir drogas como el hachís. Sin embargo, "en una población no escolarizada puede llegar al 30%", afirma Landau.

Como una solución para estos temas, este país trabaja mucho para evitar la deserción escolar, la que es mínima en casi todo el sistema, ya que todos los niños deben ir obligatoriamente a la escuela y si tienen problemas de aprendizaje o de atención son derivados a colegios especiales, donde son atendidos por expertos profesionales.

"Si una escuela pasa el 3% de deserción entre sus alumnos, lo mas seguro es que la directora el año que viene ya no va a estar en ese cargo, porque para nosotros si un chico es desertor del sistema educativo, la responsabilidad cabe primero en los docentes, en el municipio y en el gobierno", afirma Landau.

Después de los 15 años, que es considerada una edad crítica por todos los cambios físicos y síquicos que ocurren, los jóvenes comienzan a comportarse diferente debido principalmente a que tienen en mente entrar al Ejército a realizar el servicio militar, que en este país es obligatorio para los judíos no religiosos ortodoxos, hombres (tres años) y mujeres (dos años).

"Todos quieren ir al Ejército, es un orgullo. Si tenías un problema con drogas o con violencia lo debes dejar porque es posible que no te reclutes, es una mancha. Esto ayuda mucho, porque en el Ejército todos crecen y salen más maduros", enfatiza Eran Landau.

Así, cualquier problema grave que el joven puede haber tenido unos años atrás son detenidos casi por completo en el sistema militar al que ingresan a los 18 años de edad y del que salen, cuando ya han cumplido 21 años, con una visión del mundo completamente diferente, debido a las situaciones difíciles que les toca vivir adentro, producto de la defensa del país.
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