Bélgica asume presidencia de Unión Europea con muchos problemas

En el panorama exterior, los combates en Macedonia amenazan con desatar una guerra civil en los Balcanes, mientras que a nivel interno, los países europeos miembros del sistema de moneda única se preparan a desechar sus unidades monetarias nacionales e instaurar el incipiente euro.

01 de Julio de 2001 | 10:58 | Reuters
BRUSELAS.- Bélgica asumió el domingo la presidencia rotativa de la Unión Europea, con una serie de delicados problemas internos y en el exterior que serán prioridad en su agenda durante los próximos seis meses.

En el panorama exterior, los combates en Macedonia amenazan con desatar una guerra civil en los Balcanes, mientras que a nivel interno, los países europeos miembros del sistema de moneda única se preparan a desechar sus unidades monetarias nacionales e instaurar el incipiente euro.

La propia Unión Europea se ha visto sumida en una crisis desde principios de junio, cuando Irlanda votó en contra del arduamente negociado Tratado de Niza, que los irlandeses tenían que ratificar en un referendo para fines de 2002.

El tratado sienta las bases para la expansión del bloque hacia el este de Europa.

"Bélgica asumirá la presidencia en un momento crítico para la Unión Europea", dijo en mayo el primer ministro Guy Verhofstadt, al dar a conocer las prioridades del gobierno de Bruselas para los próximos seis meses.

Una campaña informativa sobre el euro, mayor integración europea en temas que van desde la inmigración hasta la política de defensa y una mayor participación en Africa son prioridades en la agenda de Bélgica.

Sin embargo, la crisis en Macedonia es el problema más serio de todos.

El gobierno de Skopje no ha podido sofocar la insurgencia de etnia albanesa que comenzó en febrero y que amenaza con desatar una guerra civil en gran escala que podría provocar una mayor conflagración en los Balcanes.

La política de la Unión Europea en torno a Macedonia favorece las negociaciones entre el gobierno y los líderes de la minoría de etnia albanesa, que constituye un tercio de su población, pero no con la guerrilla.

En un intento de frenar los cuatro meses de enfrentamientos entre efectivos macedonios y los rebeldes, la Unión Europea designó a un nuevo enviado para los Balcanes, Francois Leotard.

La semana pasada, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) aprobó el despliegue de una fuerza de paz de hasta 3.000 efectivos en Macedonia, que comenzaría únicamente cuando se haya declarado un cese el fuego permanente y se haya logrado un acuerdo entre los partidos políticos macedonios, una de las tareas a las que se enfrenta la Unión Europea.
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