Gira por el este confronta Schroeder con Alemania menos próspera

Schroeder dio una nueva muestra de optimismo en momentos de crisis y trazó hoy un balance positivo de la primera semana de su viaje por los nuevos estados federados, centrada en la frontera germano-polaca.

17 de Agosto de 2001 | 08:13 | EFE
GUBEN, Alemania.- La gira del Canciller alemán, Gerhard Schroeder, por el económicamente maltrecho este de Alemania ha evidenciado que, más que gestos de buena voluntad, su población espera soluciones al problema número uno, el paro, y mira con preocupación la incorporación en la UE de la vecina Polonia.

Schroeder dio una nueva muestra de optimismo en momentos de crisis y trazó hoy un balance positivo de la primera semana de su viaje por los nuevos estados federados, centrada en la frontera germano-polaca.

El canciller afirma ser consciente de que la preocupación prioritaria del este es el paro y, por extensión, la despoblación de los estados como Brandeburgo y Mecklenburgo-Antepomerania.

Once años después de la reunificación, el índice de desempleo del este dobla con creces el del oeste, sin síntomas de un alivio a medio plazo y con una progresiva "emigración interior" hacia el oeste por parte de las capas más jóvenes de la población.

El canciller admite que el estancamiento del mercado laboral responde al debilitamiento coyuntural -no tanto alemán, sino mundial-, pero trata de dar una visión positiva ante el futuro.

La incorporación de Polonia a la Unión Europea (UE) no debe verse como un peligro para el mercado laboral germano, sino como una vía de enriquecimiento mutuo, enfatizó el canciller hoy al hacer un análisis parcial de su gira, que se prolongará la próxima semana.

Ese mensaje optimista ha centrado su recorrido por localidades fronterizas, donde más claramente se percibe la preocupación por la incorporación de los vecinos polacos.

Poblaciones como Guben son un modelo para la Europa del futuro, argumentó el canciller, tras su visita a esa ciudad, partida por el río Neisse entre la mitad polaca y la germana.

La imagen de un Schroeder en mangas de camisa, bajando bronceado de su convoy de coches oficiales y alternando los paseos ciudadanos con partidos de fútbol entre jóvenes polacos y alemanes, forman el "álbum" de fotos de la gira estival.

Pero el optimismo coyuntural no parece hacer mella en poblaciones como ésta, con un índice de paro del 21 por ciento -por encima de la media del 17,3 por ciento del antiguo territorio germano-oriental y casi tres veces superior al 7,3 por ciento del oeste del país-.

Las caras que le reciben reflejan todo lo contrario a entusiasmo y muchos llevan su catálogo particular de reivindicaciones. "Canciller: salva nuestra jubilación", decía una pancarta de una veintena de trabajadores de la construcción de Guben.

Schroeder se acerca a los vecinos que parecen menos preocupados y cruza frases con ellos, estrecha algunas manos, firma autógrafos y luego se acerca fugazmente a los que protestan como para contagiarles algo de optimismo, pero sin promesas.

El canciller inició su periplo el pasado lunes, bajo la consigna de no pasearse por la Alemania menos favorecida haciendo regalos aquí o allá, en parte porque es consciente de que la oposición acecha cualquier gesto electoralista ante los comicios generales de 2002.

Pese a todo, sí ha dejado algo de "calderilla" en su primera semana de su visita anual al Este -como por ejemplo, una partida multimillonaria a la mejora del casco urbano de algunas ciudades-.

El ex presidente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) Wolfgang Schaueble, comparó la gira de Schroeder con un "safari" del antiguo kaiser Guillermo II por las colonias africanas.

La jefa de la CDU, Angela Merkel, inició hoy una ronda parecida, pero por todo el país, para huir del tópico de la visita anual a la Alemania económicamente deprimida del postcomunismo, que ella conoce mejor que el canciller por haber crecido en una de esas regiones.

Desde la CDU, y especialmente por parte de sus representantes regionales, se ha acusado a Schroeder de evitar terrenos pantanosos y centrar sus visitas a empresas modélicas, ejemplo del denominado "Aufschwung Ost" -dinamización económica del este-.

Schroeder siguió viaje hoy en el estado de Turingia, algo más próspero comparado por sus anteriores etapas de Meckleburgo y Turingia.

El primer ministro de dicho estado, Bernhardt Vogel, aprovechó para comentar que la ruta de Schroeder hubiera debido "incluir zonas problemática, que también son dignas de ser visitadas".
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