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Enseñando el horror: las lecciones de un campo de concentración (II)

Cómo se vivía al interior de Buchenwald, uno de los campos de prisioneros más grandes de Alemania.

08 de Agosto de 2002 | 11:32 | Carolina Valenzuela, EMOL
Viene de: "La única chilena guía en un campo de concentración"

WEIMAR.- Pamela Wachholz-Wolff, chilena de nacimiento y formación que se desempeña como guía en el ex campo de prisioneros de Buchenwald, en las cercanías de Weimar, Alemania, explica que una de las principales labores de la Fundación Buchenwald es investigar cómo se vivía al interior del recinto de reclusión. Cada pedagogo realiza al año un estudio sobre algún tema en especial. El último que hizo Pamela, se relacionó con la cultura dentro de Buchenwald.

El pasillo de celdas
Celdas de encarcelamiento de Buchenwald.
A través de los restos que se han encontrado, -expuestos en un museo histórico dentro del recinto- y de las entrevistas a los sobrevivientes, la chilena logró comprobar que al interior de las barracas la actividad intelectual, en distintas áreas, se vivía con bastante intensidad.

Fichas de biblioteca llenas de registros de préstamos de libros, tablas de ajedrez, dibujos y pinturas, se han encontrado en los diferentes edificios. Según Pamela, había una intensa actividad en el tiempo libre, que también incluía teatro, apuestas, e incluso un cabaret. „Más de 14 mil libros circulaban entre los prisioneros“, relata la guía.

Actualmente se exhiben en una parte del museo muchos de los dibujos encontrados en el campo, además de parte de las miles de cartas que los prisioneros escribían para enviar a sus familiares, muchas de las cuales jamás llegaron a destino.

Aprender para corregir errores

Crematorios
Los crematorios del campo de prisioneros. La muerte visitaba diariamente el lugar.
Muchos de los visitantes de diversos países que recibe cada año el memorial de Buchenwald, según relata Pamela, lloran al contemplar los distintos edificios –como la cámara de torturas, el crematorio o la morgue- y escuchar lo que allí ocurrió. Pero también hay los que aceptan sin problemas todo lo relatado.

La guía cuenta que en numerosas ocasiones, visitantes que simpatizan con el nacional socialismo, o activos militantes de la ultraderecha, sostienen que la visita ha sido una buena forma de aprender para corregir en un futuro los errores que los nazis cometieron en el campo, con la manifiesta seguridad de que lugares como Buchenwald volverán a existir.

Pamela incluso ha recibido amenazas por su labor. En una ocasión denunció a dos jóvenes de ultraderecha a quienes sorprendió orinando en el crematorio. Tras su acusación, los jóvenes fueron condenados por un tribunal de Weimar, frente al que Pamela tuvo que declarar. Luego del incidente, la guía recibió por casi un año decenas de llamadas con ofensas y amenazas contra su
seguridad y la de su familia. „Afortunadamente nada ocurrió“, cuenta, aliviada, además de relatar que recibió todo el apoyo de parte de sus superiores y compañeros de trabajo.

Crítica a la enseñanza de la historia en Chile

„La fundación Buchenwald tiene un gran interés en mantener contacto con Latinoamérica“, sostiene Pamela, quien además cuenta que muchos profesores de distintos países, incluido Chile, visitan el campo para aprender sobre lo allí ocurrido.

No obstante, Pamela se muestra crítica ante la forma en la que en Chile se enseña esta parte de la historia, y afirma que no se puede mirar por encima los hechos que en Alemania ocurrieron, y que debe haber una mayor profundización sobre el tema para formar conciencia en los niños de la inhumanidad que se vivió. En su opinión „malamente se podrá enfrentar la historia propia“ si no se enseña con profundidad lo ocurrido durante el período nazi en Alemania.

Como representante para América Latina de la fundación, Pamela visitará Chile en diciembre próximo, oportunidad en que espera reunirse con representantes del ministerio de educación para plantearles su visión y ver la forma de generar lazos de cooperación cultural.

Otra de sus misiones será conseguir fondos para que estudiantes chilenos puedan participar de los „Workshops“, jornadas de tres semanas en las que jóvenes de diferentes países del orbe viajan hasta el campo y trabajan en excavaciones buscando restos y restaurándolos. „El año pasado dos chilenos participaron, pero este año no vendrán por falta de fondos“, relata
Pamela, que tiene como proyecto conseguir que el Gobierno financie el viaje de un grupo de estudiantes cada año.

„Mi abuelo no estaría contento si me viera“, reflexiona la investigadora, luego de contar que su ascendiente, quien emigró a Chile antes de la Guerra, era un fiel seguidor del nacional socialismo.

Más información: http://www.buchenwald.de , o al email: buchenwald@buchenwald.de
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