Juan Pablo II pidió fuerzas para poder terminar su Pontificado

Durante la última misa que celebró en Polonia, su país natal, el Sumo Pontífice dio a entender que no piensa dimitir y que guiará a la Iglesia Católica mientras Dios quiera.

19 de Agosto de 2002 | 08:55 | Agencias
KALWARIA ZEBRZYDOWSKA, Polonia.- El Papa Juan Pablo II concluyó hoy su novena visita a Polonia con una misa en el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, a 45 kilómetros de Cracovia, donde pidió a la Virgen que le dé las "fuerzas físicas y de espíritu" necesarias para poder cumplir su Pontificado hasta el final.

"Santísima Madre de Dios, nuestra Virgen del Calvario, concédeme la fuerza de cuerpo y alma que necesito para continuar llevando a cabo la misión que Dios me encomendó", pidió Juan Pablo II ante varios miles de personas reunidas en este monasterio, al que está muy ligado, ya que acudía a rezar con su padre cuando era joven y recorrían juntos el Vía Crucis.

Con esta frase, una vez más, el anciano Pontífice dio a entender claramente que no piensa dimitir y que guiará a la Iglesia mientras Dios quiera.

De manera indirecta también desmintió las voces que en los últimos días aseguraban que renunciaría al papado durante este viaje y que se quedaría en Zakopane, localidad cercana a Cracovia también muy ligada a su época de juventud.

En una ceremonia en la que se le vio cansado, fruto de estos intensos días de viaje, en los que ha recordado más de medio siglo de su vida, Juan Pablo II pidió a Dios que abra el corazón de los ricos para que ayuden a los pobres y a los que sufren, abogó para que los cesantes encuentren un trabajo y los que no tiene casa que la consigan.

Hizo votos para que las familias superen las dificultades y para que se abra un futuro lleno de porvenir a los jóvenes. Asimismo, pidió que los niños sean protegidos, en velada referencia a que no se abuse de ellos.

Con estas peticiones hizo un repaso a la actual situación de Polonia, donde la cesantía afecta al veinte por ciento de la población, la gente esta desanimada, desconfía de la entrada del país en la Europa comunitaria y la economía no crece al ritmo esperado.

Este santuario es muy visitado por los polacos, lo que fue resaltado por el Pontífice, que dijo que el lugar ha jugado un papel muy importante para la unificación de la Polonia repartida en los siglos pasados por las grandes potencias vecinas.

El Papa Wojtyla animó a los polacos (de los algo más de 38 millones de ciudadanos, el 95 por ciento se declara católico) a mantenerse unidos en la fe, y resaltó la importancia de la unidad familiar y social.

La visita del Papa al santuario coincidió con el 400 aniversario de su fundación. El recinto está dedicado a la Pasión de Jesús y comprende numerosas capillas situadas a su alrededor, que forman el Vía Crucis.

El templo se construyó en 1600, y es muy visitado por los vecinos de Cracovia y alrededores. El joven Karol Wojtyla fue llevado por su padre por primera vez cuando tenía nueve años y acababa de morir su madre.

En aquella ocasión también acudió su hermano Edmund, que fallecería dos años más tarde.

Desde entonces, con mucha frecuencia, el joven Wojtyla acudía con su padre y recorrían el Vía Crucis. En su época de arzobispo y cardenal de Cracovia, el actual Papa intensificó sus visitas a su querido santuario.

Hoy, antes de oficiar la misa, se detuvo durante un rato en dos capillas y después oró y leyó el breviario.

Con esta misa solemne concluyó su visita de cuatro días a Cracovia. Esta tarde regresará a la ciudad en la que pasó 40 años de su vida para emprender regreso a Roma.

No se descarta que el helicóptero antes de ir a Cracovia sobrevuele la localidad de Wadowice, donde nació el Pontífice hace 82 años, y que está a unos 13 kilómetros de Kalwaria, y los montes Tatra, donde el joven Wojtyla acudía a esquiar y donde realizaba largas excursiones por sus senderos.

Asimismo, el Pontífice podría detenerse en el santuario de Chestochowa, para rezar allí ante la imagen de la Virgen Negra.

A últimas horas de la tarde regresará a la Ciudad Eterna. No descarta volver de nuevo a Polonia, aunque consciente de su edad y de sus enfermedades, ayer dijo ante los más de dos millones de personas que asistieron a la misa que celebró en Cracovia, que ese futuro viaje depende "ahora más que nunca" de la voluntad de Dios.

Los polacos están convencidos de que volverá y esta tarde en la despedida le volverán a pedir que "se quede".

A pesar de su precario estado de salud, el Papa continuará con sus viajes. Su agenda, según dijo el portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, "está abierta" y aunque todavía no está decidido nada, no se descarta que en enero próximo viaje a Manila para asistir en la capital filipina al III Congreso Mundial de la Familia.

Para la primavera está ya en estudio una visita a Croacia.
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