Cumbre G-8 se inicia con escepticismo ante posibles logros

El calentamiento global de la Tierra y la pobreza en África son los dos principales temas de la cumbre, a los que muchos ven pocas soluciones reales.


Gran contingente policial resguardó las zonas cercanas al encuentro de los líderes mundiales.
GLENEAGLES, Reino Unido.- Los líderes del G-8 se reúnen desde hoy en un apartado lugar de Escocia llamado Gleneagles para tratar de arreglar el mundo, pero muchos dudan de que de la cumbre puedan salir las soluciones para problemas tan acuciantes como la pobreza de África o el calentamiento del planeta, y las protestas no se hacen esperar, dejando 32 detenidos y varios policías heridos.

Un repaso a los comunicados de reuniones anteriores abona el escepticismo que expresan muchas organizaciones no gubernamentales, desde Amigos de la Tierra hasta el Movimiento para el Desarrollo Mundial, por los compromisos proclamados enfáticamente pero luego reiteradamente incumplidos.

Así ocurre, por ejemplo, con la reivindicación todavía lejos de verse satisfecha para que los países ricos dediquen un 0,7 por ciento de su Producto Interior Bruto: Estados Unidos, el país más rico de todos, es el menos generoso, con menos de un 0,20 por ciento, mientras que la media del G7 (Rusia, excluida) era en 2004 del 0,21 por ciento.

Es cierto que se ha avanzado algo en el problema de la deuda al haber aumentado en esta ocasión a dieciocho el número de países pobres, en su mayoría africanos, a los que se concederá la cancelación inmediata de lo que deben al mundo rico, pero son una mínima proporción de los 68 que reclaman a gritos una medida de ese tipo.

Además, el resto de los países pobres de los que se ha anunciado que podrían acogerse a ese beneficio serán medidos no sólo por sus necesidades en materia de escolaridad o sanidad, en un continente azotado por el sida, el paludismo y otras enfermedades, sino por cómo cumplen las ’’recetas’’ del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial.

Tales directrices pasan a menudo por la privatización de muchos servicios públicos como el agua, la electricidad y ciertas infraestructuras, y la creación de condiciones favorables al mundo de los negocios y las multinacionales.

Ayuda puede ser una amenaza

Hay quienes argumentan, sin embargo, entre ellos algunos como Moeletsi Mbeki, vicepresidente del Instituto Surafricano de Asuntos Internacionales, que la ayuda incontrolada puede ser contraproducente, y recuerdan que a pesar de los 400.000 millones de dólares de ayuda exterior recibidos el continente es hoy más pobre que hace treinta años.

Los europeos se han comprometido en cualquier caso a doblar su ayuda a África, pero la ayuda internacional no servirá de nada, argumentan, si no va acompañada de una profunda reforma de las instituciones, de la lucha contra la corrupción y la fuga de capitales en dirección a paraísos fiscales.

África necesita, además, que se le abran los mercados del mundo rico, sobre todo en agricultura, donde las multimillonarias subvenciones de Estados Unidos al algodón, por poner sólo un ejemplo, causan estragos en el sector algodonero, que es el monocultivo de muchos países del continente negro.

La lluvia le dio la bienvenida al Primer Ministro británico Tony Blair.
La piedra de tope: el medioambiente

Finalmente está el problema del medio ambiente, acaso el hueso más duro de roer en esta cumbre, por la oposición del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, fuertemente criticado hoy en Gleneagles por organizaciones ecologistas como "Amigos de la Tierra" o el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Como recuerdan esas organizaciones, con sólo un 13 por ciento de la población del planeta, los países del G-8 son responsables del 65 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono en el mundo.

Estados Unidos es el mayor contaminante del planeta: con sólo un 4 por ciento de la población del planeta emite una cuarta parte de esos gases que contribuyen al llamado efecto invernadero hasta el punto de que esas emisiones han aumentado más de un 18 por ciento entre 1990 y 2004.

Al mismo tiempo, EE.UU. es el único miembro del G-8 que no ha ratificado el Protocolo de Kioto contra el cambio climático, y su presidente, George W. Bush, sólo admite a regañadientes que ese fenómeno se deba a la acción humana, por lo que ha dicho que no admitirá en el comunicado final de Gleneagles referencias a límites multilaterales a las emisiones contaminantes.

Las protestas

Una manifestación autorizada que se iba a celebrar esta noche cerca de la cumbre del G-8, en el hotel de lujo de Gleneagles, en Escocia, fue cancelada hoy, confirmó un portavoz de la policía escocesa.

La razón de la cancelación fueron los enfrentamientos que tuvieron lugar hoy entre manifestantes y policías en los alrededores del hotel. La cancelación se ha acordado con los organizadores de la protesta, dijo el portavoz.

Cientos de manifestantes se habían vuelto a enfrentar hoy a la policía, horas antes de la inauguración oficial de la cumbre. Según la policía, los choques se produjeron en la localidad escocesa de Striling, a unos 25 kilómetros de Gleneagles, cuando los residentes de un cercano "eco-campamento" empezaron a avanzar hacia Gleneagles a primera hora de la mañana.

En total, 32 personas fueron detenidas después de que los manifestantes, muchos de ellos enmascarados, bloquearan la carretera entre Striling y la sede de la cumbre. Algunos manifestantes destruyeron ventanas y cometieron diversos actos de vandalismo más contra bancos y un restaurante de comida rápida de Stirling.

Ocho agentes policiales requirieron asistencia médica por heridas leves, tras enfrentarse a manifestantes, algunos de los cuales emplearon barras de hierro en batallas callejeras.
Agencias
Miércoles, 6 de Julio de 2005, 14:12
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