Diario de vida de una secuestrada es éxito literario en Colombia

Durante su prolongado cautiverio, Leszli Kalli plasmó su terrible experiencia en un diario personal, que ha sido publicado recientemente con el título de "Secuestrada".

07 de Julio de 2000 | 11:05 | Orbe
BOGOTA.- La joven Leszli Kalli tomó el año pasado un vuelo comercial rumbo a Israel, pero en lugar de llegar a ese país terminó secuestrada en la selva por la guerrilla colombiana, en una pesadilla que duró más de un año.

Durante su prolongado cautiverio, Kalli plasmó su terrible experiencia en un diario personal, que ha sido publicado recientemente con el título de "Secuestrada".

Hoy día, el conmovedor relato de una joven de 18 años que regresó del infierno de la selva es el libro más vendido en Colombia.

Leszli escribió día a día la agonía del secuestro, tal como lo hizo la holandesa Ana Frank en su famoso diario sobre su vano intento de escapar de la persecución nazi contra los judíos en la segunda guerra mundial.

El secuestro es una tragedia nacional en Colombia, donde casi 3.000 personas son secuestradas cada año, a un promedio de unas ocho personas diarias. Hoy día hay 1.400 personas en cautiverio, incluyendo más de 500 policías y soldados en poder de la guerrilla.

En abril del año pasado, la joven colombiana de antepasados rusos y húngaros, salió de Bucaramanga, su ciudad natal en el oriente del país, para emprender un viaje a Israel en busca de nuevas experiencias.

Sin embargo, a los pocos minutos de despegar de Bucaramanga en un vuelo con escala en Bogotá, guerrilleros de la segunda fuerza rebelde del país, el Ejército de Liberación Nacional, tomaron el avión, lo obligaron a aterrizar en una zona rural del norte de Colombia y secuestraron a sus 41 pasajeros y tripulantes.

Con éste y otros secuestros masivos, incluyendo a 150 feligreses capturados durante una misa en Cali, en el occidente colombiano, el ELN buscaba presionar al gobierno para iniciar un proceso de paz, igual al que adelantaba con la primera guerrilla del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Así empezó el primer día de los 373 que pasaría Kalli en la selva, en un constante vaivén emocional, entre campamentos guerrilleros y el verdor de la selva, entre la desesperación y la impotencia, aunque contando con la compañía de su padre, Laszlo, quien también iba en la aeronave.

"Sin mi papá no estaría contando esta historia", dice esta carismática joven de grandes ojos negros, quien afirma que nunca pensó en publicar el diario por considerarlo "algo muy íntimo".

"Renuncio al secuestro", dice Kalli en una página de su diario escrita apenas tres meses y medio después de haber sido tomada como rehén. "Renuncio a que tomen mi vida por escudo, bien sea con fines políticos o económicos".

"Yo, señores, al igual que ustedes soy una persona y por lo tanto merezco el respeto a mi libertad. El derecho a mi libertad me fue concedido en el momento en que llegué a este mundo", agrega la joven en la página del 30 de julio, que es un desesperado grito de protesta contra el cautiverio.

Cuando uno de los rehenes, Carlos González, murió en la selva de problemas cardíacos sin que los guerrilleros hicieran nada por brindarle atención médica, la joven sintió que también podría correr la misma suerte. Fue el día más triste de su cautiverio.

"Si dejaron morir a Carlos, también nos dejan morir a cualquiera de nosotros si algo nos llega a pasar", comenta Kalli. Su padre se emborrachó ese día para olvidar el triste episodio.

La idea del suicidio pasó fugazmente por su mente, aunque pronto la descartó.

Pero un día, en un arrebato de deseperación, decidió cortarse su larga y bella cabellera negra y pelarse al ras.

"A papi le afectó mucho el que yo esté calva. Si hubiera sabido que pasaría esto no lo habría hecho", escribió en uno de esos largos días, que describe como una eternidad en las selvas, carcomida por la incertidumbre.

La única alegría en cautiverio era recibir mensajes, dice Kalli.

Casi cada semana en la radio su familia le enviaba palabras de aliento y le contaba eventos de la vida cotidiana a través de una emisora de Bucaramanga que abrió una sección para que todos los familiares hablaran a sus seres queridos secuestrados.

Su experiencia como rehén volvió a esta joven interesada en participar en política y en la búsqueda de la paz, porque su liberación dependió de las negociaciones políticas entre el gobierno y la guerrilla, aunque varios familiares de los secuestrados denunciaron que también tuvieron que pagar rescate en efectivo.

Tras su liberación, el 18 de abril, Kalli se ha presentado en entrevistas de televisión y radio, ha relatado su penosa experiencia en las universidades, se ha unido a las organizaciones contra el secuestro y dice que todavía no se siente totalmente libre porque varios de sus compañeros del avión continúan en cautiverio.

Su objetivo inmediato es empezar sus estudios universitarios en la facultad de derecho. Tras su liberación, una universidad de Bucaramanga le ofreció una beca para que estudie leyes.
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?
Comentaristas
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores