Las cuatro manos de Serrat 29/09/2000

29 de Septiembre de 2000 | 00:00 |
El cantautor catalán lanza un disco con canciones latinoamericanas y asegura que su otro yo, un tipo llamado Tarrés, que sale de noche y se emborracha, también estuvo involucrado en la grabación. A sus 57 años, Joan Manuel se divierte jugando al amigo imaginario y deja en claro por qué no le gustan Miami, internet y la seriedad. La vida es una broma que hay que tomarse muy en serio, concluye.

Por Pablo Márquez F., desde Barcelona.
(29/09/2000)


Apenas una polera negra, de estampado colorido y algo ajustada en el pecho, protege a Joan Manuel Serrat de la lluvia agresiva que comienza a caer en la ciudad. El verano parece ya un lejano recuerdo y el hombre se lamenta. Se sacude el pelo y muestra su averiada dentadura con la mejor de sus sonrisas. ¡Qué más da!, dice, puede ser una buena oportunidad para ir al museo de Picasso.

El cantautor, se ve, está de buen humor. La factura de su nuevo disco, Cansiones, escrito con s (para hacer notar la pronunciación americana de la palabra) y donde recopila algunos de sus sonidos favoritos del cancionero latinoamericano, lo ha dejado muy satisfecho.

También los ensayos con su banda para el inicio de una nueva gira promocional, compromiso que lo tendrá en Chile los días 28 y 29 de noviembre en el court central del Estadio Nacional. Falta mucho para la cita, pero Serrat se nota impaciente.

Voy a quedarme muy pocos días esta vez y no sé cómo lo voy a hacer para estar con los amigos, confiesa algo preocupado. Igual voy a tratar de hacerme el tiempo. No sé, dormiré menos.

- Bueno, pero ahora supongo que se comunica con ellos más que antes. Con Internet...

No, la verdad es que yo voy un poco atrasado en ese sentido. Para lo que uso más el computador, aparte de escribir, evidentemente, es para jugar solitario... Yo todavía estoy en la etapa del tren eléctrico.

- ¿Y no le llama la atención la tecnología...?

Sí que me llama, hombre, y de a poco voy aprendiendo, pero mis hijos tienen poco tiempo para enseñarme. Sé que no es muy difícil aprender y yo tampoco soy tan pelotudo (ríe). Ahora, no creo que sea algo tan fundamental. Para mí, el asunto éste de Internet todavía es una cosa muy lenta... Y hasta que estos muchachos no aprendan a aligerar los computadores, que no pretendan aligerar mi vida.

El Juego de Tarrés

Después de muchos años de exploración, recopilando poesías y coleccionando postales sonoras, Joan Manuel Serrat dio con el repertorio definitivo de Cansiones, álbum de covers que saldrá al mercado hispano el próximo 9 de octubre (disponible en Chile recién una semana después) y que reúne un interesante collage.

En su patentado estilo, el catalán se mueve cómodamente entre el tango, el vallenato, el bolero, la ranchera y otros estilos firmados por grandes autores de este lado del mundo.

Entre ellos, por cierto, Violeta Parra (Mazúrquica modérnica) y Víctor Jara (El cigarrito), que aparecen dentro del repertorio de un disco que, según su autor, fue gestado a cuatro manos: las de él y las de su alter ego.

Y aquí la palabra clave es Tarrés, el anagrama de su apellido, que dentro de su ejercicio de desdoblamiento viene a ser el nombre de su otro yo que participó en la grabación. O de su yo mismo, como aclara el mismo Serrat jugando, a sus 57 años, al amigo imaginario.

¡Vamos!, dice, alentando a seguirle la corriente, todos tenemos nuestro doble, uno que nos acompaña, con el que mantenemos una relación de absoluta dependencia. Y el uno sin el otro no son absolutamente nada en esta vida. Usted también tiene el suyo, aunque no se lo cuente a nadie.

- ¿Y cuál es la lógica de este juego?

Bueno, no pretende otra cosa que dar carta de normalidad, sin necesidad de dar más explicaciones que las del gusto, al hecho de juntar una serie de canciones que a lo largo de la vida he, o hemos, ido recogiendo por diferentes lugares del mundo... He reunido estas canciones sólo por un asunto de voluntad, porque me apetece y porque me da la gana, así como otros han ido por la vida recogiendo cajas de frutillas o bolas de cristal. Tarrés y yo hemos recogido canciones, las hemos comido, las hemos digerido, las hemos dado vuelta y ahora las hemos vuelto a echar para afuera.

- Pero, ¿de verdad siente la presencia de Tarrés en algún momento?

Yo siempre los tengo a los dos. Usted está hablando con uno que lleva a los dos encima. El disco blando de la memoria, el disco de la crónica sentimental de ambos, es exactamente el mismo... El uno no anula al otro, por eso no podemos hablar del lado claro y del lado oscuro, los dos están ahí. Lo que sí ocurre es que Tarrés se emborracha y Serrat tiene la resaca, Tarrés sale de noche y Serrat es el que tiene que ir por la mañana pagando todas las facturas que el otro olvidó. Serrat es el que decide dónde ir y a qué hora llegar, y Tarrés es el que se ocupa de que ir y llegar valgan la pena.

- Resulta algo extraño verlo jugar, escucharlo hablar de su doble, porque siempre ha tenido fama de ser un tipo serio...

Bueno, yo espero que mis amigos no tengan ese mismo concepto tan riguroso. Para mí, hay pocas cosas en esta vida tan importantes como reírse. Claro que a veces los seres humanos confunden el sentido del humor con cagarse de la risa con las cosas que les pasan a los demás, cuando el sentido del humor fundamentalmente es cagarse de la risa con las cosas que le pasan a uno.

- Tal vez sus amigos vean más a Tarrés...

Claro (ríe). Si con este trabajo puedo contribuir a dar una imagen personal más cercana a mi realidad, pues me hará sentir doblemente satisfecho. Así podré bajarme de esa especie de pedestal y ponerlo al nivel del suelo, que es donde estoy más a gusto... Pero el hecho de ser un hombre feliz, que está todo el día abriendo la puerta, esperando que la felicidad pase por ahí cerca, no está reñido con el hombre responsable que cree que la vida es una broma que hay que tomarse muy en serio.

- Justamente esa seriedad lo ha transformado en algo así como el cantor de la libertad, la voz de las causas justas...

Mire, prefiero que me consideren un hombre que está cerca de la justicia, de los derechos humanos, a que me consideren cercano a la represión, al totalitarismo y a la tortura... Pero ser partidario de la libertad no quiere decir ser aburrido, ser partidario de los derechos humanos no quiere decir ser antisocial o dogmático. No soy ni aburrido ni dogmático. Yo, se lo aseguro, soy un tipo muy simpático.

Miami Market

Joan Manuel Serrat saca cuentas. Con la vista fija en algún punto del techo, echa a correr la memoria y se organiza. Lo que queda del año, explica, lo dedicará a presentar en vivo su trabajo arqueológico por América Latina.

Todo parte a mediados de octubre, con dos conciertos en España a modo de calentamiento de motores. La idea es montar un show básicamente acústico que, más tarde, recorrerá diversas provincias de su país para terminar durante todo noviembre en este lado del mundo.

El objetivo, dice, es armar un espectáculo que mantenga el espíritu original que motivó las canciones: que sirvan para meditar, que emocionen y, en la medida de lo posible, que ayuden a educar. Son sonidos que me han acompañado a lo largo de muchos años y que siempre aparecen en el momento adecuado. Al calor de la noche, de la compañía de amigos, del vino, del perfume agradable... También en el water. Uno sabe perfectamente las canciones que ama cuando las canta en el cuarto de baño, ese es un lugar muy aclarador para estas cosas.

- Lo más interesante del álbum es que, a pesar de la diversidad de estilos, todas las canciones suenan muy unidas, conectadas...

No he intentado aunar estilos, sino simplemente hacer versiones de canciones que uno va comiendo como un bovino, con el perdón de los bovinos... El elogio más agradable que me ha dicho la gente que lo ha escuchado es que las canciones parecen mías, como si yo las hubiera escrito. Y yo sólo estoy devolviendo algo que recibí y lo traté de hacer de la manera más natural posible.

- ¿Existen canciones de hoy que le provoquen lo mismo?

El otro día hablaba, justamente, que estamos en un instante complicado. Estamos pasando ahora por uno de los momentos de mediocridad musical más grandes, donde la mala música se está apoderando descaradamente de los mecanismos de información y comunicación. A la gente le están ofreciendo como manjares auténtica bazofia....

- ¿Habla de España?

Sí, pero hablar de España es hablar del mundo. Si usted agarra la lista de estos programas de radio que se llaman Los 40 más importantes, Los 700 principales, Los 10 que no olvidará usted nunca, se dará cuenta que el 95 % son títulos que provienen del mercado anglosajón. Y son exactamente los mismos que escuchamos aquí y en Chile, los mismos que escuchan en Hong Kong y en el Polo Norte....

- La globalización...

¡Hombre!, esta globalización está generando bastante mierda, sí. Hay poca dedicación a lo que podrían ser las vías musicales que un buen pedagogo recomendaría.

- ¿Y qué recomendaría usted, por ejemplo?

Primero todas las fuentes por encima de cualquier cosa. No existe las generación espontánea en nada, ni siquiera en la música; entonces todo aquel que quiera desarrollar su capacidad de comunicar tiene que ir a las fuentes para aprender de ellas.

- ¿Y qué le parece que la moda de los latinos hoy sea cantar en inglés?

No nos equivoquemos: ese es el mercado de Miami, el Miami market que funciona por su cuenta, vigilado por el Gran Hermano Estefan. Ese es un mundo aparte, no diría que es el mercado latinoamericano. El nuestro es un mercado mucho más amplio, más plural, más inteligente, más sensible y mucho más interesante.

- Se ve que no le gusta para nada...

Usted no me ha preguntado si me gusta o no. Ahora, si me lo pregunta le digo que todo en esta vida puede ser, todo puede tener sus partes interesantes. Todos tienen el derecho de existir igual que el otro, sin duda alguna, pero no hay derecho a monopolizar.

- ¿Y a Ud. nunca le ha interesado cantar en inglés?

Yo soy un caballero, no hablo inglés, dice y suelta una carcajada.

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