La solidaria "mano" de Frei a Pinochet en Londres

La tesis del libro, escrito por los periodistas Mónica Pérez y Felipe Gerdtzen, se refiere a las "conversaciones secretas" acordadas entre Eduardo Frei y Tony Blair, que permitieron la vía humanitaria para sacar a Pinochet de Londres. Antes, transcurrieron 17 meses y una galería de personajes de Amnistía, Ejército, política chilena e inglesa, de los tribunales españoles, que en esta entrevista da a conocer Gerdtzen, quien además es yerno del ex Presidente Frei.

17 de Octubre de 2000 | 19:02 | Marcelo Cabello, Emol.com
SANTIAGO.- Mónica Pérez sufrió de afonía; Felipe Gerdtzen, de gripe australiana. Dos males que, en nada, amilanaron a los periodistas de Televisión Nacional durante su estadía profesional en Inglaterra -unos 17 meses-, y que fueron imagen obligada en cada noticiero por la cobertura del caso Pinochet.

Estuvieron presentes desde la detención del ex general en la London Clinic hasta los fallos de la High Court, pasando por la vida de éste en Virginia Waters, las visitas que recibió, las acciones querellantes -del juez Garzón y Amnistía, entre otros- y la vía humanitaria determinada finalmente por el ministro de Interior inglés, Jack Straw.

Portada del libro de los periodistas Felipe Gerdtzen y Mónica PérezMucho agua bajo el puente londinense que, tras una investigación de 40 entrevistas con nuevos datos, vuelve al tapete en el libro Augusto Pinochet: 503 días atrapado en Londres (Editorial Los Andes), en que se suma la experiencia y background de ser de los pocos reporteros que cubrieron todo el caso.

"La principal preocupación del Ejército era que Pinochet muriera (por una hernia discal) en Inglaterra e Izurieta llegó incluso a ofrecerle que le llevaría al médico a Chile para que se operara allá. Pero fue inútil, y menos aún ante la coincidencia de que el médico podía operarlo el viernes siguiente (9 de octubre) porque otro paciente había cancelado una intervención. El destino había puesto su primera piedra para retener a Pinochet en Londres. Pinochet, ante un dolor que ya no resistía, pidió que le cancelaran su vuelo de regreso reservado para el lunes 5 de octubre firmando él mismo su suerte", se afirma en un párrafo inicial.

La tesis del libro habla de la injerencia de tu suegro (senador Eduardo Frei) en la salida de Pinochet de Londres...

"La tesis central es que hubo unas conversaciones entre Frei y Blair (Tony, Primer Ministro) en que ellos pactaron la realización de encuentros secretos de representantes de ambos gobiernos. En una conversación específica que nosotros citamos, Blair llega a decirle a Frei que existe en el código británico disposiciones humanitarias pero que tendrían que ser estudiadas. Ahora, llama mucho la atención que en determinado momento el ministro de Interior británico, Jack Straw, cambia lo que había sido toda su disposición respecto del caso".

¿Sobre en qué momento intervenir?

"Siempre había sostenido que podía intervenir en el comienzo o al final, y de repente se empieza a estudiar al interior del gobierno inglés intervenir en el medio. Pero ya había una sentencia de extradición. Y eso es lo que pasa, entonces lo que nosotros hicimos fue conectar, obviamente tuvieron influencias las conversaciones secretas que tuvieron estos personeros de ambos gobiernos. Los viajes fueron entre julio y septiembre, a octubre, digamos. Relatamos más detalles, cómo se produjeron, quiénes fueron las personas involucradas, cómo se seleccionó a las personas, etcétera".

¿Qué otros elementos nuevos trae este título? Se señala a la persona que dio luz para la detención del general en Londres...

"Sí, claro. Otro de los méritos fue descubrir a la persona que se le ocurre físicamente detener a Pinochet. El cómo esa persona va, en el fondo, empezando a concretar esto (...) Es una persona que pertenece a Amnistía Internacional, va buscando datos y nexos con Amnistía, después con Joan Garcés -asesor político del ex Presidente Salvador Allende-, éste lo evalúa pero no lo ve posible, pero se lo hace saber a Manuel García Castellón (juez hispano). De ahí va buscando un modo, lo sabe Garzón (Baltasar, el juez de la Audiencia Española). En el libro está contado cómo una de las partes va sabiendo y viendo la posibilidad de la orden de detención".

Pinochet junto a la ex Primer Ministro británica Margaret Thatcher, en la residencia de Virginia WatersA tu juicio, ¿finalmente se buscó una "disfrazada" instancia legal para el general en retiro?

"Lo que siempre hemos visto con la Mónica (Pérez, la otra periodista autora del libro), es que éste es un caso que tuvo una doble naturaleza: política y jurídica. Entonces, la solución política al caso no podía contravenir una disposición jurídica; lo que se evalúa al interior del gobierno inglés es si se estaba violando una ley o no, en el caso de que Straw interviniera en ese momento preciso por esas razones, que son las humanitarias. Se llega a la conclusión de que no".

Y añade Felipe Gerdtzen: "Incluso citamos que hubo toda una discusión jurídica en el ministerio del Interior británico con los abogados, cuáles fueron sus argumentos, y cómo finalmente el ministro Straw se convence de que no está incurriendo en problema legal si toma esa decisión. Por eso antes de tomar la decisión, dice que está inclinado a tomarla para tener un primer pronunciamiento de la justicia, para ver qué opina".

Es decir, el gobierno inglés le muestra al chileno las herramientas para la vía humanitaria...

"Exacto. Es lo que estamos diciendo".

¿Qué otros personajes, de bajo perfil, te llamaron la atención?

El regreso de Pinochet, en silla de ruedas, a Chile, tras permanecer un año y medio en Londres"Hay distintos niveles de personajes, dependiendo del momento de la historia. Pienso, por ejemplo, en un personaje, desconocido, que jugó un rol primordial en un primer momento del caso, como es el fiscal Carlos Castresana, de la Unión Progresistas de Fiscales ¿Por qué? Es a él a quien se le ocurre presentar una querella contra Pinochet en España (...) En ese momento y en tal sentido es importante toda la gestión que hace el año '97 el fiscal Fernando Torres porque, en el fondo, da cuenta cómo él no percibía en definitiva que hubiera un peligro real para Pinochet en los juicios en España".

Es la extrema confianza que se critica al círculo cercano al senador desaforado.

"Claro, todos los errores de evaluación del asunto. Conforme van pasando la historia, los días, los meses, obviamente van surgiendo personajes de distinta importancia, pero creo que todos jugaron su rol. Pero una cosa muy importante es que finalmente todos los personajes políticos jugaron un rol de muy baja importancia, salvo los gobiernos que fueron al final los que mandaron. Y es muy probable que Aznar, cuando vio la posibilidad real de que Pinochet pudiera ser extraditado a su país, él también empezó a presionar a Blair para que se acabara el asunto allá. No es casualidad que cuando Straw da su inclinación a la vía humanitaria, España de inmediato dice que no va a apelar a ninguna decisión del gobierno británico".

¿Tienes otros antecedentes más concretos?

"Hay una cosa que es muy clara y uno lo podía notar viviendo allá. Aznar (José María, jefe del gobierno español) tenía absolutamente la elección asegurada, salvo, el único peligro real de que pudiera deteriorarse su imagen, que le abriera un flanco de crítica por parte de los socialistas españoles, era el tema Pinochet, y que lo asociaran, en el fondo, al franquismo. Por eso tuvo una posición tan dura frente a Pinochet, porque en clave interna lo que estaba haciendo era hacer el viaje al centro del Partido Popular".

¿Cómo se apreciaba en Londres las posiciones contrarias de los políticos chilenos?

"La opinión pública británica veía esto con bastante distancia y probablemente no se detuvo mucho en observar a cada uno de los actores. Ahora, a nivel sofisticado, de partidos políticos, de la élite británica, diría que las visitas de los diputados tuvieron un impacto medial más que otra cosa. Salvo las gestiones del gobierno, tuvieron un cariz distinto y condujeron a una salida. La ida de los socialistas, probablemente, generó las simpatías de la opinión pública británica a favor de las víctimas del caso Pinochet. Narramos en el libro como diputados y senadores de derecha pasaron muy malos ratos, por ejemplo en los medios de comunicación ¡Cómo los trataron, los basurearon! Lo planteamos en un capítulo como la pequeña guerra contra Inglaterra y España que no sirvió de nada".

Planteas que hay datos y circunstancias para otro libro ¿a qué te refieres?

"Por ejemplo, toda la parte de Pinochet en Chile es un nuevo libro. Todo lo que ha sido el trabajo del juez Guzmán, cómo va cambiando el criterio de la Corte Suprema respecto de los desaparecidos, las condiciones políticas respecto de Pinochet, cómo éste va quedando en el pasado (...) En las conversaciones secretas hubo mucho de decirle a los ingleses que Chile estaba capacitado para juzgar a Pinochet y que existía un Estado de Derecho; y que en definitiva había querellas que estaban siendo estudiadas y procesadas en los tribunales".
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