Premio Planeta: "Romo goza hablar de las torturas"

La reciente ganadora del Premio Planeta se refiere a la serie de entrevistas con el ex agente de la DINA que dio luz al libro "Osvaldo Romo, el pasado en presente", en que aborda las relaciones al interior de ese organismo represivo y los efectos sicológicos y éticos en sus miembros.

18 de Octubre de 2000 | 19:28 | Marcelo Cabello, Emol.com
SANTIAGO.- Fueron unas cinco citas con Osvaldo Romo en la misma Penitenciaría, previas a la publicitada entrevista televisiva que muestra a un ex agente de la DINA, en carne y hueso, y sin un ánimo de arrepentimiento sobre los crímenes en que participó.

Imagen de Osvaldo Romo, cuando llegó detenido a Chile desde Brasil en 1992De aquellos encuentros, allá por el '94, el carácter y personalidad de Romo, hoy en libertad provisional -inocente de un secuestro y amnistiado en otros casos de tortura y muerte- no ha cambiado, a juicio de la periodista Nancy Guzmán, flamante ganadora del Premio Planeta 2000 a la investigación periodística con el libro Osvaldo Romo, el pasado en presente.

Tras estudios en la Universidad Jadriana de Bogotá, Colombia, esta mujer ya había tenido contactos anteriores con Chile: el reporteo del plebiscito del '88 y las elecciones del '89 para la revista "Semana". Después se vino a establecer en estas tierras, publicando en 1998 Un grito de silencio, sobre los detenidos desaparecidos Patricio Munita Castillo y Bautista Von Schowen.

Hoy, corresponsal de "Semana" y otras publicaciones cafeteras, Nancy Guzmán disfruta de tal distinción -cheque por $5.000.000 y la edición en Santiago, Buenos Aires y Montevideo de su trabajo-. Aquí habla de sus encuentros con el ex agente, las relaciones al interior de la DINA y los efectos sicológicos y éticos en sus miembros.

¿Por qué te interesó el personaje de Osvaldo Romo?

"La curiosidad por este personaje nació a partir de que en Argentina un ex oficial estaba entregando información sobre los detenidos desaparecidos, y pensé que en Chile alguien pudiera hacer lo mismo y quien en esos momentos estaba detenido era Osvaldo Romo, y por eso llegué a él, en busca de información, qué es lo que había sido la DINA (...) Eso fue en octubre del año '94, en ese entonces trabajaba para varios medios, por ejemplo corresponsal de Univisión".

¿Cómo fue el contacto con él?

"De la manera más fácil (se ríe), yendo a la Penitenciaría, donde sabía que estaba, pidiendo autorización para hablar con el reo. Y ya. El también daba su venia, si quería hablar conmigo. No iba con una pauta clara de cómo iba a abordar esta conversación, este primer encuentro, iba simplemente a saber si podía obtener entrevistas con él, no pensaba en dónde ni cuándo iba a ser el resultado. No pensaba ni en el libro, pues no tenía la certeza de que iba a hablar conmigo".

¿Qué le planteas a Romo para que empiece a confesarse?

"Le digo que quiero conversar como él, como ex agente de la DINA, como hombre que conocía los interiores de la DINA (...) No te podría hablar en horas de entrevistas, pero fueron cuatro o cinco encuentros previos a la entrevista que salió por televisión".

¿Algo que te sorprendiera de sus revelaciones?

El logo oficial de la Dirección de Inteligencia Nacional"¡¡Todo!! Es que cuando tú no sospechas, o sabes lo que sabe la generalidad de la gente, te interesa todo. Qué fue la DINA, quiénes fueron parte de ella, cómo operó, qué es la tortura (...) La DINA fue un aparato que cumplió una función dentro de lo que fue la política de la dictadura, fue un instrumento, por lo que ni operó la DINA independientemente, o sea Contreras (Manuel, director) no operó independiente. Tenía un mando superior, y en el Ejército, tal como me lo dijo un general, ¡nadie se manda solo! Siempre depende de un superior, ahora el superior jeráraquico por la constitución de la DINA era el general Pinochet".

Tras conversar con Romo, ¿lograste un perfil de los miembros de ese aparato represivo?

"Lo que pasa es que Romo es un sujeto que le sirve a la DINA. Romo se sirve a sí mismo, porque se salva, pues había sido detenido y lo iban a fusilar, y él se salva colaborando..."

...Por su pasado político en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria.

"El nunca fue miembro del MIR. El era un dirigente poblacional y pertenecía a la Usopo, una escinción del Partido Socialista, formada por Raúl Ampuero, y a ese grupo pertenecía Romo. Lo que pasa es que como dirigente poblacional, él conocía mucha gente del MIR que iba a hacer trabajos políticos. Y como es un hombre locuaz, de fácil hablar, un hombre intruso, entonces estaba muy atraído por esta gente joven, en general muchos de ellos universitarios, que llegaban a hablar cosas que no eran de su mundo. Romo era un lumpen y, por lo tanto, estaba siempre atrás de estos sujetos que admiraba, y por eso conocía tanto del MIR".

Dijiste que casi fue fusilado...

"El fue salvado por un miembro de Investigaciones, por quien en ese entonces era el asistente del general Baeza, Julio Rada. El era un inspector que lo había detenido por un robo y lo conocía desde antes, él sabía el carácter de Romo, sabía que Romo era capaz de cualquier cosa por salvarse a sí mismo. Lo había interrogado en los subterráneos por un robo menor y él había delatado a sus compinches".

Ahí se pensó que sería un buen infiltrado, un espía...

"Claro. Ahí hacen esta negociación, podríamos llamar".

¿Lo viste arrepentido?

"...¡No, nunca! Lo que pasa es que su personalidad le impide tener sentimientos de arrepentimiento. El, indudablemente, dice que cumplió una función. El dice yo no fui más que un perno en la DINA. Cuando llegó de Brasil fue amparado por personas que eran de la DINA, que estaban en el Ejército, y por lo tanto sigue ligado, de una u otra manera, a lo que fue la DINA y a sectores del Ejército".

¿Te impactó algún caso de tortura de Osvaldo Romo?

"Creo que en todo lo que habla, en todo lo que dice, es impresionante su frialdad, cuando él, más que en casos puntuales, cuando él describe la tortura, paso a paso, es ¡espeluznante! Porque él la goza además. Cada vez que habla de la tortura, él se remonta y lo disfruta. Se siente nuevamente ese personaje sádico, ese personaje violento, que tenía un poder más allá de la vida, de las personas".

Analizando la personalidad de Romo y la de otros agentes, ¿crees posible que ellos se reconcilien consigo mismo por sus actos? ¿o con la sociedad?

El general Contreras creó una especie de grupo de una lealtad y compromiso enormes, afirma la autora"No. El general Contreras creó una especie de grupo de una lealtad y compromiso enormes, con él, con esto que fue la DINA y con el gobierno militar. Siempre están protegidos, siempre, tienen jubilaciones, empleos, casi todos tienen un buen pasar, y por lo tanto eso los afianza más en su lealtad hacia lo que fueron, lo que hicieron. He hablado con distintos agentes de la DINA y en ninguno he visto el arrepentimiento, o sea sí, algunos dicen que se cometieron atrocidades, pero insisten en que fue necesario y, por lo tanto, como fue un mal necesario, aceptan que es así y creen que el resto de los chilenos tiene que aceptar que es así. Porque ellos salvaron al país".

¿Qué te parece la libertad provisional de Romo?

"El último proceso que tenía era éste (autor del secuestro del mirista Gloria Lagos Nilson), en que salió bajo fianza, y fue sobreseído, o sea declarado inocente. En el resto de los casos fue amnistiado, o sea no declarado inocente, creo que éste es más grave porque lo declaran inocente. Me parece terrible como un principio ético de la sociedad; si un ladrón de gallinas tiene que pagar cinco años y un día, no veo porqué una persona que cometió tantos crímenes, con siete años de cárcel basten, además que no ha sido condenado en ninguno de los casos. No sé como una sociedad se puede considerar democrática cuando el derecho fundamental, el de la justicia, no es igual para todos. Eso pone en duda incluso lo que es el principio de la democracia: la igualdad ante la ley".

¿Hay material guardado para otro libro?

"Siempre es un poco complicado entender este pasado, es como una caja de Pandora, cuando tú la abres no sabes lo que vas a encontrar adentro. Es el miedo de la sociedad chilena a abrir esta caja de Pandora. Y es la curiosidad que a uno como periodista le corroe más, en buscar la verdad, o fragmentos de ella, porque la verdad completa no la tiene nadie (...) Hay un caso bien interesante que me dieron una información muy impactante, por ahí puede venir el próximo libro".

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