Vargas Llosa trae personajes reales en su nuevo libro

El escritor de origen peruano Mario Vargas Llosa vuelve a trabajar con personajes reales en su nueva novel "El paraíso en la otra esquina", basada en la vida de Flora Tristán y su nieto.

19 de Febrero de 2001 | 11:17 | DPA
Madrid.- El escritor de origen peruano Mario Vargas Llosa vuelve a ambientar en personajes reales la que será su nueva novela, "El paraíso en la otra esquina", que versará sobre la feminista Flora Tristán y su nieto el pintor Paul Gauguin.

En entrevista con el diario madrileno "Diario 16", el autor de "La fiesta del chivo" -novela publicada hace un año y que todavía se mantiene en los primeros puestos de ventas-, dijo sobre su nuevo proyecto: "Es una novela sobre las utopías, sobre el sueño de la sociedad perfecta, un sueño que estuvo muy vigente en el siglo XIX, cuando hubo multitud de utopías tanto sociales como artísticas. Y Flora Tristán encarnó en lo social esa vocación utópica de su siglo y Gauguin lo hizo en la vertiente artística".

"El ansiaba un mundo de belleza que creyó que se encontraba en las culturas primitivas y exóticas, y se fue a Oceanía. Ninguno de los dos encontró el paraíso, pero encontraron en la búsqueda unas vidas maravillosas y unos logros extraordinarios", explicó.

El escritor, que acaba de publicar una recopilación de sus artículos publicados en el diario "El País" entre 1992 y 1999 titulada "El lenguaje de la pasión", dijo que cuando uno escribe artículos o ensayos "debe tratar de mantenerse en el mundo de la racionalidad, de las ideas, y no suprimir del todo los sentimientos, pero sí sujetarlos".

"En cambio, cuando uno escribe ficción, no tiene ninguna obligación de sujetar las pasiones. La sinrazón puede ser enormemente útil en una novela", agregó.

Acerca de los valores comerciales que definen el panorama literario, Vargas Llosa señaló: "Es una ingenuidad creer que los libros pueden estar exonerados del mercado. Si no hubiera un mercado que los moviera, ¿qué pasaría? ¿Deberíamos volver a la Edad Media y que los libros fueran pagados por los poderosos? ¿Daría mayor pureza al libro que cada escritor tuviera, como en la época de Cervantes, que buscar a un rico que patrocinara su obra?".

"Yo creo que no. El mercado representa un progreso respecto a eso. Es un mecanismo impersonal que hace que malos libros sean muy populares y que buenos libros queden relegados ante unas minorías. Pero eso por lo menos garantiza una cierta libertad", concluyó.
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