Uslar Pietri, última leyenda de las letras venezolanas

Arturo Uslar Pietri, el célebre escritor que murió a los 94 años la noche del lunes de carnaval en Caracas, arropó durante casi todo el siglo 20 a Venezuela no sólo en el campo de las letras, sino en la política y aún la televisión.

27 de Febrero de 2001 | 16:25 | AFP
CARACAS.- Arturo Uslar Pietri, el célebre escritor que murió a los 94 años la noche del lunes de carnaval en Caracas, arropó durante casi todo el siglo 20 a Venezuela no sólo en el campo de las letras, sino en la política y aún la televisión, que le convirtió en el escritor más conocido por el gran público del país.

Nacido el 16 de mayo de 1906, Uslar mantuvo su lúcida agilidad intelectual, que produjo novelas, relatos, ensayos, poemas y artículos, hasta el último momento de su vida, según relata su único hijo Federico Uslar Braun, quien lo acompañó en sus últimos momentos en su residencia de Caracas, cuando le sobrevino el infarto mortal.

Arturo Uslar Pietri mantuvo su lúcida agilidad intelectual,  que produjo novelas, relatos, ensayos, poemas y artículos, hasta el último  momento de su vidaEl escritor, doctor en ciencias políticas -quien también se desempeñó como diplomático, ocupó varios puestos gubernamentales y hasta se lanzó a la presidencia- proviene de un linaje de héroes, como el general Juan Uslar, de quien es bisnieto, inmigrante alemán que luchó por la independencia de Venezuela en el siglo 19.

Puede ser definido como "la conciencia moral de Venezuela y el farero de la Nación", estimó este martes el ex canciller Miguel Angel Burelli, presente en los actos velatorios del escritor, quien en los últimos 43 años plasmó sus opiniones con su aguda pluma.

Burelli, quien se declaró orgulloso de haber sido su amigo, relató que estuvo con Uslar el lunes por la tarde, y que al despedirse "me apretó la mano con tanta fuerza, que ahora veo que él presentía que el final llegaba".

"Era un alma incansable", dijo a su vez el cardenal Ignacio Velasco, presente también en el velorio, y quien recientemente recibiera el capelo cardenalicio del papa Juan Pablo II.

Velasco destacó que fue una de las figuras "que más hizo" por Venezuela durante el siglo que acaba de extinguirse.

A sus 18 años, Uslar Pietri fundó la revista "Válvula" junto al también desaparecido escritor venezolano Miguel Otero Silva, y a los 25 su afamada novela "Las lanzas coloradas", sobre la lucha independentista de Venezuela, fue publicada en España, donde tuvo una cálida acogida.

Tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1935, Uslar entró a formar parte del gobierno con el presidente Eleazar López Contreras, siendo sucesivamente ministro de Educación, de Interiores y de Finanzas, para luego proseguir su gestión política como senador (1959-1973), y candidato presidencial en 1963, cuando fue derrotado por el socialdemócrata Raúl Leoni.

Entre sus obras más importantes destacan Barrabás y otros relatos, El laberinto de la fortuna, La otra América, Oficio de difuntos, y otras compiladas en este libroDesde 1948, y por 50 años, mantuvo sin interrupciones la columna semanal "Pizarrón" en el diario "El Nacional", donde desarrolló su tesis de "sembrar el petróleo", para aprovechar los recursos que devengaba el Estado por ventas de crudo, hasta que en 1998 tuvo que dejar de asistir a su cita dominical por razones de salud.

De igual forma comprendió el enorme valor de la pantalla televisiva como medio para formar ciudadanos, y entre 1953 y 1985 transmitió su programa cultural "Valores Humanos", en el que acuñó la frase "amigos invisibles", para dirigirse a su audiencia.

Uslar, sepultado este martes en la tarde en el cementerio del Este de Caracas, cosechó importantes premios literarios, como el español Príncipe de Asturias con su novela "La visita en el tiempo" (1990), que también le acreditó el venezolano Rómulo Gallegos.

Entre sus obras más importantes destacan "Barrabás y otros relatos" (1928), "El laberinto de la fortuna" (1964), "La otra América" (1974), "Oficio de difuntos" (1976), y "Godos, insurgentes y visionarios" (1985).

Aquejado por varias dolencias físicas, entre las que figuraba una enfermedad que lo iba dejando paulatinamente ciego, en 1973 abandonó la actividad política y en 1998 se alejó definitivamente de la escena pública con su último escrito periodístico, en el que admitió haber llegado a "esa dura etapa de la vida, que es el repliegue".
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