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Primer concierto de la Filarmónica de Santiago

Este lunes 12, la Orquesta Filarmónica de Santiago inicia su temporada de conciertos en el Teatro Municipal, con un variado programa que incluye obras de Rossini, Dvorák, Manuel de Falla, Kodály, Strauss y Ravel.

12 de Marzo de 2001 | 08:47 | emol.com
SANTIAGO.- Bajo la batuta de su director titular, Gabor Ötvös, la Orquesta Filarmónica de Santiago se paseará por un multifacético programa -que incluye obras muy apreciadas de Rossini, Dvorák, Manuel de Falla, Kodály, Strauss y Ravel- en el debut de la temporada de conciertos en el Teatro Municipal.

El programa del primer concierto 2001 de la Filarmónica es atractivo, si consideramos que destacan la Obertura de la ópera "La urraca ladrona", de Gioachino Rossini; Danzas eslavas de Anton Dvorák; "El sombrero de tres picos" de Manuel de Falla; por ejemplo.


Bajo la batuta de su director titular, Gabor Ötvös, la Orquesta Filarmónica de Santiago abre el programa de conciertos 2001 en el MunicipalTambién estarán en el reparto musical "Danzas de Galanta", de Zoltán Kodály; "Tzigane para violín y orquesta", de Maurice Ravel -con el primer concertino de la orquesta, Sergio Prieto como solista-, y algunos valses de la ópera "El caballero de la rosa", de Richard Strauss.

Bajo la batuta de su director titular, el maestro Gabor Ötvös, la Filarmónica -recién llegada de un recorrido por Antofagasta, Iquique y Arica- se presentará los días 12 y 13 de marzo, a las 19.00, en el Teatro Municipal.

Las entradas ya están a la venta en las boleterías del recinto y de Parque Arauco, y en fonoventas (633.2549). Su valor fluctúa entre $1.500 y $14.000.

EL PROGRAMA

Estrenada en 1817, la ópera de Rossini "La urraca ladrona" no suele representarse muy a menudo, pero su novedosa Obertura -con un vistoso redoble de tambor que llamó profundamente la atención del público y los críticos de la época- forma parte del repertorio de casi todas las orquestas.

La ópera cuenta la historia de una sirvienta a la que se acusa de robar cubiertos de plata injustamente, pues la verdadera criminal ha sido una urraca.

La inspiración eslava fue una constante en las obras del compositor bohemio Anton Dvorák, como se aprecia en el tema de sus óperas. Pero fue sobre todo en sus "Danzas eslavas" donde dicha orientación halló su expresión más afortunada y su música se reveló como factor de acercamiento entre las diferentes nacionalidades de esa región.

Dvorák las escribió luego de que el editor musical Simrock le sugiriera componer una serie de danzas eslavas en el estilo de las Danzas húngaras de Brahms.

Integran esta obra ocho piezas, compuestas originalmente para piano a cuatro manos en 1878; Dvorák las orquestó en 1886, convirtiéndolas en una pequeña obra maestra.

Mientras estaba en París, Manuel de Falla conoció a un gran empresario de ballet, Serge Diaghilev, quien le encargó dos partituras. Así surgieron "El sombrero de tres picos" y "El amor brujo", que se presentaron con rotundo éxito en una fastuosa producción hacia 1920.

Considerado como una de las mejores composiciones de su autor, "El sombrero de tres picos" tuvo una primera versión que se estrenó en Madrid en 1917. La nueva, estrenada también en Madrid (1919) por la compañía Les Ballets Russes de Serge Diaghilev, contó con la coreografía del bailarín ruso Leonid Massine y el diseño de decorado y trajes de Pablo Picasso.

Obras muy apreciadas de Rossini, Dvorák, Manuel de Falla, Kodály, Strauss y Ravel ejecutará la Filarmónica de SantiagoLa obra relata cómo un molinero y su mujer se burlan del tiránico corregidor de la ciudad, que termina como el hazmerreír de los campesinos. Si bien no contiene canciones o danzas populares, la música está llena de ritmos y expresiones melódicas españolas y ha sido aclamada como una obra maestra del arte teatral.

En Galanta, pequeña localidad entre Viena y Budapest, el compositor húngaro Zoltán Kodály (1882-1967) pasó gran parte de su niñez, escuchando la música de una famosa orquesta zíngara de música folklórica.

Y en Viena se publicaron algunos cuadernos de "música húngara", con el subtítulo de las melodías pertenecientes a diferentes gitanos de aquella pequeña localidad. Allí está el origen de esta famosa partitura orquestal, "Danzas de Galanta", una de las más populares del autor.

Estrenada en París en 1928 por la violinista húngara D'Arangie -a quien Maurice Ravel dedicó la composición-, "Tzigane para violín y orquesta" lleva como subtítulo "Rapsodia de concierto". Se trata de una pieza plena de virtuosismo con notables dificultades para el violín, lo que revela que el autor conocía en detalle la técnica del instrumento.

En esta ocasión, será el primer concertino de la Filarmónica, el maestro Sergio Prieto, el encargado de afrontar esos desafíos. Una larga sección del violín solo introduce un movimiento más rápido que se inicia en la orquesta con sugerentes figuraciones de arpa.

Luego viene un tema con variaciones, expuesto por el violón, pero siempre con acompañamiento de arpa, y se alterna con el oboe. De compleja ejecución, la obra contiene curiosos efectos y posibilidades técnicas.

"El caballero de la rosa" de Richard Strauss tuvo un éxito indescriptible desde su estreno en 1911 y sigue siendo, hasta hoy, una de las óperas más representadas, pues acapara la atención de todos los públicos con su cautivante música, su colorida instrumentación y su magistral partitura.

Enmarcada la acción en la Viena Imperial en todo su esplendor, con sus románticos valses y sus grandes salones iluminados, contiene todos los elementos de una gran composición lírica.
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