"Los jerarcas": inmaterialidad del Once

Este jueves se estrena "Los jerarcas", obra que aborda los sucesos previos al golpe militar, según la mirada de Pedro Vicuña. Es su debut como dramaturgo, al igual que el de Nicolás Fontaine como director, quien afirma que lo clave es "la relación entre los personajes, lo que dicen, qué les pasa, quiénes son".

15 de Marzo de 2001 | 09:43 | Marcelo Cabello, emol.com
SANTIAGO.- "La tesis que yo manejo es la anulación absoluta de la materialidad del teatro", plantea Nicolás Fontaine, actor de televisión (Iorana de TVN y Sabor a ti, de UC-TV) que el jueves 15 de marzo debuta como director teatral con la obra "Los jerarcas", original de Pedro Vicuña, en la sala Galpón 7, en Bellavista.

Opera prima que aborda los momentos y circunstancias previas al golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Son las voces de élites políticas de izquierda y las reflexiones de quienes están en el poder.

El juvenil elenco de esta obra incluye a Juan Pablo Bastidas, Carolina Fadic, Marcial Tagle, Ignacio Verdugo, Patricio Ruiz y Sebastián LaysecaTodo un desafío, considerando que Fontaine (26 años), el director, no nacía para esa fecha; los miembros del elenco, no mayores de la edad bíblica, también ven con distancia ese momento histórico; y el dramaturgo, Vicuña, fue su profesor.

¿Qué se siente trabajar con el maestro de teatro?

"Es súper interesante. Cuando recibí el texto para darle una opinión, lo leí y me encantó, además tenía muy escondida la añoranza de dirigir; hablé con él (Pedro Vicuña), le dije que me encantaría dirigirlo (el guión). Fue una especie de patudez y él aceptó".

Más allá de aquella anécdota, Fontaine aclara que la obra en sí tiene elementos atractivos. "La obra es, en cierta medida, una alegoría; recrea sucesos en términos alegóricos, hay una anormalidad en el escenario; la obra me atravesó transversalmente en ese sentido, porque son temas que tocan a mucha gente".

No obstante, el golpe militar lo vivieron ambos de distinto modo, ¿cómo logran congeniar percepciones distintas?

"Hay que entender una cosa importante: la gestación de la obra no parte de una reproducción de hechos reales, no es la aspiración mía ni de los actores. Hay un suceso muy importante en generaciones que no tienen pito que tocar: ni Pedro a los 16 años para el Once ni yo, a los 15, para el plebiscito. No fuimos gestores de movilizaciones ni sueños. Hay miradas distintas a un momento histórico, que pertenece a todos, y no sólo a los protagonistas".

El dramaturgo alabó que tú, como director, respetases el llamado "teatro de texto".

"Es mi tesis: mi dirección se ha fundamentado bajo la supremacía del texto por sobre la puesta en escena. La tesis que yo manejo es la anulación absoluta de la materialidad del teatro, no es importante la relación del actor con los materiales. Más importante es la relación entre los personajes, lo que dicen, qué les pasa, quiénes son, dónde están. La obra tiene una búsqueda profunda, independiente al tema mismo de buscar una respuesta".

En "Los jerarcas" se desacraliza a figuras de la época: políticos de izquierda, autoridades...

En la obra, según Nicolás Fontaine, se vive el calvario por dentro, se anula la materialidad de las cosas, el escenario está sustentado por la libertad"Es muy interesante que el elenco sea joven, pues para esa época éramos muy chicos, entonces no tenemos fantasmas, hay entonces una mirada crítica a las corrientes políticas. Es una obra que busca un mensaje en defensa del pluralismo, independiente de lo que ocurre en el Once... ¡¡Es aberrante que un país llegue a esos niveles de conflictos!!".

Dejas notar aquello sólo a través de los personajes, ya que la puesta en escena es sencilla.

"Diría que son dos los escenarios, aunque la concepción del sector es la misma. En un rincón se ve a tres jerarcas, jefes de partido que conversan, analizan la situación de poder, el clima de violencia; al otro lado, en La Moneda, las voces entre un Primer Mandatario y sus colaboradores. El trabajo es muy complejo porque no hay materialidad, salvo el sillón de Palacio. Se vive el calvario por dentro, se anula la materialidad de las cosas, el escenario está sustentado por la libertad".

¿No te complicó trabajar con un elenco juvenil?

"Estuve dos meses y medio solo, conmigo mismo, viendo los elementos centrales del texto. Se sumó que estoy gestando un proyecto multidisciplinario a través de una productora (Buenaugurio) -con socióloga, historiadora y equipo audiovisual- y busqué a un grupo de actores que manejaran lo interior y lo traspasaran en forma bastante clara. Que la actuación no se sustentara en el exterior, y me encontré con sorpresas agradables. Por ejemplo, Juan Pablo Bastidas estaba trabajando en otra obra relacionada con el tema y se sumó desde el primer ensayo".
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