Manos arriba! (25/05/2001)

25 de Mayo de 2001 | 00:00 |
José Antonio Bravo como Bitman y Cristián Powditch como Roban en... "Hurtos", el brillante delito que está dando vueltas por la noche electrónica santiaguina.

Por Pablo Márquez F.

La escena, como en "Pulp fiction", está ambientada en un restaurante. Bitman está comiendo feliz junto a su novia cuando, de pronto, se le viene a la cabeza un nuevo golpe. Por la radio suena Pearl Jam y desde el parlante de un televisor cercano se escucha un clip de Chayanne. El hombre mezcla sin querer los sonidos en su cabeza y, de inmediato, decide robarlos. Y todavía sin saber para qué, más tarde consuma el acto con las teclas de su computador.


José Antonio Bravo cuenta la historia en su papel de Bitman y Cristián Powditch, su fiel compañero Roban, se divierte con la confesión. Es que siempre estai con las antenas parás..., cuenta el arquitecto y ex integrante de Plan V. La otra vez yo estaba viendo una película y de repente escuché un tema que me llamó la atención. Y me quedé viendo hasta el final esa película asquerosa, de cowboys más encima, para ver qué canción era.

Con esa obsesión trabaja, a toda hora, esta dupla de músicos electrónicos que acaba de editar "Hurtos", un disco de sonidos digitales construido sobre una base de robos acústicos. Una especie de collage ambiental que, sobre una cama atmosférica, exhibe vestigios de Tom Jones, Tomita, Herbie Hancock y hasta de un trozo de un comentario político de Germán Gamonal, entre otros préstamos.

Lo más importante de todo es que, antes de empezar el disco, llegamos a una metodología del robo, aclara Cristián Powditch. Dijimos ok, hurtemos, pero se trata de un robo sin violencia de pequeñísimas cosas. A partir de ellas se comienza a trabajar y lo que sigue es una tarea mucho mayor que sólo agarrar el sampler de una batería y ponerle una guitarra encima.

Esta idea, cuenta José Antonio Bravo, autobautizado como Bitman mucho antes de encontrar a Roban, llegó espontáneamente como una extensión de su trabajo como diseñador gráfico. Musicalizando proyectos de páginas web, comenzó a darse cuenta de que le resultaba muy fácil hacer cosas nuevas sampleando sonidos directamente de su computador.

Trabajamos de manera muy gráfica... Tenemos la suerte de ver la música, de ordenarla y componerla de una manera estética, explica Bitman confesando sus fortalezas. Si tuviera una banda me sería muy difícil trabajar las ideas que tengo, porque tendrían que estar todos con la misma vibra y decirles a ver, tóquenlo de nuevo para ver cómo va quedando. Esto es más fácil, más rápido y te permite trabajar solo y sonar como si tuvieras una banda.

¿Y si necesitan, por ejemplo, un arpa? Fácil. Empezai a pensar dónde puedo encontrar un arpa, se entusiasma Powditch, simulando una búsqueda desde un teclado. Música folclórica. Violeta Parra... ¡pum! Encontrai un tema de la Violeta Parra que tenga arpa, se le roba una nota y después haces tu melodía de arpa basada en esa nota... Ahí es clave todo nuestro background musical.

Artista invitado: Capitán Futuro

Con años de experiencia como DJs - Bitman en su Arica natal y Roban en fiestas y eventos varios en la capital- , el bagaje y las múltiples influencias de ambos siempre les han permitido encontrar justo aquellos sonidos que andan buscando.

Lo interesante es cómo sacas esos sampler, los pones fuera de contexto y logras armar una situación completamente nueva que difiera del original. Ahí está el trabajo de nosotros, acota Cristián Powditch. Es agarrar pedazos y aislarlos hasta que queden fuera de su contexto. Y cuando pasa eso, los pedazos empiezan a tener valor por sí mismos y todo cambia. Ese es el juego que proponemos: cómo obtener una distancia de la música para llegar a aislar situaciones y hacerlas convivir juntas.

Lo que viene es incierto. José Antonio Bravo, por ejemplo, ya tiene en carpeta robarle a Lionel Ritchie para darle más vida a su clásico y aletargado "Hello". Y ya sea por reinventar una genialidad o por reírse de una basura, cada robo y su posterior uso tiene moral. Algo así como un atenuante.

Todos los artistas - sean pintores, escultores o arquitectos- se nutren de ideas, pero a la hora de hacer una obra tratan de esconder esas influencias para aparecer como más geniales o únicos, sigue Roban. Nosotros proponemos justamente lo contrario, una cosa sin pretensiones.

El problema más grande de este concepto, concuerdan, es montar su espectáculo en vivo. Porque, como dice Powditch con preclaridad, ver a un tonto apretando botones en un computador no tiene ningún chiste. Y para solucionarlo acuden a invitados - Tea Time (Los Tetas), Seo 2 (ex Makiza), Gabriel Vigliensoni (Los mismos)- y a otros elementos que tiñan de show un acto puramente auditivo. Como cuando, por ejemplo, usaron a un actor disfrazado de Capitán Futuro, con guata, eso sí, para descolocar a la audiencia y estimular el ambiente.

Todo Bitman & Roban se basa es una gran ironía. Nosotros somos los primeros en cagarnos de la risa de todo lo que hacemos, resume Cristián Powditch. Después, si la gente te toma en serio o no, eso ya es cosa de ellos.

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