"Vergüenza nacional", capítulo de libro sobre censura en cine

Marco Antonio de la Parra y Daniel Olave son los autores de "Pantalla prohibida" (Grijalbo), investigación relacionada sobre supuestas irregularidades en el Consejo de Calificación Cinematográfica. Aquí entregamos en exclusiva dos capítulos de adelanto del libro.

04 de Julio de 2001 | 16:45 | emol.com
SANTIAGO.- Marco Antonio de la Parra y Daniel Olave presentan este jueves 5 de julio su nueva obra, "Pantalla prohibida" (Grijalbo), investigación relacionada con los mecanismos de funcionamiento, algunos irregulares según sus autores, del Consejo de Calificación Cinematográfica (CCC).

Los autores del libro Pantalla prohibida, el psiquiatra Marco Antonio de la Parra y el periodista Daniel Olave. Nuestra intención es mostrar, desde un punto de vista social, los efectos y las razones de la censura, dicenPor ejemplo, destacan excesos de atribuciones del CCC, realización de funciones que no están consignadas en la ley, miembros del Consejo que asumen ilegalmente roles que no les corresponden, falta de transparencia y control de los ingresos económicos del CCC.

En este documento, emol.com entrega en exclusiva dos capítulos del libro, titulados Vergüenza nacional y y Prohibida obsesión, que abordan aspectos anecdóticos de censura por índole política en películas nacionales y cómo ha incidido el contenido sexual en la vara reglamentaria de la calificación de edad y permiso de exhibición de filmes extranjeros.

VERGÜENZA NACIONAL

"Aunque en los años de la Unidad Popular se mantuvo la censura a algunas películas, a partir de 1974 las cifras crecieron considerablemente. En 1970 se prohibieron 9 filmes; en 1971, 23; en 1972, 3. Para 1976, con el nuevo Consejo funcionando plenamente, la lista de títulos censurados ascendía a 22; en 1977, a 26; y en 1978, llegó a los 56.

Las listas a las que hemos tenido acceso son incompletas y carecen de datos específicos. A veces sólo aparece su título en español y ningún otro dato de la ficha técnica. Como los títulos suelen cambiar mucho, incluso entre países de habla castellana, es casi imposible determinar a qué películas se refieren. También hemos detectado en distintas listas entregadas por el propio CCC a diversas instancias, que en algunas aparecen películas que en la otra no, y viceversa.

Además, con relación a las películas que la censura no nos ha dejado ver -aún hasta ahora- hay que agregar la gran cantidad de producciones que no llegaron a causa de la autocensura de los propios distribuidores que, conociendo los restrictivos criterios de los censores nacionales, simplemente no se atrevían a traer determinados filmes al país.

Hay que considerar que la compra e importación de la copia de una película, más gastos de aduana y los cobros del propio Consejo, convertían la operación, más encima, en un derroche de dinero. Así fue como ni se asomaron a estas latitudes títulos como "El Imperio de los Sentidos", de Nagisa Oshima; "Saló, los 100 Días de Sodoma", de Pier Paolo Pasolini o "Yo Te Saludo María", de Jean Luc-Godard. Esta última causó gran polémica por una María moderna y no precisamente virgen. Apenas se supo de su existencia, el propio miembro de la Junta de Gobierno, Almirante José Toribio Merino, dijo que si por algún motivo el filme llegaba a Chile, él mismo se iba a encargar de prohibirla.

Entre 1974 y 1989, el CCC prohibió la exhibición en el territorio nacional de alrededor de 650 películas. Puede que gran parte de ese material esté compuesto por películas mediocres o de pésima calidad, con violencia gratuita y cuasi pornográficas, aunque esa no es una razón para censurarlas. La libertad de expresión no puede tener excepciones, y se debe dar al espectador la posibilidad de elegir lo que quiere ver, sin intervención de ningún organismo estatal. Distinto es que las películas sean calificadas y se determine que algunas no pueden ser vistas por menores de edad.

Actualmente, la televisión exhibe películas peores que esas. De hecho, a través del cable ha sido posible ver, en los últimos años, muchas de las películas que fueron -y aún siguen- prohibidas. Se supone que esto es ilegal, y algunas veces, cuando se ha sabido públicamente que esto ha ocurrido, aparece el Consejo Nacional de Televisión dispuesto a sancionar al canal en cuestión, ya que por ley, una cinta prohibida por el CCC no puede ser exhibida ni en TV, ni en video. Ni siquiera se puede ver en privado.

El director de Cien Niños Esperando un Tren, Ignacio Aguero, junto a la educadora Alicia Vega, quien realizó el taller de cine para niños de la película que, por extrañas circunstancias, fue calificada para mayores de 21, cuando sus protagonistas eran menores de edadComo es lógico, y quedaba claro en el nuevo reglamento, a la usual molestia por todo tipo de desnudez y escenas de carga erótica, así como a la violencia excesiva, ahora había un especial interés por detectar y prohibir cualquier película que tuviera algún contenido político y que pudiera molestar u ofender al gobierno de facto.

En algunos casos, la extrema sensibilidad ante cualquier contenido que pudiese ser subversivo llevó a los flamantes consejeros a censurar todas las cintas que tuviesen temas sociales o que presentaran personajes o historias que atentaran o se rebelaran contra la autoridad.

Por supuesto, tampoco las realizaciones chilenas escaparon de las garras de la censura. A pesar de que la producción chilena disminuyó totalmente hasta casi desaparecer entre 1973 y mediados de los 80, poco a poco algunos cineastas chilenos comenzaron a trabajar en películas nacionales que hablaran de la situación en el país, aunque fuera tangencialmente para salvarse de ser prohibidos.

Un caso curioso es el ocurrido a Ignacio Agüero con su documental "No Olvidar", que trata sobre lo ocurrido en 1978 cuando fueron encontrados quince cuerpos en los hornos de Lonquén y que pertenecían a personas que figuraban como detenidos desaparecidos.

En 1983 fue presentado (el filme "No Olvidar") al CCC, pero apenas terminó la proyección, uno de los representantes de las Fuerzas Armadas se retiró indignado, gritando que hasta cuándo los culpaban de todo lo que pasaba en el país. Como se fue, olvidó dar su voto (en contra, obviamente), y sin él, el documental fue aprobado. Claro que hubo que esperar varios meses, hasta que recién al año siguiente se anunció oficialmente el fallo aprobatorio.

Al mismo Agüero la censura le volvió a jugar una mala pasada, cuando realizó otro documental: "Cien Niños Esperando un Tren", el registro de la valiosa labor de la educadora Alicia Vega, quien realizó un taller de cine para niños en Lo Hermida, donde mostraba las ansias de aquellos pequeños de abrirse a nuevos mundos, a la vez que daba cuenta del ambiente represivo en que vivían. Pues bien, la cinta fue aprobada, pero calificada "para mayores de 21 años", tratando de restringir al máximo el público para la cinta y privando de verla a quienes más debía llegar: los niños y adolescentes. A pesar de la artera estrategia, el filme tuvo una gran respuesta de público en las dos salas en que fue exhibida en 1988: El Biógrafo y la Sala del Angel. Más tarde la película de Agüero fue recalificada y quedó "para todo espectador".

El caso más grave de censura a un cineasta chileno fue el sufrido por Pablo Perelman, en 1988, con su segundo largometraje, "Imagen Latente". La película, protagonizada por Bastián Bodenhöffer, era de inspiración autobiográfica (el director tiene un hermano detenido desaparecido) y narraba la obsesión de Pedro, un fotógrafo publicitario, que comienza a buscar información sobre su hermano, y en el trayecto su toma de conciencia deriva en un conflicto existencial mayor.

El CCC rechazó la película porque consideró que constituía una versión parcial e interesada de la realidad, que promovía la vigencia de la teoría de la lucha de clases y que no contribuía para nada a la reconciliación. El rechazo a la película causó una gran discusión sobre el tema de la censura y los cineastas protagonizaron una manifestación contra el Consejo frente al edificio de la Biblioteca Nacional donde operaba el organismo. Incluso, los tres periodistas que formaban parte del Consejo, miembros del colegio profesional que los agrupa, renunciaron a seguir participando en la entidad.

Finalmente, en 1990, se levantó la prohibición a la película y pudo ser exhibida en Chile. Además, en esos días se rebajó la edad máxima para poder ver una cinta de 21 a 18 años, como consecuencia de una ley que rebajó a 18 la mayoría de edad legal de los ciudadanos chilenos. Ya en ese entonces, se comenzó a hablar de cambiar la ley que regía al Consejo de Calificación Cinematográfica (...).

Capítulo de adelanto "Prohibida obsesión"

Hablan Marco Antonio de la Parra y Daniel Olave
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