Lo profano y vívido de la poética de Hahn

Oscar Hahn pasa por un ciclo "luminoso" en sus versos, que podrán ser apreciados en "Apariciones profanas", con 30 poemas inéditos. Mientras tanto, en el mercado está el ensayo "Magias de la escritura", en que estudia la relación texto-lector.

26 de Julio de 2001 | 18:00 | Marcelo Cabello, emol.com
SANTIAGO.- La actividad literaria del académico Oscar Hahn no para. Por estos días se lanzó Poemas de amor (LOM Ediciones) -con recopilación de escritos sobre la muerte-, el ensayo Magias de la escritura (Andrés Bello), en que analiza escritos de Neruda; Pezoa Véliz, Edwards, Pacheco, entre otros, y se anuncia para septiembre Apariciones profanas con 30 trabajos poéticos inéditos.

La dedicatoria de Borges a Lugones (en este libro analizada) me gatilló una serie de reflexiones con respecto al arte de escribir, a la literatura como arte, pues ya trataba de reivindicar eso. La poesía chilena se perdió muchísimo debido a la antología, afirma Oscar HahnA ello, este autor debe cumplir con una agenda de charlas y conferencias por todo el mundo ("vengo de Portugal y tuve que hacer un alto en Estados Unidos para llegar a Chile"), además de sus clases en la Universidad de Iowa y seguir en la búsqueda de nuevos y antiguos sonidos de jazz, que le abrieron otros mundos. "Lo que noto es que la influencia del jazz no está tanto en tomar determinados temas o un autor, aunque tengo un poema nuevo en que aparece un personaje jazzístico y otro en que Miles Davis es el protagonista", añade.

"Creo que sí me ha dado más libertad en la escritura poética, me di cuenta bien que se podía improvisar de una manera creativa, pero no improvisar en el sentido de hacer cosas al lote, sino que en el mismo momento en que estoy escribiendo, empiezo a hacer variaciones medio locas con respecto al tema que estoy desarrollando".

Tiene una idea en la mente que puede modificar...

"Tengo un modelo del poema adentro de la mente y si el texto que tengo al frente noto que de alguna manera no calza con lo que pienso, lo trato de adaptar, pero eso es una deformación mía del pasado. Quiero llegar al momento de no depender del modelo mental y con el jazz empiezo a darle más libertad".

¿Qué parámetros usó para la selección de su ensayo?

"No fue por escritores sino por obras. El texto podía ser de cualquiera persona, por ejemplo ese texto particular como la dedicatoria de Borges a Lugones, me gatilló una serie de reflexiones con respecto al arte de escribir, a la literatura como arte, pues ya trataba de reivindicar eso. La poesía chilena se perdió muchísimo debido a la antología y se terminó por creer que cualquier cosa que uno hacía era poesía".

¿Cómo qué?

"Se creó ese mito. Incluso el poema más suelto o espontáneo que pueda parecer, en realidad es el resultado de un trabajo previo. Si uno ve el poema terminado, puede creer que se hizo en un minuto, pero si uno lee el manuscrito original ve que está lleno de correcciones, de cambios, de palabras sacadas, llenas de rayas. Entonces esta impresión de facilismo no involucraba un trabajo artístico, y empezaron a escribir al soberano loco".

Usted es reconocido por el ensayo y la poesía ¿qué género prefiere?

El mismo respeto que aplico en la poesía, lo aplico a todo ¡Es muy raro! De repente me piden un informe trivial en la universidad, sobre algún alumno, y en vez de hacer como otros docentes, algo rápido, trrrrrrrrrrrr y ya, me pongo a escribir y empiezo a corregir, reconoce el autor"Los dos. El género que predomina en mí es la poesía y rige en los otros textos que hago. El mismo respeto que aplico en la poesía, lo aplico a todo ¡Es muy raro! De repente me piden un informe trivial en la universidad, sobre algún alumno, y en vez de hacer como otros docentes, algo rápido, trrrrrrrrrrrr y ya, me pongo a escribir y empiezo a corregir, esta palabra la repito, cacofonía. Entonces un informe que un colega se demora cinco minutos, yo puedo estar dos horas. Un jefe de departamento me dijo una vez: Oye, leí tu informe, que tal si lo publicamos".

¿Y qué le demora más: escribir un poema o aprender a cocinar?

"En realidad me complica más cocinar. Tengo torpeza total, tengo problemas hasta para freír un huevo. Literalmente se me quema, soy un desastre, entonces para mí lo más cómodo han sido las sopas Campbell. Vivo solo, soy separado, y tengo un estante lleno de sopas, tantas que cuando mis hijos se quedan conmigo se dedican a jugar con los tarros Campbell: hacen castillos o los ponen en orden alfabético, por colores".

¿Qué hay de su próximo libro "Apariciones profanas"? ¿Por qué ese título?

"Los poemas me surgen como verdaderas apariciones, aunque algunas personas digan así como se me apareció la virgen. Esas imágenes, frases, son apariciones, y les pongo profanas porque trato de distinguirlas de las religiosas. A partir de eso yo hago el poema, y no voy al revés, de decir hoy día voy a escribir un poema sobre el árbol".

De todos modos, Oscar Hahn reconoce influencias foráneas a la hora de escribir: "Hay ciertos episodios de mi vida real que producen como una reorientación de mi poesía, y ahora venía detrás de mí una tradición sobre la muerte, que se nota en Arte de morir, libro enterito de principio a fin sobre el tema de la muerte, no en un sentido metafórico, muerte-muerte no más. La destrucción del cuerpo, la corrupción de la carne, la desaparición de uno del planeta".

Y lo nuevo que viene, ¿cuál es su externalidad?

"El volumen Apariciones profanas son 30 poemas inéditos, escritos en los dos últimos años, y diría que la mayoría, un ochenta por ciento, fue escrito entre octubre del año pasado y junio de éste. A partir de una nueva relación que tengo, aparecieron dos poemas, creo yo, no, no, uno es dudoso, pero indudable que el otro sí, Vía láctea. Los poemas posteriores a este libro, quizá vayan a ir otro lado, un lado más luminoso, no tan oscuro, de la muerte, ese amor con sufrimiento. Hay una cosa más positiva".

Oscar Hahn: "Estuve cerca de dejar la poesía"
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