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Vida de perros

17 de Agosto de 2007 | 01:14 |
Por más que en cada disco su provisión de buenas canciones parece rendir al máximo, cuatro grabaciones en cinco años son evidencia suficiente: Los Bunkers siempre guardan talento disponible para el próximo disco. Después de su debut en 2001, Canción de lejos (2002) fue un despegue en la composición, La culpa (2003) marcó además un ejercicio de historia aplicado a la Nueva Canción Chilena, y ahora, en Vida de perros (2005), el grupo refuerza su poderío eléctrico para sostener unas letras cada vez más personales.

En muchos de estos momentos los cinco Bunkers están tocando al mismo tiempo guitarras, teclados, bajo y batería, cohesionados en una masa de sonido inexpugnable que hace honor al nombre del grupo. Cada guitarra eléctrica que tocan los hermanos Mauricio y Francisco Durán enriquece este disco con un nuevo efecto para coleccionar, y la aptitud para las melodías sigue siendo una garantía de la casa, en estribillos atractivos a primera oída como los de "Tú" y "Nada es igual".

Nueve de estas once canciones están compuestas en tonos menores. Y no es sólo una cuestión de jerga sobre armonía: es que por eso casi todo el disco tiene el aire de tristeza propio de una escala menor. Así es la implacable serie de ocho composiciones que va desde la inicial "Ven aquí" hasta "Te vistes y te vas". La mayoría de ellas son canciones de rock, pero "Maribel" tiene la forma de una balada que empieza con piano y termina con una línea melódica de tiple que es lo más acústico del disco.

Nueve de estas once canciones están escritas en segunda persona singular. Y no es sólo una cuestión de conjugación verbal: es que por eso todas estas letras están pronunciadas de tú a tú, frontales, para encarar a un tipo o a una mujer y hablar de carencias, ausencias y rupturas. Álvaro López canta con pasión unas estrofas más dolorosas y desafiantes que de costumbre, y el significado del verso "He muerto mil veces de soledad" hasta parece hacer tambalear su afinación, tan genuina que no hace falta rectificarla.

Los Bunkers siempre han usado del mejor modo sus influencias. La conexión entre los últimos instantes de "Miéntele" y los primeros de "Nada es igual" es un eco sorprendente de las guitarras y baterías de The Smiths en "This charming man" y "Panic", si hay que ser literales. Y si no, está la tristeza de Los Ángeles Negros. O la oscuridad de la canción de Los Tres "Caudillo de congrios", que parece replicada en la melodía que da nombre a este trabajo, y que le da también su giro final: "Vida de perros" es la canción de la hora más oscura del disco, y es la penúltima. La última es esperanzadora, y cuando habla de puños en alto y banderas rojas se vuelve algo así como un himno al final del día. Un himno con guitarras eléctricas. Supergrass con Sergio Ortega. En otro rasgo distintivo, Los Bunkers siguen remitiendo a las mejores tradiciones, donde sea que se encuentren.

David Ponce

Los Bunkers "Vida de perros" (2005, La Oreja / Bizarro).

1. Ven aquí. 2. Nada más de mí. 3. Llueve sobre la ciudad. 4. Tú. 5. Maribel. 6. Ahora que no estás. 7. Miéntele. 8. Nada es igual. 9. Te vistes y te vas. 10. Vida de perros. 11. Hoy.

Músicos: Álvaro López (voz, guitarra), Mauricio Durán y Francisco Durán (voces, guitarras, piano acústico y eléctrico, teclados), Gonzalo López (bajo), Mauricio Mauro Basualto (batería).

Producción: Los Bunkers.

Duración: 42’26’’

www.losbunkers.cl
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