¿Por qué leer "Watchmen"?

Este cómic no es una obra acerca de superhéroes ni personas disfrazadas. Lejos de eso, esta novela gráfica aborda temáticas tan complejas y adultas como los alcances del poder y el miedo a la autodestrucción.

SANTIAGO Desde su publicación entre 1986 y 1987, "Watchmen" ha sido objeto de innumerables análisis e interpretaciones en todo el mundo. Y se han gastado verdaderos ríos de tinta para abordar desde diferentes ángulos un cómic que para la inmensa mayoría de la población -a pesar de su indiscutible valor- sólo se volvió masivo a partir de la versión cinematográfica de Zach Snyder ("300"), que llega a Chile este jueves.

Creada por la dupla británica formada por el guionista Alan Moore ("V de Vendetta", "La Liga Extraordinaria", "From Hell") y el dibujante Dave Gibbons ("Give Me Liberty"), esta historia se transformó en la primera novela gráfica cuando la editorial DC Comics decidió en 1988 reunir los 12 números originales en un solo volumen.

La trama está ambientada en un 1985 alterno, donde Estados Unidos está al borde de la guerra nuclear con la Unión Soviética, el conflicto de Vietnam acabó en victoria y Richard Nixon cumple su tercer mandato, gracias a que jamás se descubrió el escándalo Watergate.

Un mundo donde los superhéroes, en rigor vigilantes enmascarados sin poderes -salvo el Dr. Manhattan, que tras un accidente nuclear es sólo energía-, han sido ilegalizados hace mucho por el Acta Keene. ¿La razón? La desconfianza y rechazo que despertaban en la población.

Pero el asesinato de un antiguo enmascarado, El Comediante, será el motivo para el reencuentro de los ex vigilantes Rorschach, Búho Nocturno, Doctor Manhattan, Espectro de Seda y Ozimandias.

"Watchmen" es sin duda el punto de inflexión entre la era de los superhéroes luminosos y políticamente correctos, y el inicio de un estilo narrativo realista -unido a una estética equivalente- que da cuenta de héroes oscuros, ambiguos en su moral y carentes de ética. Esclavos de sus traumas y también de sus pasiones, parecen verdaderos semidioses caídos.

Por eso Alan Moore siempre ha dicho que lo que realmente buscaba no era llevar el subgénero de los cómics de superhéroes a un nivel superior, sino acabar con ellos para siempre. Pero su obra causó un efecto inesperado, ofreciendo una verdadera reinvención de las historias de enmascarados con o sin poderes. Un referente ineludible que ha marcado al cine y al cómic desde entonces. Sólo basta recordar las dos películas de Batman a cargo de la exitosa dupla Nolan / Bale.

Sin embargo, "Watchmen" es más que un gran cómic. Es un una obra literaria que cuenta con una poderosa dimensión gráfica, y que por la profundidad de su guión exige dos, tres y hasta cuatro lecturas. Ya sea porque su hilo narrativo se mueve entre el presente y el pasado a través de reiterados flashbacks o porque sus viñetas encierran numerosos detalles y guiños a obras clásicas.

En sus diálogos se esconden múltiples referencias a William S. Burroughs, Bob Dylan, David Bowie, el cristianismo y la cultura de masas británica, entre otros. Y basta detenerse en cualquiera de sus viñetas para captar los múltiples símbolos que se esconden en ellas. Por ejemplo, la constante presencia de relojes, siempre marcando pocos minutos para la medianoche. Una clave que remite al famoso Reloj del Fin del Mundo (Doomsday Clock), creado en 1947 por el Bulletin of the Atomic Scientists, y cuyas manecillas durante la Guerra Fría se acercaban o alejaban de las 12, el momento preciso del comienzo de la guerra nuclear, según el grado de tensión entre Washington y Moscú.

Están en todas partes, a veces en primer plano, en otras al fondo de una habitación. O incluso en la mancha de sangre sobre la chapita "Smile" de El Comediante.

Asimismo, estas sonrientes caritas amarillas se cuelan en diferentes momentos de la historia, desde un primerísimo primer plano en una sucia calle de Nueva York, hasta un cráter en Marte.

Mención aparte merece "Crónicas del Navío Negro", una historia de piratas que un chico lee a lo largo de la trama de "Watchmen", algo así un cómic dentro del cómic, y cuya narración se va intercalando a lo largo de la narración principal.

"Watchmen" es el cómic de superhéroes que definió la mirada humana, frágil, imperfecta y ambigua de los futuros enmascarados. También es la mejor novela gráfica de todos los tiempos, por su calidad visual y su trama. Pero también es mucho más.

El trabajo de Moore y Gibbons es un drama cargado de referencias cruzadas que llevan esta historia a un nivel de complejidad pocas veces visto. Porque es una reflexión sobre el poder en todas sus formas, el miedo a la autodestrucción y la desconfianza en las autoridades.

Escrito en tiempos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, "Watchmen" es una obra totalmente vigente hoy en día. Porque después de todo, a poco más de veinte años de su edición, el gran dilema que plantea esta novela gráfica sigue existiendo: ¿Quién vigila a los vigilantes?

Alberto Rojas M., El Mercurio Online
Martes, 3 de Marzo de 2009, 13:53
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