SANTIAGO.- Hace ya cuatro décadas que salió a la calle y registró una época de la historia nacional que nadie más estaba grabando en ese momento, un trabajo audiovisual lleno de obstáculos que terminó llamándose "La batalla de Chile". Hoy es el gran referente internacional que existe para reconocer el nombre del documentalista nacional Patricio Guzmán, quien ha vuelto a asombrar al público y la crítica con su más reciente trabajo, "Nostalgia de la luz", recién estrenado en los cines nacionales.
Y así como durante la Unidad Popular trabajó para dejar un registro histórico del momento, hoy se entusiasma con lo que ocurre en las calles. "Lo que me asombra es que los dirigentes estudiantiles tienen mucha claridad, no se van a dejar engañar por cuatro promesas. Ellos quieren llegar hasta el final", comenta.
"Hay una sensación de que no puede ser que la educación chilena cueste dos veces más que en Bélgica, cuatro veces más que en Italia y 19 veces más que en Francia. ¿Cómo hemos llegado a eso? Partes con tu vida endeudada. No soy partidario de que la educación sea estatal 100%, pero debería estar compartido, no debería haber un monopolio", explica el director, quien no esconde su deseo de ser más que testigo de este movimiento que califica de "muy potente": "Me dan ganas de estar aquí, tener un equipo en la calle y empezar a filmar como en 'La batalla de Chile'".
La voz del desierto
Con su nueva película, Guzmán retoma un tópico que para él es esencial: la memoria. Trabajó durante más de cuatro años una hipótesis que se refleja en su "ensayo" audiovisual, en el que vincula con sorprendente naturalidad la astronomía, la arqueología y geología, con el trabajo de mujeres que aún buscan los cuerpos de sus desaparecidos en la dictadura. Todos comparten un mismo escenario, vasto y aparentemente interminable: el desierto de Atacama, la ventana ideal para mirar las estrellas, tierra llena de secretos escondidos en su aridez durante miles de años, y también campo de oscuros recuerdos por los cuerpos ahí arrojados luego durante el régimen militar.
"Descubrí que los astrónomos se mueven en una columna, los arqueólogos en otra, y no se comunican. Conforman mundos profesionales separados. Las mujeres también tienen un círculo muy cerrado y nunca se les ocurriría ir a mirar las estrellas a un observatorio. Descubrí que lo que había que hacer era cruzar las historias para configurar una historia. Considero que un documental, igual que la ficción, debe contar una historia. Si no, el espectador te abandona", comenta el realizador.
"Nostalgia de la luz", por su lenguaje más poético y lleno de metáforas que lo separan de otras obras de Guzmán, no tuvo un fácil camino de realización. "Mi película fue rechazada por 16 canales europeos y uno norteamericano. Me decían: 'Patricio, está todo muy bien, pero qué clase de sopa estás construyendo' (...) Las televisoras pierden la confianza en los autores. Ya no hay autores", comenta Guzmán, quien finalmente logró conseguir los 600 mil euros de presupuesto a través de fondos y préstamos de amigos, incluso firmados en servilletas.
Un exilio televisivo
Precisamente la distribución del trabajo documental es un tema que preocupa especialmente a Guzmán, que pese a su reconocimiento internacional nunca ha visto uno de sus trabajos exhibidos en la televisión chilena, incluso aquellos que no tienen contenido político que pudiese llegar a ser "incómodo". "La televisión chilena no es mala, simplemente es mercantil. Las teleseries son buenas, los actores son buenos, los locutores de telediarios son todos muy guapos, está todo muy bien... el problema es que no hay una gota de cultura", reclama, y extiende su crítica a instituciones como facultades universitarias, la Biblioteca Nacional e incluso el Museo de la Memoria -que parecería una casa natural para su obra-, ya que no compran documentales, sólo operan con donaciones.
"Nuestro peor mal es que no hay gente que piense que la cultura dinamiza todo. Cuando hay una cultura viva, el país hace mejores negocios, hace mejor turismo, hace mejores libros", afirma Guzmán, quien a la vez pide mayor presencia estatal y que el "proceso" se culmine. "La contradicción es que Fondart y Corfo pagan la producción, y la televisión no la pone", comenta.
De todas formas, Guzmán está muy satisfecho con lo que se hace hoy en Chile en términos de documentales, y observa con goce cómo ya no es el único que circula en festivales internacionales. "Los creadores chilenos son bastante competentes, un grupo de 30 a 35 personas muy diversas. Está el caso de Marcela Said, en una línea más periodística; (José Luis) Torres Leiva, que es un cine descriptivo, abstracto y simbólico; e Ignacio Agüero, que es un cine mágico. Todos coexisten y cada año te encuentras con una película excepcional", destaca. "Los críticos han reconocido que aquí hay una generación de gente que tiene cosas que decir".
Escribiendo la historia
De acuerdo a Guzmán, la memoria chilena ha sido frágil y no sólo en su etapa más reciente, post 1973, sino que ya desde el siglo XIX. "En el caso de Chile, hemos estado siempre leyendo siempre textos de los vencedores. Una historiografía profesional, moderna, es ahora que nace con una nueva generación de historiadores que son mucho más científicos", explica.
El problema de dejar capítulos escondidos y preguntas sin resolver, lo ejemplifica con el reciente y trágico accidente ocurrido en Juan Fernández, zona que conoce tras haber filmado "Isla de Robinson Crusoe". "Lo primero que tienen que hacer las víctimas del triste accidente de Robinson Crusoe es querellarse contra la FACh. No por animadversión de que la FACh cometió un error y son unos criminales, sino para esclarecer bien qué ocurrió, porque hay muchas dudas. La mejor manera es que un tribunal lo decida y así se aclara democráticamente un problema que va a quedar flotando", reflexiona.
Luego de un largo recorrido internacional, que incluye destacados pasos Cannes, Biarritz, Abu Dhabi, Guadalajara y el Premio al Mejor Documental Europeo, "Nostalgia de la luz" ya se exhibe en cines de Santiago, Temuco y Valdivia.
Comenta y navega en EMOL con tus amigos
A partir de ahora, además de comentar las noticias, podrás compartir los articulos que leas con todos tus amigos en Facebook.