Software para espiar a cónyuges infieles online

Los infieles "electrónicos" de Estados Unidos están amenazados por el éxito comercial de nuevos software capaces, por pocos dólares, espiar no sólo los e-mail de su pareja, sino también las conversaciones en las chat lines, tradicional lugar de citas "prohibidas".

08 de Agosto de 2000 | 15:41 | ANSA
WASHINGTON.- En la era de Internet puede ocurrir que un amante se oculte en la computadora casera y no en el ropero, pero ya ni siquiera las alcobas virtuales del Web son un lugar seguro: nuevos software permiten, por pocos dólares, espiar todo movimiento virtual del cónyuge.

Así los infieles "electrónicos" de Estados Unidos están amenazados por el éxito comercial de software capaces, una vez instalados en la computadora hogareña, de registrar cada carta digitada en el teclado, permitiendo a los (as) esposos (as) celosos (as) controlar no sólo los e-mail de su pareja, sino también las conversaciones en las chat lines, tradicional lugar de citas "prohibidas".

Se trata de programas originariamente concebidos para permitir a los padres vigilar la frecuencia virtual de sus propios hijos, pero su función se ha modificado por el uso común y las estrategias de venta de las empresas.

La Spectorsoft, por ejemplo, recientemente lanzó al mercado un programa llamado "eBlaster", que permite un control remoto, a través de una segunda computadora: un software transmite vía email informes actualizados sobre las actividades electrónicas del cónyuge espiado.

Las sociedades productoras de estos software aconsejan a los clientes informar a la familia lo que puede pasar en el momento de la instalación, pero luego publicitan los productos como instrumentos para atrapar a los usuarios en falta.

No resulta claro si estos programa violan o no las leyes que regulan las comunicaciones telefónicas y ambientales: "No se trata de interceptar en sentido tradicional", comentó Harvey Silverglate, abogado experto en materia de libertades civiles, "el problema es comprender hasta qué punto las leyes existentes pueden ser aplicadas en cada caso".

Pero existe otro aspecto de la cuestión que merece ser considerado: según un estudio de 1999, realizado en 18.000 navegantes habituales del Web, sólo para un 13 por ciento de los usuarios de Internet las aventuras virtuales se traducen en relaciones físicas en el mundo real.

En Estados Unidos, muchos ya se preguntan si vale la pena hacer naufragar las relaciones "auténticas" por infidelidades propias del mundo virtual.
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