Nasa obtiene primer registro de motor de la vida en la tierra

Bajo el nombre "Los Mapas del Color de la Vida", las observaciones de la NASA servirán para conocer mejor cómo funciona nuestro planeta y qué papel ocupa hoy en el Universo, del mismo modo que los fósiles explican cómo fue la Tierra en el pasado.

29 de Marzo de 2001 | 20:21 | EFE
WASHINGTON.- La NASA consiguió el primer "registro" continuo de los cambios en plantas, suelo y océanos que ponen en marcha el motor de la vida en la Tierra, gracias a las observaciones que durante tres años desarrolló el satélite "SeaWiFS".

Bajo el nombre "Los Mapas del Color de la Vida", las observaciones de la NASA servirán para conocer mejor cómo funciona nuestro planeta y qué papel ocupa hoy en el Universo, del mismo modo que los fósiles explican cómo fue la Tierra en el pasado.

El estudio se basa en tres años de observaciones del satélite "SeaWiFS", cuyo trabajo sólo en el mar hubiera requerido de que un buque navegara durante 4.000 años para recabar la misma información.

El satélite ha comprobado, por ejemplo, que todas las plantas de tierra firme y las algas de los mares consumieron 111 millones de toneladas métricas de carbono durante el período de mayor actividad del fenómeno conocido como El Niño en 1997-1998.

Midiendo los consumos de energía dentro del planeta, las transformaciones que se producen en la naturaleza del agua, que ocupa el 75 por ciento de la superficie del globo, y los consumos de las plantas en la fotosíntesis, la NASA ha elaborado lo que denomina un Registro Biológico de la Tierra.

"Este es un período de exploración para nosotros. Nunca antes habíamos podido observar la Tierra de este mismo modo", afirmó Michael Behrenfeld, un oceanógrafo de la Nasa en el Centro de Vuelos Espaciales Greenbelt de Maryland.

El estudio elaborado a partir de las observaciones del satélite fue publicado en la revista Science y explica el modo en que las plantas hacen la vida posible, produciendo comida, fibra y oxígeno.

La fotosíntesis que realizan las plantas se incrementó de modo notable entre 1997 y 2000, coincidiendo con el cambio entre el fenómeno de El Niño y el de su opuesto, la Niña.

Ambos fenómenos, vinculados a cambios en las pautas de los océanos, provocan períodos de fuertes lluvias y huracanes en un lado del océano, mientras desatan sequías en puntos opuestos del planeta.
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