Odisea 2001, 41 años de exploración del planeta Marte

Tras llegar a Marte el 24 de octubre, el sonda "2001 Mars Odyssey" accionará su motor principal para dejarse capturar por la gravedad marciana.

06 de Abril de 2001 | 12:22 | DPA
HAMBURGO.- La sonda "2001 Mars Odyssey" despega mañana sábado a bordo de un cohete Delta II desde Cabo Cañaveral para iniciar el 24 de octubre un período de 29 meses -un año marciano completo- de exploración del planeta Marte.

La misión del vehículo es hacer por primera vez un mapa de los elementos químicos y minerales en la superficie marciana. Buscará especialmente indicios de hidrógeno -bajo forma de hielo- en las capas superficiales del suelo. Y, por último, investigará si los niveles de radiación pueden un día poner en peligro la vida de futuros astronautas.

Tras llegar a Marte, el 24 de octubre, el vehículo accionará su motor principal para dejarse capturar por la gravedad marciana. Luego, en los 76 días siguientes, irá bajando progresivamente, frenado por la fricción de la débil atmósfera del planeta, hasta quedar en una órbita de dos horas, desde donde cumplirá los 917 días de su misión científica.

Este vehículo de nombre de ciencia-ficción es el artefacto humano número 30 en los últimos 41 años de exploración espacial de Marte, desde que la Unión Soviética lanzara el 10 de octubre de 1960 una primera sonda de paseo en las vecindades del planeta.

Desde entonces, 15 sondas soviéticas, 13 estadounidenses, una rusa y una japonesa han permitido recopilar una masa increíble de información sobre este planeta, que los griegos bautizaron con el nombre de Marte, el dios de la guerra, pues su color rojo simbolizaba la sangre vertida en las batallas.

Este pequeño planeta con dos pequeños satélites, de radio poco mayor que la mitad del radio de la Tierra, acumula una enorme cantidad de records astronómicos.

El Monte Olimpo, con 26 kilómetros de altura, a orillas del altiplano de Tharsis, es el volcán más alto del sistema solar. Tharsis, a su vez, es una gigantesca colina de 10 kilómetros de altura y 400 kilómetros de ancho, sede de los volcanes Ascreus, Pavonis y Arisia, todos más altos que el Everest.

Un poco más al norte, el cañón del Valle Mariner, visible en el lado derecho de las fotos del planeta, es una gigantesca cicatriz de 4.000 kilómetros de largo que se prolonga por la quinta parte de la superficie marciana, de hasta 600 kilómetros de ancho y hasta 7 kilómetros de profundidad.

En sus profundidades y su historia geológica alberga secretos que los científicos quisieran desentrañar, posiblemente vida orgánica como la de la Tierra, en cualquiera de sus formas.

La historia de Marte, formado junto con la Tierra hace 4.600 millones de años, a partir de la nube de materia primigenia que giraba en torno al Sol, está marcada por acontecimientos violentos. Mientras la vida comenzaba a incubarse lentamente en la Tierra, en Marte todo se detuvo hace 3.800 millones de años.

Por razones que hasta ahora nadie se explica, en las entrañas del planeta dejó de moverse o se enfrió el magma que en los primeros cientos de millones de años dio a Marte un campo magnético. Ese magnetismo -que hoy ya no existe- quedó impreso en las rocas del hemisferio sur, donde las sondas de exploración descubrieron hace tres años sus últimos indicios.

Hasta ese momento, el hemisferio norte marciano estaba quizás cubierto por un océano enorme, mientras la parte sur, descubierta, fría y seca, con sus enormes alturas, quedaba a merced de miles de impactos de meteoritos aún visibles.

Hoy Marte es un cuerpo frio, árido, arrasado por vientos que erosionan las rocas, forman dunas -especialmente en el hemisferio sur- y provocan gigantescas tormentas de arena.

Pero en sus montañas y sus planicies hay aún los testimonios de lo que fueron gigantescos canales y rios que rugieron hace entre 3.500 y 1.000 millones de años, alimentados por lluvias torrenciales, fuentes subterráneas y el hielo que cubría las alturas.

Hubo incluso inundaciones episódicas sobre un período de más de 2.000 millones de años, provocadas al parecer por el súbito deshielo de grandes masas heladas que rompieron sus cauces. Esas inundaciones pudieron haber sido provocadas por un repentino aumento de la temperatura, un impacto de meteorito, una erupción volcánica o el recalentamiento de una napa de agua subterránea.

Por qué desapareció el agua de Marte, arrasada de su superficie, pobre en atmósfera, sin campo magnético y sus volcanes apagados, nadie lo sabe. Pero los científicos esperan aún que, si la hubo, haya dejado huellas en las rocas o el suelo marciano. O esté escondida todavía, latiendo en el fondo de un despeñadero y entibiada por una fuente oculta de agua volcánica.
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