El juicio de Roberto Cantoral, con todo respeto

Apenas llega a Viña, el autor de "El reloj" y miembro del jurado internacional pide excusas antes de advertir que no le gusta calificar canciones, criticar la modalidad de la competencia y reprochar a uno de los integrantes del jurado.

15 de Febrero de 2000 | 09:23 | El Mercurio
No cuesta un segundo distinguir al hombre más elegante del lobby del Hotel O'Higgins apenas hace su entrada al lugar Roberto Cantoral. El legendario autor mexicano trae camisa y pañuelo con motivos negro y calipso y prendedor en el mismo tono, además de pergaminos como la presidencia de la sociedad autoral de su país o las partituras del huapango "El preso número nueve" (1954) o los boleros "El reloj", "La barca" (1956) o "El triste" (1970).

Invitado a integrar el jurado internacional del certamen, Cantoral parte confesando que no es su labor favorita. "Es que en los festivales salen todos tristes y sólo uno sale feliz. Y no siempre la canción más feliz gana. En un festival en el año 1970 le di a José José la canción "El triste", que fue la que más se oyó y no ganó".

- ¿Por qué aceptó venir?

"Soy muy amigo de Chile, vengo unas tres veces al año y mis mejores intérpretes han sido chilenos: Lucho Gatica, Germaín de la Fuente, Sonia y Myriam", revisa, y sonríe al oír que hallará a Myriam en el jurado folclórico. "Y tengo un apellido que me liga a Chile, que es Sanhueza".

- El apellido de su abuela paterna. ¿Ella era chilena, no?

"Claro. El nombre de mi padre era Antonio Cantoral Sanhueza. Cuando era un niño sus amigos siempre lo molestaban y le decían Antonio Cantoral Sin Huesos", sonríe Cantoral. "Pero no conocí a mi abuela. Ni siquiera mi padre la conoció, él quedó huérfano de padre y madre a muy corta edad".

- ¿Qué le parece la competencia de este año, que consiste en temas presentados antes al Festival?

"Yo creo que un festival debe evaluar canciones nuevas, es la frescura lo que importa. Una canción es como una mujer, como un buen vino: hay que saborearla", sonríe Cantoral como paladeando, "y para mí una buena canción es la que deja el cedazo del tiempo".

- Pero estas canciones ya tienen tiempo.

"Pero la más conocida es "Laisse-moi le temps" y ni siquiera fue ésa la que se oyó; la que se oyó fue "Let me try again", argumenta. "Lo que no fue no será. Lo malo es que yo no soy político, yo siempre prefiero ser honesto. El que finalmente decide si una canción trasciende o no es el vox populi. "Torna a sorrento" tiene más de cien años, ¿y por qué la sigue cantando el panzón de Pavarotti? Porque es universal".

Mientras revisa la nómina del jurado, el maestro Cantoral muestra su corazón algo más dividido. "Viene Emmanuel", sonríe. "Emmanuel es mi hermano, una vez le entregué una canción. ¿También está Paulina Rubio?", repara. "Ella es una artista mexicana. Pero es cualquier cosa menos autora. Si fuera un festival de belleza traigan a todas las reinas que quieran, pero éste es un festival de canciones. Con todo respeto".
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