Te miro gente: Marín

16 de Febrero de 2000 | 08:59 | El Mercurio
El profe Marín anda vestido con polera negra. Al lado de una mesa atorada de gente que pide credenciales en el Hotel O'Higgins, el profe está de pie, como mirando al horizonte, con las manos en los bolsillos, esperando que pase la hora para partir a la Quinta Vergara.

Enrique Marín, quien fuera árbitro de fútbol por 27 años - 20 en primera división, 10 de internacional, con más de mil partidos en el cuerpo, que en Colombia alguna vez pensó que lo iban a matar porque era el juez en una final del campeonato local, y se tuvo que cambiar tres veces de hotel ante las amenazas- , ahora se cambió de cancha, pero no de rubro. Enrique Marín Gallo ahora es el árbitro del festival.

"Todavía hay gente que se acuerda de mí y me para en la calle", cuenta. "Me dicen que un penal que cobré en el partido de la Chile con Lota, en el último minuto (que dejó fuera de la final a los azules en 1980), no fue penal".

¿Y usted qué dice?

"Para mí, fue penal".

Pero que yo sepa eso fue penal...

"Nooo, no fue penal".

-Pero...

"No fue penal".

Marín cree que los árbitros son como los Carabineros, que hay que ser justos y humildes, y no creerse porque uno arbitró un partido importante y ya es estrella. Porque los árbitros son humanos y se equivocan, dice. "Yo grababa mis partidos de la tele, y llegaba a la casa a las doce de la noche y me ponía a verlos para saber en qué había fallado. Yo me equivoqué varias veces", aunque prefiere no confesar en qué.

Tampoco quiere decir hasta el día de hoy qué equipo de fútbol le gusta. No quiere perder credibilidad, que le achaquen nada, que lo sigan parando para comentarle jugadas que ni Mario Gasc recordaría.

Según cuentan, Marín era de los rudos. Alguna vez lo acusaron de insultar jugadores en la cancha (pero Marín dice que no los pescaba, que no les decía nada, que se tragaba todo), y alguna vez cobró cinco penales para un partido entre Everton e Iquique en Viña.

Ahora las cosas están más tranquilas. Marín se retiró del fútbol el 19 de diciembre de 1996, en un partido entre Católica y Cobreloa donde Héctor Puebla dejaba las canchas y Sebastián Rozental se despedía para ir a jugar al Glasgow Ranger en Escocia. Después de eso, cuando ya no tuvo más partidos, siguió trabajando como ejecutivo de cuentas en un banco hasta que la crisis asiática le quitó su trabajo de 26 años en octubre del año pasado.

El profe Marín anduvo perdido. Ni a los partidos de fútbol va ahora, porque no tiene credencial y nadie le ha ofrecido una, y no le conviene pagar 15 o 20 mil pesos para ver el juego desde marquesina. "El mundo referil es frío. Uno sale y nadie se acuerda".

Los botes de la vida lo trajeron al Festival de Viña, donde supervisa el cumplimiento de los contratos de alimentación que tiene Canal 13 con una empresa de catering. El profe está aquí para que se cumplan las reglas, para que se repartan todas las colaciones que tienen que repartirse y funcionen los buffet, para que no falten porciones de pollo y nadie se quede sin lo suyo.

El profe está cambiado ("Oye, no me saquís muy gordo en la foto"), pero está en lo mismo. Con la mirada seria, la camiseta negra, un bolso de la FIFA en una mano y con la otra en el bolsillo, del cual, en cualquier momento, quizás qué tarjeta podría sacar.

Gonzalo Maza
EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?
Comentaristas
Más me gusta
Más comentarios
Más seguidores