Te miro gente: De la Vega

Columna de Gonzalo Maza

18 de Febrero de 2000 | 03:58 | El Mercurio
Miércoles, 15.00 horas.
-Aló, René, ¿es cierto que vienes a Viña?
"Sí, claro. En cinco minutos llego. Voy a cantar en la última noche del festival".
-¿De qué festival?
"De Viña. Voy a estar en la Quinta en la última noche".
-¿En serio? ¿Y quién te dijo eso, René?
"Mi representante y mi papá. Voy seguro".

René de la Vega, 22 años, que hace un año comenzó su carrera autoproduciendo su disco y juntando fans en el paseo Ahumada, se baja de un Chevrolet Impala convertible blanco en la puerta del Hotel O'Higgins. El público agolpado en la puerta permanece impertérrito por algunos minutos. Aparecen otras fans con carteles que dicen: "René, Viña te necesita". René saluda con el brazo.

Comienzan los gritos, hasta que Carabineros le pide que el auto avance de la entrada. Por un segundo dudan en dejarlo entrar.

Miércoles, 17 horas:
René de la Vega está comiendo helado de vainilla en copas en la habitación 412 que él mismo está pagando, con su papá y sus dos hermanas, las coristas de su show. Explica: "Nosotros vinimos al hotel de vacaciones y surgió esto, de que podíamos venir a festival, de repente". En caso de aparecer, René cantaría sus dos hits: "Chica rica (remix tecno jungle)" y "Funky blues", que mezclan estilos músicales como quien mezcla ingredientes de un queque. Su padre dice que el representante está viendo todo, pero que depende de una cuestión de platas. "Él me dice que René va a estar en la última noche en la Quinta, yo no puedo hacer más, y eso es lo que le digo a René".

-¿Y quién es el representante?
"No te puedo decir. Para contactarlo tienen que hablar con nosotros. Si nos dicen que vamos, llamamos a los músicos así", dice chasqueando los dedos.

En auto, sale a buscar su Austin Mini transformado en jeep estacionado en una calle al lado del Sporting. En la ventana del auto un papel pegado dice: "Si deseas ubicarme para alguna entrevista, show, festival, sólo tienes que escribir una nota con tus datos y dejarlo caer por la rendija del vidrio".

En la tarde, en "La Hora", Gonzalo Beltrán expresa: "Puede haber una sorpresa de último minuto".

Jueves, 13 horas:
De la Vega aprovecha de promocionarse en radios. Cooperativa, Portales, Rock & Pop lo tratan con respeto, o más bien, perplejidad. Su padre recuerda que hace unos meses lo llevaron a FM Hit donde se ríeron de él. Que a veces la gente le grita en la calle "lechero" -por su vestimenta pulcramente blanca- o "ridículo", pero que las niñas lo aman y siempre le dejan cartas en el jeep.

René es cauto: "Salgo con una niña, pero es mejor no poner eso". Ante la dudas de que René cante en Viña, su padre ya duda: "Yo ando medio nervioso. La prensa me llama para saber pero el representante no me ha llamado. En todo caso, hoy se sabe".

Jueves, 16:30 horas: Gonzalo Bertrán sale en su oficina en el primer piso del hotel, raudo, serio, a pasos largos.

-Don Gonzalo, ¿usted sabe quién es René de la Vega?
Beltrán calla un segundo, abre una puerta y entra al baño. Dos minutos después sale: "¿Por qué me pregunta eso?".

-Él es un artista autoproducido que dice que va a estar en la noche final.
Beltrán, sin mirar a ningún lado, sanja la duda, quiebra la esperanza: "No va a estar. No va a estar".

Gonzalo Maza
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